12 de septiembre de 2017
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El rock y Evita, la patria peronista

En tres días sale Justicialista, volumen Uno, el nuevo disco de Científicos del Palo. Pepo San Martín adelanta la gráfica, algunos conceptos sobre el sonido y destaca la importancia de mantener encendida la reflexión política.

por Agustín Marangoni

Ya en el inicio se abre un signo de pregunta que sacude munición gruesa. Lo genial es que no se nota. ¿Para qué sirve pensar?, primer corte y primer tema de Justicialista, volumen Uno, lo nuevo de Científicos del Palo, es una pieza de diseño sofisticado. Usa recursos del rock mainstream para soltar un mensaje afilado que atraviesa los puntos ciegos del entramado social. Esa tónica enhebra las doce canciones del disco. El juego astuto de enfrentar forma y contenido. Justicialista retoma el camino de la reflexión política que se había aquietado en Emma. Entre fotografías de Mar del Plata, episodios familiares y el miedo a los viajes, este disco –el sexto del trío– mantiene encendidas todas las alarmas. La música de Científicos, además de canciones bien hechas, demuestra ser una brújula para encontrar el rumbo en cualquier tormenta.

El disco verá la luz este viernes 15 en todas las plataformas digitales. La presentación oficial en la ciudad será en fecha doble: el viernes 27 y el sábado 28 de octubre, en el Club Tri (20 de septiembre 2650), donde se podrá conseguir en formato físico.

Justicialista, volumen Uno es una obra muy cuidada. Vamos por puntos.

El primero y el más inmediato: Pepo San Martín volvió a darle protagonismo a la guitarra. Una declaración estética de principios, teniendo en cuenta que el rock de los últimos años hizo a un lado los solos. Los dos discos anteriores se gestaron en una criolla y sobre líneas de bajo, lo cual generó un cambio en la estructura de los temas. “Últimamente no me estaba viendo como un guitarrista sino como un hacedor de canciones, por eso me dieron ganas de volver a tocar. Me estaba durmiendo en ese área. A todos los amigos notables a los que les mandé nuestros temas me respondían “ponele un solo de guitarra, cagón”. Les hice caso y estoy feliz de haber recuperado ese sector de mi tarea en el trío”, reconoce.

Algo similar pasa con los riffs. Pepo explica que no es muy adepto a ese recurso, pero cada tanto le gusta usarlo. En un trío, dice, hay que solucionar muchas cosas con pocos elementos, y el riff es una buena forma de no usar acordes, le deja más aire y espacio a la canción. “Las melodías no van a envejecer ni van a quedar fuera de uso porque son el elemento fundamental de la música. En nuestro caso tratamos de que los riffs también sean cantables”, agrega.

– Hay en las guitarras una cercanía al funk, la mano derecha se mueve en un ritmo sensiblemente más agitado. ¿Por qué?

– Porque el área rítmica estaba un poco descuidada. Los discos suenan un poco más rígidos que lo que pasa en nuestros shows, y es quizás por grabar apurados, en estudios buenos pero con poco tiempo. En esta oportunidad decidimos grabar en un buen estudio pero más días, viviendo una semana en Del Torito, (ex Del Cielito) con nuestros amigos, jugando a la pelota y disfrutando de un predio verde y galáctico en el que grabaron chabones míticos del rock nacional. La cuestión de soltar la mano derecha para propiciar el dancing busca que los temas suenen más naturales y llevaderos.

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Segundo punto y la novedad: Justicialista hace foco en Mar del Plata, ciudad que vio nacer a la banda. Aparecen el puerto, la rambla, el mar, algo de historia y La mula plateada, aquel bar de la calle Alem que escribió con letras doradas páginas fuertes del rock argentino. Ahí Científicos dio sus primeros conciertos y hasta compartió tablas con Divididos. Poner un pie en lo propio es, tal vez, la señal política más fuerte del disco. Mientras la globalización fracasa y el mundo se fragmenta, se hace obligatorio recuperar los contextos.

-¿Cómo llegó la idea de escribir sobre Mar del Plata?

