7 de diciembre de 2017
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Bossi: “Soy un ilusionista, lo de imitar es un arma más que uso en mi vida”

Esta noche estrena su espectáculo musical en Mar del Plata. Lo definió como "una experiencia" en la que lo importante es reencontrarse con uno mismo. En diciembre, de jueves a domingos.

Martín Bossi.

“Cada vez que vengo a Mar del Plata digo lo mismo, porque me pasa lo mismo… llego y me acuerdo de mi viejo”. Lo dice Martín Bossi, el actor, humorista e imitador que estrenará esta noche, desde el Teatro Mar del Plata (Luro 2335), el espectáculo “Bossi Master Show en la feliz”. Se trata del primer estreno de la temporada veraniega 2017-2018: durante diciembre se lo podrá ver de jueves a domingos siempre a las 21.

Ayer fue un día de notas y entrevistas para el comediante, que viene desde el porteño Teatro Astral -donde estrenó en mayo último- secundado por el éxito y el récord de espectadores.

Más introspectivo que como aparece en los programas de la tarde, Bossi se sienta en la baranda del primer piso del teatro y confiesa a LA CAPITAL: “Me da mucha impresión que la gente me rodee y me saque fotos, me hace acordar a cuando yo hacía lo mismo con mis padres. Y no lo digo desde el lugar de que yo era un nene y ahora soy una estrella… no. Me acuerdo de cuando era chiquito, la timidez de ver a esos seres inalcanzables, para mí eran inalcanzables, yo soy un mortal y si mañana me muero la vida sigue igual”.

Siempre con un tono tranquilo y reflexivo, cuenta que el martes recorrió Mar del Plata y volvió a encontrarse con el nene que pasaba acá buena parte de sus vacaciones. “Fue terrible”, asegura y lo atribuye a “algo que está en el aire”, acaso la cercanía con el verano, acaso la energía del mar.

“Me conecto con el mar desde afuera, para conectarse con el mar a veces no hace falta entrar al mar, yo tengo un departamento desde el que lo veo, acá hay una energía marítima, porque es una ciudad marítima”.
Junto a veinte artistas en escena, entre músicos, cantantes y bailarines, Bossi propone un musical que mira hacia atrás: homenajea a grandes leyendas del rock nacional e internacional y le rinde tributo a los capocómicos nacionales: Alberto Olmedo, Jorge Porcel, Javier Portales, Juan Carlos Calabró, Juan Carlos Altavista y Tato Bores. Y Jorge “Carna” Crivelli lo acompaña en escena como figura destacada.

-¿Representás veinticinco personajes en escena?

-Sabés que no los conté, porque no es lo importante, eso es absolutamente secundario.

-¿Y qué es lo importante?

-Este espectáculo es una experiencia en la que la gente no me viene a ver a mí, se vienen a ver a ellos, yo soy un espejo. Es un homenaje al amor, a los valores, no a los capocómicos, sino a la amistad, porque esos tipos hicieron un culto de la amistad y del trabajo, dos cosas que se perdieron. Esos capocómicos eran personas que llegaron por ser trabajadoras, y eso es algo que se está perdiendo. Ahora hay más inmediatez, no estoy en contra pero bailaste una coreografía, te sacás una foto, la subís a Youtube, hiciste un video con tu perro bailando zamba y ya está… entonces es un homenaje a los valores.

-¿Juega mucho la memoria en este show?

-Totalmente, es posible ver al Flaco Spinetta y a Miguel Abuelo, es posible que Facundo Cabral nos venga a contar de qué se trata todo esto, es posible que la persona que viene a ver al actor se termine transformando en la figura y actuando, porque la gente actúa, yo los dirijo y la gente actúa.

-¿Un show interactivo?

-Cuando uno piensa en algo interactivo, piensa en los binoculares, todo apagado y en el 3D. Y en las épocas en las que todo está transmtido y filmado, el teatro todavía es un acto privado. Mientras lo logremos, es maravilloso.

-¿Cuál fue el músico más difícil de imitar?

-No, insisto, no es eso lo importante. El otro día hice un homenaje a Juan Carlos Calabró en el programa de Susana y hubo gente que siempre dice lo mismo… “Martín te banco pero esta vez no te salió”. Y yo digo qué tiene que ver, no importa si salió (la imitación), por ahí la gente tiene una mirada muy primitiva, no evolucionó. Es mi homenaje a Calabró, es mi Calabró, y hay gente que lo vio igual, hay gente que no lo vio y es inobjetable porque es mío. Yo soy un ilusionista, lo de imitar es un arma más que uso en mi vida, pero con la imitación no hacés una carrera, por parecerte a los demás la gente no te quiere, te quieren por otras cosas, no sé, y yo me siento querido.

-¿Y cuál es la receta para ese éxito?

-Aquellos que dicen “ah bueno, uno hace imitaciones en el teatro y esa es la fórmula”. No, la fórmula no la voy a contar nunca, cómo nos sale el tuco con los ingredientes que le ponemos lo saben el director Emilio Tamer, Manuel Wirtz, que es el director musical, y yo.

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