Defendió la punta con uñas y dientes
Peñarol corrigió paulatinamente sus errores defensivos iniciales y luchó como nunca para llevarse el segundo superclásico en cuatro días. Así mantuvo la primera posición en el certamen.
por Sebastián Arana
Fue un clásico de rompe y raja. Probablemente pocos lo recordarán por lo bien jugado. Sin embargo, en emotividad poco tiene que envidiarle a cualquiera. Peñarol y Quilmes jugaron anoche el partido más defensivo de la historia de sus enfrentamientos. Finalmente, los detalles, las resoluciones del último par de jugadas, le dieron a los de Sergio Hernández el triunfo por 66 a 64 y le permitieron mantener la primera posición en la Liga Nacional de Básquetbol.
El partido, correspondiente a la décima fecha, completó aquel duelo iniciado el 10 de febrero y suspendido, tras un minuto y cuatro segundos de juego, porque los protagonistas no se podían afirmar en el campo de juego a raíz de la humedad.
Como nunca Peñarol tuvo que ponerse el overol. Porque no arrancó "enchufado" con su defensa y Quilmes, que sorprendió con la entrada de Maciel en lugar de Pablo Gil en el arranque, lo hirió seguido con las penetraciones de Dixon, los posteos de Cowan y el tiro abierto de Maciel.
Salvo el desequilibrio que marcó Byron Johnson en el poste, la defensa de los dirigidos por De la Fuente impuso condiciones en el primer cuarto, que Quilmes se llevó por 23-19.
De inmediato empezaron los cambios tácticos de Sergio Hernández para intentar fortalecer la defensa de su equipo. Intentó un cajón y uno sobre Maciel, pero fue vulnerado por la media distancia quilmeña. Después le puso fichas a la Segunda Brigada y a una defensa presionante, pero perdió claridad en ataque.
Por entonces, a falta de seis minutos para el final del primer tiempo, Quilmes alcanzó una diferencia de 31-24, la máxima que tuvo a su favor en el partido. Y el entrenador de Peñarol decidió tomar el toro por los cuernos y desde entonces comenzó a poner, cada vez que pudo, jugadores para atacar y jugadores para defender.
Cuando lo hizo, Peñarol comenzó a descontar terreno de a poco. Mucho tuvo que ver la puntería de Tato Rodríguez, que en ese cuarto anotó siete de sus diez puntos, para que su equipo lograra igualar en 33 a falta de un minuto y medio. Pero Quilmes cerró mejor y se llevó el primer tiempo por 36-33.
En el tercer parcial fue la defensa de Peñarol la que impuso condiciones. Cowan y Dixon, grandes protagonistas del primer tiempo, dejaron de gravitar. Tampoco Quilmes tuvo el apoyo del tiro exterior. Entonces, aunque también limitado por la eficacia defensiva del rival, el conjunto local logró pasar al frente porque Román González pesó un poco más en el poste y Jackson -en general, bien defendido por Maciel- tuvo un fugaz relumbrón en ese parcial.
Con la fórmula de buscar a Byron Johnson, en el comienzo del último parcial, Peñarol logró estirar la ventaja a 55-50. Pero Quilmes se jugó el resto con coraje y no lo dejó ir. Y cada vez que Salles metió el primer paso antes que Tato Rodríguez generó algo para sí o para alguno de sus compañeros.
Faltaban dos minutos y todo estaba indeciso. Con marcador 61-60, Jackson clavó un triple que pareció decisivo. Pero Cowan apareció un par de veces más y logró igualar el partido con dos tiros libres a falta de 37" y además sacó por faltas a Jackson.
Sin embargo, en su último ataque, Peñarol logró encontrar a Román González en la pintura y al pivote lo detuvieron con falta. Cuando restaban 21" encestó uno de sus dos libres y le quedó el cierre a Quilmes.
La defensa "milrayitas" de la última jugada fue granítica. Maciel, impedido de tirar de lejos, se metió en la zona y fue lo peor que podía hacer. Avanzó a los trompicones, intentó un pase atrás y finalmente Picarelli se lo robó y escapó hacia el aro. Salles lo cortó con infracción a falta de siete décimas y el base metió el primer envío, tiró a errar el segundo y dejó a Quilmes sin tiempo para intentar la hazaña.
Síntesis
Peñarol (66): S.Rodríguez 10, D.Jackson 12 (x), F.Malara 0, B.Johnson 20 y R.González 15 (FI); S.Vega 4, L.Picarelli 4, A.Diez 1, A.Reinick 0 y J.Muruaga 0. DT: Sergio Hernández.
Quilmes (64): H.Salles 8, P.Gil 0, C.Dixon 17, J.Cowan 20 y E.Dentis 0 (FI); M.Maciel 7, N.Romano 4, P.Calderón 7, D.Capitanich 0 y E.López 1. DT: Esteban De la Fuente.
Cancha: Estadio Polideportivo Municipal.
Arbitros: Diego Rougier-Fernando Sampietro.
Parciales: 19-23, 33-36 y 51-50.
Detalle: El cotejo había comenzado el 10 de febrero y se jugaron los 38'56" restantes. Fernando Malara y Ezequiel Dentis que entonces habían sido iniciales anoche no jugaron un sólo segundo.
"Lo ganamos con mucho corazón"
Pablo Sebastián Rodríguez, el jugador que más clásicos disputó (48) en el historial de enfrentamientos entre Peñarol y Quilmes disfrutó una vez más de un final feliz.
"Lo ganamos con mucho corazón, en el primer tiempo no jugamos bien pero en el segundo mejoramos y tuvimos más actitud", sentenció el base del equipo de Sergio Hernández.
"Lo bueno es que terminamos otra temporada ganando el duelo particular ante Quilmes (3-1) y que seguimos primeros", recordó el jugador, que además es el goleador histórico del enfrentamiento más caliente de la Liga, con 545 puntos.
Lucas Picarelli, el segundo base de Peñarol, también se mostró feliz por el resultado y reconoció las dificultades que les generó Quilmes.
"Cerramos bien el clásico pero se sabe que son partidos así. Nosotros éramos conscientes que este partido iba a ser más duro que el anterior porque ellos tocaron fondo. No es fácil estar en la posición de ellos y sabíamos que tenían que salir a jugar así, que iba a ser un partido muy duro. Pero nosotros cerramos bien y por eso nos quedamos con el triunfo", confió el jugador que tuvo la oportunidad de sellar el resultado final con la conversión de un libre.