– Hace unos años estaba escuchando a los Chili Peppers y si bien no entendía nada de lo que decían me di cuenta de que mencionaban a California todo el tiempo. Automáticamente me dieron ganas de hablar de mi ciudad, de su ideología, del paisaje, del mar. Creo que de alguna manera la influencia de la geografía y del clima en los humanos es determinante para su forma de ser, y por ende para su cultura. Supongo que si los Chili Peppers hubieran nacido en Groenlandia, quizás no saldrían en cuero a tocar porque se recagarían de frío y quizás serían menos adrenalínicos.

– ¿Y el recuerdo para la Mula plateada?

– El tema es un homenaje al bar que nos dio la posibilidad como grupo de mostrar lo que hacíamos, sin importar la alarmante minoría que se acercaba a vernos en los inicios. Por alguna razón creyeron en nosotros y fue ahí donde pudimos forjar un público, que es la etapa más difícil de una banda: pasar de cero a algunos. El tema es también bastante chilipepperiano, lo que cierra un poco el concepto.

– Pensar a Mar del Plata implica detenerse en su actualidad política y cultural. ¿Qué opinás de la gestión de Carlos Arroyo?

– Si bien siempre ha sido una ciudad rara, que naufraga en una especie de socialismo conservador, la elección de Arroyo como intendente me sorprendió. Nunca pensé que hubiera tantos marplatenses adultos que creyeran que un filo nazi es una opción viable. Creo que es imposible que uno no viera que lo que se avecinaba era entre otras cosas una espantosa gestión cultural, seguida de un recorte violento en el área y una sensación de abandono absoluto en la materia. Para la derecha, la cultura es un gasto y eso no puede sorprendernos. Encima, por si fuera poco, el intendente está rodeado de un combinado de inútiles sin precedentes en la historia de la administración de la ciudad. Es el peor momento de Mar del plata que he vivido.

Justicialista, volumen Uno, es el primer episodio de una obra que incluirá tres discos. Los próximos dos, según explica Pepo, subirán todavía más la intensidad del compromiso político. “En Emma cortamos con lo explícito de nuestra visión de las cosas que mostramos en La Histeria Argentina. Acá vuelven a aparecer esos conceptos”, dice. Un ejemplo de ese regreso es la gráfica: ellos tres vestidos de beisbolistas, con los márgenes decorados en dólares y el signo del partido Justicialista intervenido con una estética yanqui. Otra vez el choque entre forma y contenido.

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Tercer punto y la búsqueda: las melodías están reforzadas por una articulación de los versos que lleva el mensaje al primer plano. La mezcla no despega hacia el pop, pero tampoco usa la fusión rockera clásica. Es un punto intermedio, en sintonía con el cuerpo conceptual. El trío construyó una marca propia. La pluma de San Martín tiene buena parte de responsabilidad en ese logro; es lógico que el sonido, con cada disco, destaque y pula sus virtudes. Dice Pepo que antes de entrar al estudio revisó Emma y se dio cuenta que le costaba entender algunas palabras. “Me dio tanta calentura que me propuse modular con más esmero, pero eso no quiere decir que haya cambiado la forma de hacer las melodías. Simplemente cuando hice las letras me propuse cuidar mejor la acentuación y que se entendiera más el texto. También hay más dedicación para encontrar el tono adecuado, lo que hace que pueda cantar más cómodo”, apunta.

– Hablando de las melodías… ¿Por qué tanta rima? ¿Cómo es el proceso hasta encontrar musicalidad?

– Lo de la rima se me pegó a partir de La Histeria Argentina, disco en el que me propuse rimar para facilitar la memorización del texto. A partir de ahí se me hizo costumbre, y cuando le pongo letra a las melodías ya no puedo soportar que no haya rima. Me resulta mucho más ameno y musical que se respete un patrón, aunque siempre hay algún peligro latente de ridiculización por el uso excesivo de ese recurso.

Cuarto punto y la consolidación: Científicos del Palo lleva más de quince años en movimiento. Logró una conexión fiel con el público y una obra discográfica sin fisuras. El éxito llegó con el trabajo. Aunque cada tanto digan que lo suyo está alejado de responsabilidades mayores y que jueguen a cuidar las formas de lo incorrecto, la verdad es que no dan puntada sin hilo. San Martín piensa cada paso, mide cada acorde y cada palabra. El show del rock es una pizca de ironía en una banda que recorre el país de punta a punta para escribir canciones logradas, siempre atenta a las inclemencias de la actualidad. Con las ideas que Científicos usa en un solo disco otras bandas hicieron una carrera completa.

