14 de febrero de 2018
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Francescoli: “Ese gol quedó en la memoria de mucha gente”

El protagonista principal del triunfo de River 5-4 sobre Polonia en 1986 habló de la chilena histórica, el equipo de Veira y sus veranos en Mar del Plata, en una entrevista con LA CAPITAL.

Por Juan Miguel Alvarez

Enzo Francescoli es uno de los máximos ídolos de River. Como tal, dejó hermosos recuerdos en el corazón del hincha. Para quienes estuvieron en el actual estadio José María Minella la noche del 8 de febrero de 1986, hay uno que jamás podrá borrarse: la chilena a Polonia para el 5-4 del torneo de verano. “Ese gol quedó en la memoria de mucha gente”, expresó el uruguayo en una nota con LA CAPITAL, que lo metió en la máquina del tiempo para revivir una de sus grandes proezas.

Ya pasaron 32 años de aquella obra maestra. Pero esa imagen, ese momento, permanece tan vivo que parece que fue ayer. Quienes estuvieron pueden dar detalles de la chilena desde todos los ángulos posibles. Algunos aseguran que fueron los segundos de mayor alegría en sus vidas. O, al menos, pocas veces la exteriorizaron tanto.

Francescoli también tiene un déjà vu constante. Desde entonces no se dejó de invocar esa jugada. Es referencia ante cada definición similar, más allá que muy pocas chilenas lograron semejante grado de belleza. Y casi ninguna su valor emocional.

– ¿Qué sentís cuando todavía tanta gente recuerda ese gol tuyo?
– La verdad siento un orgullo enorme. A medida que pasa el tiempo y se hace todo más lejano, esta historia de la chilena en Mar del Plata se hace más importante. Ese gol quedó en la memoria de mucha gente. Para mí obviamente siempre está presente.

– ¿En ese momento pensaste que podía tener tanta trascendencia?
– No, no. En ese momento me di cuenta que era un gol que no se veía muy seguido, de hecho no hice muchos de esa categoría, pero pensé que no pasaba de ese verano.

– ¿Más allá de esa jugada, qué recuerdos te vienen a la cabeza del partido con Polonia?
– Al principio íbamos ganando. Pero pasada la mitad del encuentro Polonia se nos vino encima y nosotros nos descuidamos. Estábamos perdiendo 4-2, faltaban 10 o 15 minutos. Creo que esa chilena quedó tan grabada por el vértigo del final y cómo terminó el partido. Fue un encuentro atípico, más allá de la última jugada. Hubo nueve goles y un ida y vuelta constante.

– El arquero polaco dijo que esa noche no pudo dormir. ¿Alguna vez te encontraste con alguno de los rivales de entonces y te hizo comentarios del partido o de la chilena?
– La verdad que no. Pero fue una jugada de la que me habló gente del fútbol después, no solo los hinchas. También jugadores de otros equipos, en distintos momentos. Es una definición bastante espectacular, por eso quedó en la retina de muchos.

– ¿Te acordás cómo fue el festejo o qué te dijeron tus compañeros?
– Lo que me dijeron no. En esos momentos de asombro uno no escucha ni ve mucho lo que está sucediendo. Sí me acuerdo que salí para cualquier lado, quería llegar lo más cerca posible de la gente, porque el estadio estaba lleno. Entonces arranqué para el lado en el que estaba el banco de suplentes de River y en el camino me encontré con Karabín (ndr: zaguero central que ingresó los últimos minutos del partido). Me le tiré arriba y, como tenía mucho más físico que yo, me aguantó y me levantó.

– ¿Era un recurso que utilizabas o practicabas seguido hasta entonces? ¿Hiciste otros goles del mismo estilo?
– Los que jugaron conmigo saben que la practicaba mucho. Desde muy chico, de joven y también como profesional. Todo lo que sea definición, así con piruetas, era algo que me divertía hacer. Después en los partidos se tiene que dar la jugada justa. Pero sí, tenía algunos goles de chilena en inferiores de Montevideo Wanderers, el de River, pegué una pelota en el palo en cancha de Huracán un poco antes que ese gol a Polonia. En Francia también metí uno así. Hice varios de tijera, que si bien no es la chilena, es un gesto bastante parecido. Era algo que probaba con frecuencia. Obviamente en esta jugada la mayoría de las veces la pelota se va a la tribuna, pero cuando entra es muy lindo.

– ¿Ese equipo de River, con Ruggeri, Gallego, Enrique, Alonso, entre otros, fue de los mejores que integraste?
– Sin duda. En las dos épocas en River tuve la suerte de integrar grandes equipos. Ese del 85/86 que terminó siendo campeón del mundo era contundente. Jugaba muy veloz, salía rápido de atrás hacia adelante y era goleador. Es un equipo que recuerdo muchísimo.

– Cuando viniste ese verano estabas pasando por un gran momento personal, justo antes del salto a Europa…
– De hecho fue la temporada que más goles hice. Obviamente por lo que contaba antes. Era un gran equipo, con muy buenos jugadores y me ponían cerca del gol la mayoría de las veces. Yo llevaba poco tiempo como “9”. Llegué al club como “10” y terminé siendo un “nueve y medio” como decía Adolfo Pedernera, al que siempre recuerdo con cariño. Creo que me adapté muy bien.

– ¿En ese entonces se le daba mayor importancia que ahora a los torneos de verano? Sobre todo porque jugaban grandes equipos o incluso selecciones…
– Sí, es cierto que en la actualidad perdió esa importancia. La perdió también para River. Hoy el club viene a jugar solo los River-Boca a Mar del Plata. Antes participaban equipos de Uruguay, recuerdo a Peñarol y Nacional, equipos de Brasil y en este caso una gran selección que se preparaba para el Mundial ’86. Se vivía diferente. Al menos los jugadores lo vivíamos diferente.

– ¿Qué otras cosas recordás de aquellas estadías de verano en Mar del Plata?
– Eso también forma parte de lo que decía. Hoy los equipos se preparan de otra manera. Nosotros estábamos casi todo enero en Mar del Plata. En mi época de los ’80 vivía ese mes prácticamente en el Hermitage o el Hotel Provincial. Los equipos entrenaban en la ciudad o en las cercanías. Estábamos con la movida del verano en Mar del Plata y estaba bueno, porque siempre la pasábamos muy bien. En los ’90 ya fuimos poco, directamente a jugar o en algún momento nos quedamos también. Pero hoy ya eso no sucede.
***
Francescoli fue una de las grandes figuras que visitó la ciudad en los 50 años del fútbol de verano. “La gente rodeaba el Parque Camet para verlo entrenar. Era una gacela”, recuerda Héctor “Bambino” Veira. Sus toques, gambetas y goles maravillaron a todos durante sus tiempos como jugador de River. Aquí, en Mar del Plata, el “Príncipe” dejó grabado su sello para la eternidad.

* Para leer el testimonio del arquero de Polonia, Jozef Wandzik, ingresar aquí:

“Esa noche no pude dormir”

*  La historia de la chilena de Francescoli en Mar del Plata. 

Testigos de una chilena inmortal

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