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09-03-2010

Haciendo historia

por Rubén Aguilera

El sábado fue un día que quedará en la historia del atletismo nacional, pero también del deporte marplatense y en los anales del estadio Justo Ernesto Román, inaugurado con el Campeonato Iberoamericanos del '94 y que albergó las competencias de los Juegos Deportivos Panamericanos del '95. El día anterior había estado lloviendo y en la semana hubo varias jornadas con fuertes precipitaciones que produjeron incluso inundaciones serias en algunos barrios. La expectativa estaba centrada en cómo amanecería el día del torneo Hugo Omar Dadín, cuando los marplatenses tendrían la posibilidad de asistir a un espectáculo inusual como es la posibilidad de ser testigos de un récord mundial.

Cuando los responsables de las funciones directivas arribaron a la pista había aún inseguridad climática. El cielo se presentaba gris y cerrado y aunque los pronósticos hablaban de un mejoramiento paulatino de las condiciones hubo incluso algunas pequeñas lloviznas cerca del mediodía.

La programación comenzó a las catorce y durante dos horas y media se sucedieron excelentes competiciones que fueron entreteniendo a los aficionados presentes, hasta que se anunció el ingreso al campo de los participantes del lanzamiento de la jabalina y con ellos Braian Toledo, el nuevo talento que ilumina la actualidad del atletismo nacional con vistas a un futuro cuyo techo es impredecible.

Eran las 16.45 cuando el natural de Marcos Paz inició su toma de impulso por la corredera sintética. Con una vestimenta enteramente negra, era el centro de todas las miradas. Como uno de estos personajes extraídos de una leyenda griega o romana parecía un cazador centrado en arrojar su lanza hacia una presa que le garantizara su supervivencia o un guerrero buscando impactar en un adversario.

Sin embargo, el alumno de Gustavo Osorio sólo llevaba en sus manos una moderna jabalina Nemeth, con la cual deseaba impactar en el suelo lo más lejano posible tras darle el impulso necesario apoyado en una técnica adecuada para vencer los obstáculos de la física. El sol que se había negado en casi toda la jornada había aparecido momentos antes para iluminar la escena como una señal de buena ventura.

Y así como un eximio futbolista coloca en un tiro libre el balón dentro de un arco con maestría y talento, el bonaerense de 16 años provocó similar efecto con un lanzamiento espectacular en el cual la jabalina parecía no querer descender en su sereno vuelo. La punta metálica de ese implemento tricolor (azul, amarillo y rojo) rozó por fin el verde césped para dejar su impronta a 89.34, batiendo por asombrosos cuatro metros y fracción la plusmarca ecuménica que había logrado hace quince días en el Cenard.

Luego del suspenso de la verificación del registro sobrevino la gran alegría y aunque Toledo efectuó dos intentos más, nulos, ya la fiesta había sido completa. Fueron segundos que ingresaron en la historia para beneplácito de quienes lo presenciamos.

Los jueces olvidaron el cansancio de una jornada por momentos agobiante por la elevada humedad del ambiente. Para Gladys de Pereyra (el árbitro) y los jueces Juan Garmendia (el ex campeón iberoamericano de jabalina), Lilia Gamboa, Virginia Poli y Claudio Martínez fue también un momento inolvidable.

Cuándo unos minutos después Héctor Ferreira, el director técnico del certamen, certificó las medidas aerodinámicas del implemento constatando que la posición del centro de gravedad cumpliera con las especificaciones técnicas y el peso (fue de 710 gramos) sólo faltaba el control antidoping que se cumplió en el mismo estadio.

Un detalle de la magnitud de este lanzamiento lo daba la observación de la cinta blanca deliminatoria del sector derecho de caída cuyos 85 metros estaban señalizados por un cubo. Este estaba a escasos metros de la escalerilla de los jueces en el sector de llegada de 100 m.

Braian Toledo, un asiduo visitante de nuestra ciudad donde es muy querido, el año pasado había pasado los 80 m con el implemento de 600 en las finales de los Juegos Nacionales Evita, ahora casi llega a los 90 con el de cien gramos más y ya es posible que ronde los 80 m con el implemento de mayores que no sólo le daría el récord nacional absoluto sino la mínima para el Mundial absoluto del año próximo.

Nada mejor para cerrar estas líneas que las palabras que César Moreno Bravo, miembro del Consejo de la IAAF y figura señera del atletismo internacional por más de 40 años, quien expresó a las pocas horas del acontecimiento: "Braian Toledo esta haciendo historia... y apenas empieza..". Que se le siga yendo la mano como modestamente indica Gustavo Osorio, su entrenador y descubridor.