En la frontera de la perfección
Peñarol trituró a Ciclista Olímpico, 108 a 52. Desde el salto inicial hasta la bocina del epílogo hubo un único equipo en la cancha. El partido nunca fue tal.
Por Marcelo Solari
Si es posible jugar un partido perfecto, Peñarol lo hizo anoche. Destrozó a Ciclista Olímpico, por 108 a 52 por la Liga Nacional de básquetbol, con un rendimiento impresionante y capitalizando al máximo todas las ventajas que le otorgó un rival limitadísimo y carente de respuestas en todas sus líneas. En el local ingresaron sus doce jugadores y todos convirtieron puntos. Una verdadera fiesta "milrayitas" en el Polideportivo Panamericano.
Aplastante. No hubo otro calificativo posible para el primer cuarto de Peñarol, que arrasó con su oponente. Y definió por anticipado el compromiso. Para que ello ocurriera, confluyeron dos cuestiones: un permisivo Ciclista Olímpico y un superlativo rendimiento del "milrayitas".
Al local le salió todo bien de entrada. Lastimó la defensa zonal con su tiro abierto, y cuando los bandeños ajustaron en el perímetro, Facundo Campazzo se "cansó" de habilitar a Martín Leiva cerca del canasto.
Al cumplirse la mitad del segmento inicial Peñarol ya ganaba 22-5 y su adversario comenzaba a mostrar síntomas inequívocos de impotencia, por los errores propios y por la eficacia extrema del bicampeón.
La máxima ventaja fue incrementándose incesantemente. En el resultado y en el desarrollo. Por un largo rato, parecía un partido entre equipos de categorías diferentes.
Y por supuesto, hubo disfrute de los simpatizantes del local, pero a raíz de tamaña superioridad, casi que el encuentro resultaba aburrido.
No hubo caso con la drástica medida del entrenador Fernando Duró, que cambió a cuatro jugadores simultáneamente. Más allá de que los relevos cumplieron una labor más digna (entre los cinco titulares de Ciclista Olímpico sólo anotaron 5 puntos en todo el primer tiempo), los bandeños entregaron poco y nada. Apenas la rebeldía de Jonatan Machuca y Eduardo Villares, pero sin juego asociado.
Peñarol convirtió 41 puntos en el cuarto inicial y cerró la primera mitad con 65. Descomunal. Porque además limitó a los santiagueños a 13 puntos en cada cuarto.
Ninguna duda de que el segundo tiempo estuvo absolutamente de más. Pero lejos de conformarse, el local fue por más. Todos jugaron y todos se lucieron. Y la prueba irrefutable fue que resultó casi imposible rescatar a una figura por sobre las demás.
Hubo dosificación de esfuerzos con los beneficios que ello implica, y la estructura nunca se resintió. Pero lo más destacable: Aún ganando por 50 puntos, la defensa del local se mantuvo inalterable en intensidad, concentración y eficacia. Resulta sencillo dejarse subyugar por los 108 tantos anotados; pero no menos llamativos fueron los 52 que le permitió a su contrincante.
Peñarol hizo todo bien. O casi. Rozó la perfección, le aplicó un durísimo golpe a un equipo súper comprometido con el descenso y, de paso, le devolvió a su archirrival la "manito" que Quilmes le había dado al ganarle al puntero Obras Sanitarias.
Sporting busca el pasaporte en Olavarría
Amparado por el triunfo obtenido en el partido ida, cuando se impuso por 82 a 76, Sporting de Mar del Plata intentará esta noche asegurar su pasaporte a las semifinales del Torneo Provincial de Clubes de Básquetbol de primera división, también conocido como Regional.
Los "maristas" visitarán a Pueblo Nuevo de Olavarría, en el gimnasio "Juan Manolio", con arbitraje de la dupla platense Del Fabero-Cáceres.
En caso de un triunfo de Pueblo Nuevo, será necesario un tercer y decisivo partido, programado para mañana, a las 20, también en Olavarría.
