8 de mayo de 2017
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Los imperdibles de la Feria del Libro

Hasta el 15 de mayo, la tradicional Feria del Libro permite ponerse al día con lo mejor de la literatura nacional e internacional. Booktubers y blogueros, las estrellas de la feria. Una guía para no perderse nada.

Con propuestas que afianzan la convocatoria al segmento juvenil aglutinado por booktubers y blogueros pero que no descuidan al público tradicional que llega para abastecerse de bestsellers o revelaciones literarias, la 43ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires se desarrolla en La Rural de Palermo, en la ciudad de Buenos Aires. Allí buscará superar el millón de visitantes con una oferta diversa concentrada en 45.000 metros cuadrados.
La mayoría de los sectores más prometedores se concentran esta vez en el Pabellón Amarillo, como el que presenta Los Angeles -la ciudad invitada de honor-, que se despliega sobre una generosa superficie coronada por paneles verdes que simulan el paisaje escarpado sobre el que se proyecta Hollywood, uno de los mayores atractivos de esta urbe norteamericana donde los hispanoparlantes representan el 50 por ciento de la población.
Si bien el espacio reproduce puntos icónicos como el Paseo de la Fama -la calle “alfombrada” por centenares de estrellas con el nombre de celebridades de la industria cinematográfica-, la misión central del proyecto ideado con la supervisión de la Embajada de Estados Unidos es desmarcarse de su fama mundial como meca del cine para dar a conocer la potencia y riqueza de su literatura, además de divulgar su ideario multiculturalista y su interés por la preservación del medio ambiente.
La ciudad que Raymond Chandler eligió para pasear a su emblemática criatura literaria, el sombrío detective Philiph Marlowe, se hará presente a través de una delegación de escritores que integran Allen Zadoff, Gregg Hurwitz, Jesse Ball, Jeffrey Lewis, Jim C. Hines, Luis Alberto Urrea, Héctor Tobar y Madeline Roux, autora de la taquillera saga juvenil integrada por “Asylum”, “Sanctum” y “Catacomb”.
En el stand, dotado de un auditorio con capacidad para más de 40 personas, se desarrollan charlas diarias sobre turismo, intercambio educativo y obtención de visas, entre otras y se montará un “MakerSpace”, donde distintos especialistas ayudarán a diseñar elementos relacionados con la robótica, aunque el foco excluyente son los jóvenes a través del ciclo de encuentros a cargo de blogueros y booktubers, que se han convertido en las grandes figuras de las dos últimas ediciones de la Feria.
En el Pabellón Azul, el fuerte son los espacios dedicados a la historieta, la novela gráfica y las ilustraciones, con un puñado de stands que ofrecen una selección de estos géneros, entre ellos el puesto de Marvel decorado con gigantografías de Spider-Man, Capitán América o Hulk, algunos de los superhéroes más emblemáticos de la editorial estadounidense de cómics que está a punto de cumplir 80 años en el mercado.
Un stand próximo tiene como eje al inoxidable Ciruelo, referente mundial del Fantasy Art y protagonista de libros y álbumes de rock con sus legendarias ilustraciones de hadas y dragones.
En el Azul y el contiguo Pabellón Verde están concentrados los stands de mayor metraje, gestionados por los grandes conglomerados editoriales como Planeta y Penguin Random House. Este último, además de las interminables tarimas destinadas a exhibir su fondo editorial, dispuso un espacio para que sus autores firmen ejemplares y hasta diseñó una segunda planta donde funcionan oficinas y un espacio para eventuales rondas de negocios.
Otro de los imperdibles del sector es el sitio montado por la Universidad de San Martín (UNSAM), una monumental estructura de cuadrados de madera con miles de volúmenes que dan cuenta de un cuantioso y diverso catálogo que incluye desde textos académicos hasta los libros que compilan las mejores crónicas publicadas por la revista digital Anfibia- además de un auditorio para treinta personas que aloja 60 charlas a largo de 21 días.
Allí tendrán lugar, entre muchas otras, dos actividades auspiciosas: por un lado el diálogo “Del libro a la pantalla. Cine y Literatura del Sur”, donde participará el Premio Nobel sudafricano John Coetzee -titular de una cátedra en la UNSAM llamada justamente “Literaturas del Sur”- junto a Paz Garciadiego, Ana María Monticelli y Nick Drake, bajo la coordinación del realizador Tristán Bauer. Por el otro, el lanzamiento de “Audiolibros: una nueva colección de literatura latinoamericana”, donde la actriz Norma Aleandro y el rector de la Universidad, Carlos Ruta, hablarán sobre esta antología que recupera la tradición oral de la mano de reconocidos actores.
La Feria atrae y a veces también aturde por su inagotable oferta visual que obliga a diferenciar planos, imágenes, colores y hasta texturas. Todo lo contrario de las experiencias sensoriales que se pondrán en juego en el apartado minimalista que evoca los cincuenta años que median desde la publicación de la novela “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez.
