14 de febrero de 2018
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El Superclásico, el punto de hervor de cada verano

El debut de Passarella. Ramón en la despedida de Diego. Los “devora-técnicos”. El 3 a 3. El que se colgó del travesaño…

El primer Superclásico en el estadio Mundialista, en 1979.

Por Vito Amalfitano
@vitomundial

Los veranos pasan. Y pueden ser como una golondrina que no lo hace, o dejar una huella imborrable. De los 51 Superclásicos que se disputaron en Mar del Plata en estos 50 años de torneos estivales hubo de los unos y de los otros. De los que ya nos olvidamos, y de los imborrables…

Eso sí, en cada una de esas 51 oportunidades se detuvieron los relojes del fútbol y también de cada temporada de verano en la ciudad. De hecho, en la capital del espectáculo en esta estación nadie duda que el Boca – River, el River – Boca, es el máximo espectáculo.

Siempre decimos que cuando llega el Superclásico se alcanza el punto de hervor de cada temporada de verano en Mar del Plata. En las buenas, y en las no tan buenas, como esta última.

Siempre, sin embargo, las entradas se agotan mucho antes y la expectativa es mayúscula. Y siempre, desde hace un largo tiempo, se habla del fin de semana del River – Boca como el que lleva siempre el cartel de “completo” en los hoteles.

En suma, la previa siempre hierve. El partido a veces enfría, otros deja la pelota más caliente.

La elección de los que realmente dejaron huella también puede depender de quien hace el repaso, por como fue de olvidable o no ese verano. O por la camiseta en cuestión.

Algunos Superclásicos, sin embargo, entre los 51 de Mar del Plata, dejaron una marca clara. Por ejemplo, el primero, en el San Martín, el del 74, por ser el primero, porque por primera vez se dio ese fenómeno desbordante, pero también porque en aquel encuentro debutó uno de los futbolistas que serían uno de los más importantes de la historia del fútbol argentino, de hecho uno de los únicos dos que levantaron la Copa del Mundo como capitán de la Selección Argentina, Daniel Passarella. Ese fue el dato para la posteridad, más allá del pobre 0 a 0 y que el partido quedó, en febrero por aquella época, separado del torneo que se había suspendido por cortes de luz determinados por el gobierno por una crisis energética.

River y Boca jugaron, desde ese choque de febrero, 51 partidos en Mar del Plata. El historial aquí favorece a Boca, que se impuso en 19 oportunidades, empató 17 y perdió 15.

Los duelos entre Boca y River en Mar del Plata se jugaron en dos estadios. Los primeros cuatro encuentros se disputaron en el General San Martín y siempre hubo empate: 0-0 en 1974, 2-2 en 1975, 0-0 en 1977 y 1-1 en 1978.

A partir de 1979, el Superclásico del verano se trasladó al Ciudad de Mar del Plata, luego José María Minella, donde se enfrentaron 47 veces y Boca venció en 19 ocasiones. El primer ganador en el estadio del Mundial fue River, que aquel encuentro del 2 de febrero de 1979 se impuso por 1 a 0 con gol de Galetti. La primera victoria de Boca allí recién se registró el 26 de febrero de 1983: 2-1 con goles de Berta y Krasouski para el ganador y Nieto para River.

Uno de los Superclásicos más emocionantes fue el 3 a 3 del 28 de enero de 1987 porque River ganaba por 3 a 1 con goles de Patricio Hernández, Funes y Alzamendi y Rinaldi para Boca, pero el equipo de La Ribera, con la dirección técnica de César Luis Menotti, logró remontar primero con un tanto de Comas y en el descuento con un gol del jugador que, por prejuicio, se creía que no se iba a adaptar a la nueva idea de juego del Flaco, Enrique Hrabina. Ese año, no obstante, se jugaron otros dos Superclásicos en Mar del Plata, otro empate, 2 a 2 (Gorosito y Patricio Hernández para River, dos de Comas para Boca) y la esperada revancha de River después de aquel 3 a 3 con sabor a derrota: 3 a 1 con tantos de Erbín, Caniggia y Abramovich en contra, y Graciani para Boca).

La máxima goleada se produjo en el verano de 2000, cuando Boca, con mayoría de suplentes, con Carlos Bianchi como entrenador, ganó por 4-0 con tantos de Carreño (2), Omar Pérez y Delgado, en un partido que se suspendió a los 15 minutos del segundo tiempo por incidentes en la tribuna de River. Quedaron las imágenes del abrazo de Carreño a un policía en uno de sus tantos, y la violencia en la tribuna de River, que no soportó la goleada en contra.

Otra goleada para recordar de Boca se dio en el 84, porque se impuso por 3 a 0 con tres tantos del ahora técnico de la selección de Perú que jugará el Mundial, Ricardo Gareca.

En el Superclásico de Maradona en Mar del Plata, que además fue su despedida de Boca, en 1982, el triunfo fue de River por 1 a 0 con gol de Ramón Díaz. Esa fue una noche de gloria para Ramón, quien, por el contrario , sufrió otra de mucha pena varios años después, el 9 de febrero de 2000, cuando la derrota en el Superclásico de verano por 2 a 1 implicó que sea despedido en esa oportunidad como entrenador de River.

 

El Superclásico de la despedida de Maradona de Boca fue de River por este gol de Ramón Díaz.

El Superclásico de la despedida de Maradona de Boca fue de River por este gol de Ramón Díaz.

Ese no fue el único Superclásico “echa técnicos”. El del 20 de enero de 2010 se lo devoró a Alfio Basile, tras victoria de River por 3 a 1. “Volvió la vaselina y River se floreó contra River”, tituló sobre aquel partido LA CAPITAL, por golazo y gran actuación de otro Rojas, Rodrigo, y no Ricardo, el de aquel gol recordado del equipo de Pelegrini en la Bombonera. En esta oportunidad en el Minella ni Riquelme pudo dar vuelta la “suerte echada” de “Coco”…

Román había sido gran figura sí en el Superclásico de dos años antes en ese mismo escenario, el 26 de enero de 2008, cuando Boca, con Carlos Ischia como DT, se impuso al River de Diego Simeone por 2 a 0. La crónica de LA CAPITAL consignó que pudo haber sido goleada. El segundo gol se recordará por mucho tiempo no tanto por un centro más “con el guante” de Riquelme sino porque en aquella oportunidad su destinatario clásico, Martín Palermo, se colgó del travesaño en el momento de meter el cabezazo definitorio.

Ese Súper quedó colgado en el cuadro de la historia. Como tantos otros. Varios, en cambio, pasan, como los veranos, demasiado rápido. Salvo para miles de “primerizos” que aquí en Mar del Plata viven el primero o el único clásico de sus vidas en las tribunas, exactamente divididas en dos, y no se lo olvidarán jamás.

 Martín Palermo marcó este gol colgado del travesaño tras gran centro de Riquelme. Triunfo claro de Boca 2 a 0 en 2008.


Martín Palermo marcó este gol colgado del travesaño tras gran centro de Riquelme. Triunfo claro de Boca 2 a 0 en 2008.

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