– ¿Qué lectura hacés del camino que construyeron? ¿Qué lectura hacés del éxito?

– En el disco anterior hay un tema que dice “cuando ves lo que has avanzado, ¿pa´ qué mirar lo que avanzó el de al lado?”. Siempre estoy luchando para disfrutar de lo que hemos logrado y evitar compararlo con lo que han logrado los demás en nuestro rubro, porque es un ejercicio que no conduce a nada. Es increíble llegar a muchos lugares del país y que la gente nos invite a comer a sus hogares, nos pida fotos, cante las canciones en los shows, compre remeras y discos y nos solicite que firmemos elementos diversos. El nuestro es un fenómeno pequeño, pero infinitamente emotivo.

– ¿Qué te aporta la experiencia?

– Con la vejez aprendí a saber lo que queremos, entonces la mente puede descansar, estar más enfocada y evitar caer en comparaciones infructuosas. Desde ya que es un éxito vivir de lo que te gusta, ser tu propio jefe y trabajar junto a un grupo de imbéciles que son tus amigos.

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Quinto punto y el siglo veintiuno: en tiempos de nuevos paradigmas para los derechos de la mujer, Científicos del Palo soltó en redes sociales, hace pocos días, una pregunta sincera: ¿Hay un componente machista en el código que entabló la banda con su público? Tal vez –se cuestionan entre líneas– esa costumbre de cultivar el insulto puede herir sensibilidades, a pesar de que es un comportamiento histórico hacia la banda y que nace desde el respeto.

– ¿Qué quedó de esa pregunta?

– Sinceramente lo pregunté porque temía que el código de insultos y denigración amorosa que tenemos con el público se malinterpretara. El uso de términos como “puto”, por ejemplo, genera cada tanto algún comentario acerca de nuestro tinte machista, aunque es exactamente lo contrario a lo que intentamos lograr. Nunca me causó gracia reírse de alguien por su condición sexual. En nuestro universo, “puto” tiene un uso mucho más vinculado a “careta” o a una pose de sofisticación pretenciosa que al mero hecho de ser homosexual. Lo usamos para sacarle solemnidad a eso de que el artista está por sobre el público, queremos transmitir desde el mismo nivel.

– ¿Cambió algo?

– Lo que sí dejé de hacer en vivo y por escrito en las redes es chistes que hagan alusión a lo que considero defectos del sexo femenino, porque entiendo que en este contexto de cobardes que están matando mujeres regularmente, no colabora en nada hacer una crítica a una actitud de la mujer que me parezca chistosa. Es irracional pensar que la mujer tenga que estar pendiente de que algún imbécil la considere suya, la maltrate o incluso llegue a lastimarla, pudiéndole causar la muerte.

– ¿Se sienten parte del reclamo feminista? ¿Van a agregar esa temática a su repertorio político?

– Desde ya que nos sentimos parte del reclamo feminista. Es cierto también que no es una temática que hayamos visitado en nuestra letras, aunque hay canciones dedicadas a mi madre, al gobierno de Cristina o a Evita, que es para nosotros la número uno de la historia de nuestro país.

– La última. El desembarco de la derecha a Casa rosada ¿mejora o empeora el rock argentino?

– No sé si puedo hablar en términos de mejorar o empeorar, pero ojalá este período de gobierno netamente antipopular despierte la intención de los músicos de tomar partido y ponerse públicamente en la vereda opuesta. Hay artistas que no necesariamente hablan en su obra de cuestiones políticas pero que luego expresan lo que piensan, y está muy bien, pero desde ya que los que me emocionan más son los que sacuden desde la obra y que no están pendientes del costo que tengan que pagar por ello. No hay nada que me dé más ganas de opinar ideológicamente en las letras que el nefasto concepto de que “el rock y la política no se mezclan”. Hay que ser muy pelotudo para pensar que “el rock” es más grande que lo que le pasa a la gente todos los días en su vida ordinaria.

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