De una noche más, a la gran noche
"Manu" Ginóbili debutó en el Polideportivo de Mar del Plata jugando para Andino de La Rioja. También pasó con Estudiantes de Bahía. Y hoy será el escenario en que buscará cerrar el círculo dorado de una generación inigualable del básquetbol argentino.
La del 29 de septiembre de 1995 pareció una noche más de básquetbol en Mar del Plata, casi de rutina, en una ciudad que "respira" este deporte y que, además, tenía fresco el título de campeón de la Liga Nacional de Peñarol de un año atrás.
Había regular cantidad de público en el Polideportivo. Todavía estabamos saliendo de la "fiebre" de los Panamericanos. Se producía una especie de tregua en la expectativa deportiva del público.
Parecía una noche más. No lo fue. De ningún modo.
La noche del 29 de septiembre de 1995 debutó aquí, en el estadio Polideportivo Islas Malvinas,-el mismo que hoy será escenario de una suerte de corolario de la gran aventura de la Generación Dorada-, nada menos que Emanuel Ginóbili, uno de los integrantes del podio de la historia más grande del deporte argentino, el Maradona del básquetbol, el jugador que luego fue estrella de la NBA y estandarte de una Selección inolvidable que hoy todavía conmueve.
Esa parecía una noche más. Aunque ya se vislumbrara que alumbraba un gran jugador. Lo hacían ver los tres triples que marcó "Manu", apenas mayor de edad, para sus nueve puntos, en lo que fue, al cabo, la derrota de su equipo, Andino de La Rioja, con el local Peñarol, por 104 a 85.
La crónica de LA CAPITAL, reflejó en un párrafo, que "la desinhibición del juvenil Emanuel Ginóbili, a quien no le pesó el debut en la máxima categoría y cumplió un promisorio trabajo".
Se veía la "pasta", claro, pero nunca nadie pudo haber imaginado que ese era el alumbramiento de un elegido, de un "Maradona". Es más, el dato destacado de la noche para la historia, al menos desde aquella perspectiva,-no de esta-, fue un triple de aro a aro que marcó Martín Fernández para Peñarol, seguro el de más larga distancia convertido en el Polideportivo.
Después "Manu" tuvo otros pasos por Mar del Plata, como el que ilustra la tapa de esta edición, por ejemplo, jugando para Estudiantes de Bahía Blanca en 1997. La relación de él con la ciudad es aun más estrecha: sus hermanos, Leandro y Sebastián, jugaron para Quilmes.
Hoy "Manu", 16 años después, encabeza el último gran sueño de la Generación Dorada. Y quiere el destino que sea otra vez en Mar del Plata. Que esta sea la ciudad para que este gran equipo de la historia del deporte argentino pueda, de una vez por todas, jugar por los puntos entre su gente después de las consagraciones olímpicas y mundiales. Lo quiere el destino. O las bondades de Mar del Plata para haber sido elegida sede de este Preolímpico. Lo cierto es que esta conjunción mágica, entre este equipo y la gente se dio en dos semanas inolvidables en la ciudad.
La Generación Dorada cierra el círculo en Mar del Plata. Y su eslabón más brillante, Emanuel Ginóbili, buscará conducirla a más gloria desde el lugar dónde comenzó su propio sueño.
Desde una noche más, la de aquel 29 de septiembre del 95, a la que, ojalá, sea una gran noche.
