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La Ciudad 20 de febrero de 2017

Fabricación nacional de simuladores para reducir los problemas reales

El desarrollo de un entorno inmersivo para aprender a manejar máquinas agrícolas y un simulador para operarios de una central nuclear, son dos de los desafíos que este año se propuso el laboratorio argentino Media.Lab, con sede en Tandil.

En la actualidad, en Media.Lab trabajan en distintos prototipos: desde un simulador de tiro pasando por otro de maquinaria agrícola y máquinas para depósitos, como son los autoelevadores. “Las posibilidades son enormes, casi que el límite es la propia imaginación”, destacó el coordinador Cristian García Bauza.

El espacio multidisciplinario está centrado en la investigación y desarrollo de aplicaciones de computación gráfica, realidad virtual e interacción humano-computadora.

Este innovador laboratorio argentino funciona dentro de la órbita del Instituto Pladema -dependiente de la Comisión de Investigaciones Científicas y la Universidad Nacional del Centro de la provincia de Buenos Aires-, y cuenta con 25 investigadores (12 desarrollan líneas de investigación propias, 3 corresponden a personal de apoyo y 9 son becarios e investigadores en formación).

Desarrollos

“La línea principal de este grupo se centra en investigar e implementar técnicas innovadoras para el diseño de simuladores de entrenamiento, sistemas que permiten capacitar operarios en el uso de máquinas y vehículos a través de una serie de ejercicios”, como si fuera el mundo real, explicó el investigador.

Entre las iniciativas exitosas desarrolladas por Media.Lab, se destacan los simuladores y entornos de realidad virtual CAVE (Computer Assisted Virtual Enviroment) con fines pedagógicos y de capacitación.

Entre los proyectos ya terminados e implementados con éxito, García Bauza destacó el simulador de conducción de trenes para los subterráneos de Buenos Aires, que “es único en su tipo y está íntegramente realizado con tecnología y conocimiento argentino. El sistema permite recrear ejercicios de operatoria y conducción para todo el material rodante de subterráneos”.

Con este desarrollo de realidad virtual, los conductores de subte pueden mejorar sus habilidades para lograr mayores niveles de seguridad al momento de manejar los trenes reales, sin poner en riesgo al conductor ni a los usuarios, agregó el investigador.

Tras esa experiencia, el Media.Lab lleva adelante un proyecto junto con la Red de Universidades Petroleras que consiste en desarrollar una serie de CAVE y aplicaciones de realidad virtual para recrear los pozos petroleros de Loma Campana (Vaca Muerta) y la operación de perforación con objetivos pedagógicos, para formar profesionales del sector.

“La CAVE es un entorno de realidad virtual, una habitación en forma de cubo en cuyas paredes, piso y techo se proyectan imágenes generadas por computadora. Estas imágenes son aplicaciones de realidad virtual que, por sus características, permiten que quien utilice el simulador logre una inmersión total (360°), recreando situaciones de distinto tipo”, describió García Bauza.

Más proyectos

Así, se estableció la instalación de cinco CAVEs y el desarrollo de aplicaciones de realidad virtual en las universidades nacionales que integran la Red de Universidades Petroleras. La iniciativa se comenzó a ejecutar a fines de 2014 y en noviembre de 2016 se instaló la primera de las cinco CAVEs en la Universidad Nacional Arturo Jauretche.

“Además, también nos encontramos desarrollando, en conjunto con la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), un simulador que permite a los operarios de una central nuclear conocer el edificio en detalle y sus recorridos, practicar movimientos y ubicar los elementos”, subrayó el coordinador, y mencionó también una iniciativa para articular la realidad virtual con las neurociencias.

El proceso de desarrollo de un simulador, explicó García Bauza, “se inicia con una visita al escenario en donde se hace un registro técnico de la maquinaria real y su entorno (por ejemplo, los subterráneos, las estaciones y los túneles)”. De esa forma, luego recrean la visual del ambiente, mediante técnicas de computación gráfica 3D.

“En el caso del simulador de subtes, por ejemplo, luego se implementaron los modelos físicos y matemáticos de las formaciones (vagones) y los desplazamientos de las personas para recrear la infraestructura, escenarios y situaciones con un alto grado de realismo”, comentó.

Las necesidades de los simuladores para entrenamiento -continuó García Bauza- surgieron a raíz de “la necesidad de lograr mayores niveles de seguridad para el conductor que opera la máquina real, para el entorno y las personas que se encuentran cerca”.

En cuanto a los desafíos que Media.Lab tiene para 2017, su coordinador indicó que hay dos aspectos centrales: “Uno de ellos es la difusión. Tenemos que dar a conocer este tipo de desarrollos y sus aplicaciones ya que por tratarse de innovaciones muchas veces son desconocidos”, destacó.

“El segundo gran desafío -concluyó- es que posibles adoptantes de estos proyectos sepan que pueden desarrollarlos en el país, obteniendo tecnologías que están en la frontera del conocimiento a nivel global, con costos mucho más competitivos”.