16 de junio de 2017
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La sopa, el segundo alimento más consumido por los millenials durante el invierno

Aunque se trata de un plato tradicional, la nueva generación la considera una opción nutritiva que puede pasar, con los ingredientes adecuados, de simple a gourmet en un solo paso.

Sopa de zapallo con drizzle de oliva, queso crema, semillas de zapallo y de chía y brotes de arveja.

La vida de los millenials gira en función de sus gustos y necesidades personales. La mirada sobre la comida trasciende la necesidad de alimentarse: comer se convierte en una experiencia de disfrute y descubrimiento en sí misma, atravesada a su vez por las redes sociales. Según un estudio realizado por Knorr, 8 de cada 10 millenials encuestados coinciden en que si bien la sopa es un plato tradicional, cuando combina colores y sabores se convierte en un plato moderno y “tiene onda”.

De acuerdo a los resultados, el 70,3% de los jóvenes afirma que a la hora de comer lo más importante es que un plato sea sabroso y un 60,4% destaca que debe ser nutritivo, cualidades que la sopa reúne. Por otra parte, un 97% de los encuestados la elije durante el invierno -siendo el segundo alimento más consumido en los meses de frío, después de las pastas- y un 81,2% la incorpora en su menú durante el verano.

Las razones del alto consumo de sopa entre los millenials están relacionadas con sus cualidades. Los jóvenes reconocen múltiples aspectos positivos en este plato:

Ayuda a calentarse en invierno (79,2%)

Constituye una forma saludable de comer vegetales (64,4%)

Es rico (63,4%), práctico y fácil de preparar (56,4%)

Reconforta el cuerpo y el alma (39,6%)

Sea en el almuerzo, como snack o en la cena, la sopa es un plato noble, de todos los días y apropiado para cualquier momento. “Las sopas permiten reunir en un solo plato distintos alimentos. Mientras más creativamente se la elabore o más alimentos la integren contribuirá al logro de uno de los conceptos básicos de la alimentación, que es que sea variada, lo que a su vez facilita la satisfacción de los requerimientos nutricionales”, explica Alejandra Luchetti (M.N.1317), nutricionista de Unilever.

Otra de las cualidades que valoran los millenials es la personalización. En ese sentido, la sopa es un plato que les permite explorar múltiples posibilidades según la ocasión, sus gustos y necesidades particulares. Tanto con las verduras de base como a través de toppings y otros ingredientes, la sopa puede transformarse de un plato simple en una opción gourmet. Entre los ingredientes que a los jóvenes encuestados les gusta incluir en la sopa se destacan: queso (55,6%), condimentos (50,6%), especias (46,9%), pan tostado (18,5%) y semillas (17,3%). Los más osados se animan a sumarle jamón, panceta y vino, entre otros ingredientes.

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