30 de noviembre de 2016
Comentarios

La Libertadores, su pedido por Ponzio y el “laburo” en equipo

Intimidades de la entrevista con el Presidente de la Nación.

Apenas cinco minutos después de lo que estaba pautado, el presidente de la Nación Mauricio Macri recibió en su propio despacho de la Casa de Gobierno a seis periodistas de distintos diarios del interior, entre ellos LA CAPITAL de Mar del Plata.

Uno por uno, los periodistas fuimos saludados en la puerta del despacho por el presidente, quien venía de participar en un acto protocolar en la misma Casa Rosada. Un par de horas antes había recibido al equipo argentino que acababa de conseguir la primera Copa Davis para la Argentina. “Estos pibes dieron un ejemplo de unidad, laburo y fortaleza”, dijo antes de sacarse la corbata y colocarla en una pequeña mesa junto a su sillón.

El mismo acomodó los distintos grabadores, y tras comentar que desde hace diez días “se me va y viene la voz”, arrancó disfónico la charla con los medios que se prolongó por espacio de 45 minutos, con agenda libre y ante la presencia del vocero presidencial, Iván Pavlovsky, y el secretario de Comunicación Pública, Jorge Greco.

El Presidente dijo que en ese mismo espacio donde dialogaba con los periodistas se reunía todas las mañanas con sus colaboradores más inmediatos, entre ellos el jefe de Gabinete, Marcos Peña, la vicepresidenta Gabriela Michetti y el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó. “Soy un defensor del laburo en equipos“, comentó cuando se apagaron los grabadores, y en este marco reconoció que le asigna mucha importancia al encuentro que desde hoy mantendrá con todo su gabinete en Chapadmalal, el primer “retiro” de su Gobierno.

 

mauri11

Durante el reportaje sólo fue categórico y conciso en las respuestas en un par de oportunidades. La primera, cuando negó que vayan a producirse cambios en el Gabinete, y la segunda, cuando dijo que en su Gobierno “hay gente de muy buena madera”.

Finalizada la entrevista, y antes de despedir uno por uno a cada periodista en la puerta de su despacho, el Presidente habló de fútbol. Bromeó con el colega de La Capital de Rosario porque al fin Newell’s le pudo ganar a Central con el gol de Maxi Rodríguez. Fue entonces cuando contó que durante su gestión como presidente de Boca, quería sí o sí contratar a Leonardo Ponzio, jugador de “La lepra”. “El presidente de Newell’s nunca me lo quiso vender“, se lamentó. Y fue en ese momento en que contó que, pese a todo, “mal no nos fue en Boca”. En un destacado espacio de su despacho se encuentran varias réplicas de las principales copas ganadas por Boca durante su gestión. “Vení, ésta es la Sudamericana. Hasta que no la ganó Boca nadie le daba bolilla“, le dijo a este enviado especial, a quien también le dejó “tocar” la Copa Libertadores, “la obsesión de todos los bosteros”, dijo.

La pelota en el palo

Antes, durante la charla, a lo largo de la cual tomó un vaso de gaseosa, también utilizó algunos términos “futboleros”. “Si la pelota pegaba en el palo y se iba éramos un desastre. Si pegaba en el palo y entraba éramos geniales. Ahí aprendí cómo era esto de las críticas”, chicaneó a los periodistas.

Macri demostró tener un cabal panorama de la problemática de cada región del país, lo que quedó evidenciado ante las preguntas puntuales de los colegas. La rueda de prensa contó con la participación de representantes de La Voz del Interior de Córdoba, La Capital de Rosario, El Diario de Río Negro, La Mañana de Neuquén, El Día de La Plata y LA CAPITAL de Mar del Plata. “El jueves nos vemos en la inauguración de Havanna”, le dijo a LA CAPITAL y bromeó con un reportero gráfico que quiso sacarse una foto junto a él. “Flaco que melena tenés. Cuidala”, lo gastó, mientras hacía de fotógrafo el vocero presidencial.

“Esperemos que se repita”, dijo uno de los periodistas sureños, cuando todo concluía. “Lógicamente. A través de ustedes yo quiero estar cerca de cada argentino, en cualquier punto del país”, dijo el Presidente al despedirse mientras la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, esperaba en la antesala para otro encuentro de trabajo en un diciembre que, apuestan en el Gobierno, “va a ser tranquilo”.

Subir