Entre paneles blancos revestidos apenas con algunas de las portadas más representativas -figuran en la selección desde la primera versión de mayo de 1967 hasta la última edición, la 131, que data de mayo de 2014- se puede escuchar al propio “Gabo” recitando el primer capítulo de la novela sobre la desquiciada Macondo, con voz firme y algo parsimoniosa.
Allí también, en los límites del Pabellón Amarillo, será posible acceder a un facsímil que reproduce una carta que el autor de “Crónica de una muerte anunciada” le envía en octubre de 1965 al mítico editor argentino Francisco “Paco Porrúa”, anticipándole que está trabajando en su quinto libro, “Cien años de soledad”, al que define entonces como “una novela y muy compleja en la que tengo afincadas mis mejores ilusiones”.
Muy cerca de ese punto está emplazado también el colectivo de sellos más interesante de la escena actual: se trata del stand que aúna la producción de seis editoriales locales y una uruguaya -Adriana Hidalgo, Beatriz Viterbo, Caja Negra, Eterna Cadencia, Katz, Mardulce y “Criatura editora”, que participa como invitada- agrupadas bajo la “arltliana” denominación “Los siete logos”, que por quinto año consecutivo participa de la Feria del Libro.
El espacio se caracteriza por la afluencia de títulos de vanguardia, clásicos, traducciones cuidadas, autores noveles y consagrados: un conjunto que permite vislumbrar nuevas corrientes estéticas, acceder a obras que surgen del maridaje entre disciplinas -como “Carsick”, el texto del cineasta de culto John Waters- y detectar sorpresas como la reciente colección de relatos que la inglesa Claire-Louise Bennett reunió en “Estanque”.
Institucionales pero no solemnes. Ese es el concepto que guió el diseño y emplazamiento de dos de los espacios más creativos que ofrecerá este año la megaexposición literaria: el del Ministerio de Cultura de la Nación -ubicado en el Pabellón Azul- y el gigantesco stand desdoblado en dos bloques separados por una calle tapizada de césped sintético que condensa la puesta del Gobierno de la Ciudad.
Bajo una geografía que combina grandes bloques de madera a la vista intercalados con jardines verticales de diseño rectangular, el espacio del Gobierno de Ciudad en el Pabellón Amarillo está organizado en torno a dos consignas: por un lado la difusión de estadísticas sobre condiciones ambientales y conformación socioeconómica del distrito porteño, y por el otro la dimensión lúdica que pone el acento en la oferta de contenidos para el segmento juvenil.
El stand dispone de un auditorio, pantallas múltiples, una copiosa biblioteca con sectores de lectura -a la que se llega tras atravesar un breve pasillo señalizado por fotografías de los escritores Ricardo Piglia, Abelardo Castillo y Adolfo Bioy Casares-, un estudio de radio, un centro de juegos destinado a los chicos y una mesa blanca sobre la que se despliega el menú de entretenimiento para los adolescentes. Todas estas opciones aparecen eclipsadas, sin embargo, por la gran estrella del espacio: una gigantesca impresora en 3-D que permitirá generar diariamente murales de 1,50 por 1.50 metros a partir de dibujos confeccionados por los visitantes.
Bajo una estructura de formas circulares sectorizada por cortinas de hilo negro donde se antepone un enorme cartel que anuncia “La cultura la hacemos juntos”, el stand de la cartera cultural nacional ofrece un apartado para escurrirse del agobio que genera la circulación entre la marea humana típica de los fines de semana, con acceso a terminales que permiten seleccionar música y visualizar contenidos online a través de una docena de tablets distribuidas en largas mesas que se prestan generosamente a la pausa.
El stand del Ministerio, que incluye un sector gastronómico, dispone también de sillones y mesas bajas que se extiendan hasta el borde donde una gran pantalla que homenajea al poeta Oliverio Girondo -de quien este año se cumplen cincuenta años de su muerte- con la proyección de un cortometraje que fusiona imágenes de parejas en blanco y negro mientras un sobreimpreso reproduce uno de sus poemas más célebres, el que comienza “Se miran, se presienten, se desean, se acarician, se besan…”.
Habrá talleres infantiles, cursos de periodismo para adolescentes y un ciclo de charlas organizadas por la Biblioteca Nacional: en la primera de ellas, el narrador Leopoldo Brizuela disertará sobre “Qué cuentan los papeles de los escritores”; la segunda estará a cargo del músico Gillespi y el periodista cultural Fernando García bajo el título “Generación Beat. Insurgencia poética de los años 60”; en tanto que en la última el editor Diego Manso y la actriz Muriel San Ana dialogarán sobre el periodismo cultural.
Se puede acceder a la programación completa de la Feria y buscar actividades día por día en la web www.el-libro.org.ar

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