19 de marzo de 2017
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Alvarado no pudo pasar del cero a cero

El conjunto de Noto no le pudo encontrar la vuelta a un planteo ultra defensivo de Deportivo Madryn. Sigue sin ganar y ahora está obligado a recuperar terreno como visitante.

 Por Sebastián Arana

Alvarado no pudo superar un dispositivo defensivo granítico de Deportivo Madryn, que logró su propósito de llevarse un empate del “José María Minella” sin tomar riesgos ofensivos. El cero a cero castigó al equipo local, que sigue sin ganar en la Zona Campeonato B del Federal A de fútbol y el próximo fin de semana tendrá fecha libre.

Hace ya muchos años, uno de esos pícaros con mucha calle que adornan el paisaje futbolero, tiró una definición inolvidable acerca de un planteo algo avaro: “Jugaron ocho atrás y dos defendiendo”.

Podría haberse aplicado tranquilamente a la forma con la que Deportivo Madryn vino a jugar al estadio “José María Minella”. El equipo chubutense juntó sus dos líneas de cuatro en las inmediaciones del arco de Leguiza y dejó que Alvarado resolviera el problema. Así de simple.

Defenderse, sin embargo, está adentro del reglamento. Y a las defensas nutridas hay que abrirlas. Claro que no es fácil. A Alvarado le costó horrores en la primera parte. Manejó la pelota casi a voluntad hasta tres cuartos de cancha. Pero los últimos veinticinco metros de la cancha le estuvieron prácticamente vedados en la primera parte.

El único recurso fueron las triangulaciones sobre los costados para buscar un envío aéreo. Pero no hubo un solo centro bien ejecutado. Todos terminaron en la cabeza de Velázquez o Mansilla.

Alvarado no pateó al arco en toda la primera parte. Apenas generó un avance profundo a los 2’ con un pase al vacío de Luengo para el desborde de Susvielles, cuyo centro atrás fue despejado en el borde del área chica.

Si el equipo marplatense no generó chances para marcar, Deportivo Madryn ni siquiera pisó el área rival en un primer tiempo olvidable.

El complemento fue un poco mejor. No porque los sureños abandonaran su postura especulativa. Sobre todo porque Alvarado no se entregó a ella tan mansamente.

El camino intentó marcarlo Susvielles con su actitud para jugar y pedir la pelota en cualquier lugar de la cancha.

También el despliegue criterioso de Juan Gáspari. Alvarado, con muchas dificultades, generó sus chances. Siguiendo la huella de abrir la cancha por los laterales, pero apelando también al remate de media distancia.

Tuvo una muy clara a los 3’, con un córner muy cerrado de Luengo, que quedó picando a pocos metros del arco. Albarracín lo conectó con un derechazo, pero el remate no pudo superar el vallado de piernas.

Un minuto más tarde, tirado sobre la izquierda, Susvielles desbordó y envió un pase rasante al área. Albarracín lo anticipó con la punta del botín derecho, pero la pelota se fue por arriba del travesaño.

A los 12’, después de un desborde de Compagnucci, Molina sacó el balón del área con un pase hacia atrás y Luengo empalmó un violento remate de media distancia, apenas alto.

Sobre los 20’ Susvielles, habilitado por Albarracín, llegó hasta las barbas de Leguiza y cayó derribado por el arquero. El delantero pidió penal, pero el árbitro interpretó que Leguiza llegó antes. Y enseguida, un minuto más tarde, Corti fue el que inquietó con otro buen remate de media distancia, apenas desviado.

Noto, por entonces, intentó potenciar esa búsqueda con los cambios. Sin embargo, los ingresos de Escott y Verón (entró por Santos y el equipo quedó defendiendo con tres) produjeron los resultados esperados.

Alvarado ya no llegó con la misma claridad. Volvió a los centros de la primera parte, con idénticos resultados: chichones en la cabeza de Velázquez y Mansilla por tanto despejarlos.

Pudo, de todos modos, obtener el triunfo cerca del final. Cuando Mansilla tomó del brazo a Compagnucci dentro del área para impedirle un desborde. Pero el árbitro Fernández, erróneamente, entendió que el mediocampista había simulado. Y así se fue la última chance del equipo dirigido por Gustavo Noto.

Deportivo Madryn, que apenas remató dos veces al arco en todo el partido -derechazo de Bona al cuerpo de Beltramella en el comienzo del complemento y un débil y desviado cabezazo de Piñero Da Silva desde buena posición-, se llevó del “José María Minella” un premio muy grande para su irrisoria inversión ofensiva.

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