13 de marzo de 2018
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El apto físico escolar

por María Verónica Andrade

Comenzaron las clases y con ellas, las actividades físicas y recreativas para los más chicos. La aptitud física ha sido definida como un estado de bienestar que permite desarrollar las tareas diarias con vigor, reducir el riesgo de problemas de salud asociados a la falta de ejercicio y establecer una base de aptitud que permita desarrollar diferentes actividades físicas.

Cuando el profesional extiende una constancia para la práctica de actividades físicas, el examen esta orientado a fomentar la actividad y de este modo, erradicar el sedentarismo; detectar condiciones físicas que puedan predisponer una lesión con el ejercicio como así también condiciones que puedan poner en riesgo la vida del paciente ante la demanda de un esfuerzo físico.

¿Qué se evalúa con un examen de aptitud física escolar?

En la anamnesis, se puede detectar y/o sospechar la mayoría de los factores de riesgo cardiovasculares para la práctica deportiva.

• Antecedentes familiares: muerte súbita en familiares jóvenes (menores de 50 años), miocardiopatías, arritmias, anomalías cardíacas congénitas, hipertensión arterial, diabetes, hipercolesterolemia.

• Antecedentes personales: cardiopatías congénitas o adquiridas detectadas (miocarditis, compromiso coronario por enfermedad de Kawasaki, etc.), hipertensión arterial, síncope o presíncopes con esfuerzo (sugiere causa cardíaca, es potencialmente fatal y siempre requiere una evaluación y tratamiento especializados), arritmias, dolor torácico, palpitaciones, disnea de esfuerzo, internaciones previas, intervenciones quirúrgicas.

En el examen clínico, serán relevantes los siguientes datos:

• Inspección: aspecto general en busca de estigmas genéticos (síndrome de Marfan).

• Palpación: pulsos humerales y femorales, hepatomegalia, búsqueda de frémito en hueco supraesternal, choque de la punta.

• Auscultación: precordio, base, axilas y dorso. Determinación de características de los ruidos, presencia de soplos o ruidos agregados.

Complementariamente, puede ser pedido el control de tensión arterial. El electrocardiograma tiene indicación como examen adicional para poder detectar alteraciones de conducción eléctrica y miocárdicas. Los estudios de mayor complejidad, como el ecocardiograma y la ergometría, deberán estar a cargo del especialista. Esta última puede indicarse para detectar factores de riesgo durante el esfuerzo (hipertensión arterial, arritmias), conocer la capacidad funcional y el grado de entrenamiento del individuo, en especial en los que realizan deportes competitivos y en los portadores de cardiopatía congénita corregida o no, miocardiopatías, valvulopatías y frente a síntomas como palpitaciones, disnea, cianosis, precordialgia típica o atípica, síncope con el esfuerzo.
No caben dudas que la actividad física es fundamental en el desarrollo infantil y para adquirir un estilo de vida saludable. Existen pocas contraindicaciones absolutas que justifiquen la suspensión de la misma. La consulta para obtener la constancia de actividad física (ya sea en la escuela o en una entidad deportiva) es una valiosa oportunidad para hacer prevención en salud.

(*): Médica, especialista en Pediatría y Cardiología Infantil. Integrante del equipo médico de CRENYF. MN: 104.440.

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