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Deportes 26 de julio de 2016

“Me veo reflejado en sus ojos”

La experiencia de un campeón olímpico, Juan Curuchet.

Una campeón olímpico aconsejando a los marplatenses olímpicos. Juan Esteban Curuchet los despidió en su fundación, antes de su participación en Río de Janeiro, pero acompañará a todos los representantes argentinos como jefe de oficiales de atletas designado por el Comité Olímpico Argentino. De lo que ello significa habló con LA CAPITAL antes de la partida.
“Son de las cosas más lindas que te pueden pasar, transmitir las experiencias vividas, serles útil después de lo que uno llegó a hacer en los Juegos Olímpicos. Tener la posibilidad de ayudarlos. Yo los veo ahora, cuando les hablo, y me veo reflejado en sus ojos. A mi me pasaba. Uno tenía a algún referente para escuchar y saber algo de su experiencia”, expresó Juan con toda su pasión.

“Es valiosísimo poder transmitirles lo que significa ser olímpico,-remarcó-. De que manera podés absorver la presión. Aunque no lo creas este es el momento más difícil que están viviendo ellos. Entre la ansiedad por llegar, a la incertidumbre por como llegás. Se te junta todo. Si estás lejos de la forma física, querés que los Juegos Olímpicos se retrasen. Si la mejor forma la alcanzaste ya, querés que los Juegos empiecen ya. El deportista está en esa situación, tratando de saber si hay que apretar en los entrenamientos o aflojar”

“El Juego Olímpico es la excelencia de la excelencia y eso lo aprendí con los años. Yo era campeón mundial en el 2004 y llegué a los Juegos Olímpicos y me di cuenta que era todo muy diferente, que había algo más. El Juego Olímpico tiene un punto más arriba que un campeonato mundial”, agregó Juan en el diálogo con este medio.

“Recién estaba hablando con Belçén Casetta,-contó también Curuchet-, y le expliqué que el atleta en este momento no tiene que cambiar los hábitos. Si comés las pastas con tuco, solo sacale el tuco y comelas en blanco, pero comé las pastas. Todo eso hay que cuidarlo. Tomar el agua en lugar de la gaseosa. Hay un problema que entendí con la experiencia: cuando llegás a la villa hay tanta abundancia, tenés esos comedores en los que hay de todo. Hay dulces, picantes, tucos, una empresa de hamburguesas que te las da. Uno tiene que resistir también a esas tentaciones y cuidarse más que nunca y seguir comiendo como en la casa, y con los mismos hábitos”.

“Lo otro que nos queda por transmitir es el valor de portar y representar la bandera y de lo que significa el himno en cada competencia, representar a nuestros colores, pero de eso ellos ya están muy orgullosos”, destacó finalmente Juan Curuchet, campeón olímpico de ciclismo en 2008.