14 de febrero de 2018
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Mar del Plata, ¿una ciudad verde?

Por Rodolfo Iriart – Diputado Provincial

 

Los espacios verdes públicos tienen hoy un valor que trasciende lo paisajístico, asumiendo un doble rol, central para la calidad de vida en las ciudades. En primer lugar, una funcionalidad ambiental, que incluye la producción de oxígeno y la mejora de la calidad del aire, la regulación hídrica, la filtración de los rayos ultravioleta, la protección de la biodiversidad, la reducción del ruido, entre otras. Y, en segundo lugar, su funcionalidad como espacios para el ocio, la recreación, el deporte, y la interacción social.

La Organización Mundial de la Salud (OMS)considera que la relación entre la superficie que las ciudades destinan a espacios verdes públicos y la población es un indicador relevante para evaluar la calidad de vida. En particular, la OMS recomienda que cada ciudadano disponga de entre 9 y 11 m2 de espacio verde público para vivir en un hábitat saludable.

Recogiendo dichas recomendaciones, la ley provincial Nº 8912 estableció en su artículo 13, que “los espacios verdes y libres públicos de un núcleo urbano” deben adoptar “un mínimo de diez metros cuadrados (10 m2) de área verde o libre por habitante”. Con el objeto de cumplir condicha legislación, Mar del Plata sancionó la Ordenanza 8697/92, que estableció un procedimiento para incorporar anualmente un mínimo de 4 hectáreas hasta alcanzar finalmente la relación de 10m2 cuadrados por habitante.

No obstante, Mar del Plata está muy lejos de los estándares saludables en la materia. Según el relevamiento realizado por el BID en el marco de la “Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles”, el municipio cuenta con menos 4 m2 de espacio verde por habitante.

Para evidenciar este manifiesto déficit de espacios verdes públicos no es necesario recurrir a las comparaciones con grandes ciudades del mundo que son ejemplos en la materia sino al contraste con las otras ciudades argentinas que forman parte de la iniciativa del BID. En este sentido, Rosario es la “ciudad verde” de la Argentina con casi 12 m2 por habitante, seguida por Córdoba con 7,2 m2, y la Ciudad de Buenos Aires con 5,9 m2.

Una encuesta realizada por la Universidad FASTA en 2015, da cuentas de que los marplatenses no sólo perciben a los espacios verdes como centrales para mejorar la calidad de vida de las ciudades y como condición para lograr el bienestar, sino que el déficit de estos espacios es, además de una cuestión cuantitativa, una problemática que involucra la accesibilidad y distribución geográfica de los mismos.

Entre los motivos por los cuales los espacios verdes son percibidos como importantes se destaca que son una forma de educar en valores, generar lazos sociales y reforzar la identidad con los barrios donde se reside. A su vez, gran parte de los encuestados afirma que los espacios verdes contribuyen a mejorar la calidad de vida, identificándolos como generadores de oxígeno y factores de protección frente al viento y al sol.
Desigual distribución

Un 30% considera que la presencia de dichos espacios en sus barrios no resulta suficiente. Sin embargo, del relevamiento surgen importantes diferencias en dicha percepción que revelan que la distribución de espacios verdes es desigual en términos geográficos. Mientras que en Bosque Alegre y en el Bosque Peralta Ramos el espacio verde resulta para los encuestados completamente suficiente (100%), en el Microcentro o San Cayetano, por ejemplo, donde hay poca presencia de espacio verde, casi un 60% de los encuestados manifiesta la necesidad de nuevos espacios. En el barrio Don Bosco dicha cifra aumenta hasta llegar al 90%.

Asimismo, si se comparan los barrios con baja y alta densidad de espacios verdes, se pueden observar diferencias en la interacción de los vecinos respecto a dichos espacios. Así, en los barrios donde mayor presencia hay de espacios verdes, se producen más interacciones (72%). Como contracara, quienes viven en los barrios donde los espacios verdes son menores, la interacción es menor (44,6%). Se trata de otro indicador más del impacto de la inequitativa distribución geográfica de los mismos.

Para más de la mitad de los encuestados, existen además limitaciones a la hora de acceder a los espacios verdes públicos. Entre los factores ajenos a la voluntad o la falta de tiempo, se destacan la inseguridad, la falta de iluminación, suciedad, falta de baños y bebederos públicos, la imposibilidad de acceso para personas con movilidad reducida y el peligro que suponen las avenidas aledañas.

El posicionamiento que Mar del Plata ha sabido lograr en los últimos 70 años ha corrido el foco de la importancia que tienen los espacios públicos para los habitantes. No sólo las playas públicas, sino en particular los espacios verdes públicos.

En este sentido, la falta de oferta pública desplaza a los ciudadanos a la oferta privada o semi-pública con el objeto de satisfacer la demanda de estos espacios (por ejemplo, los clubes o las playas privadas), profundizando las desigualdades sociales y territoriales.

Mar del Plata debe repensarse estratégicamente como una ciudad con muchas oportunidades y potencialidades que la convierten en más que una ciudad balnearia. La ampliación y mejora de los espacios verdes, cercanos, accesibles, y equitativamente distribuidos es uno de los desafíos que la ciudad enfrenta para constituirse como una ciudad sustentable y saludable.

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