A un triunfo del ascenso
Quilmes venció a San Martín y sueña. El equipo de Ramella se impuso 73 a 66 a los correntinos y mañana, si vuelve a ganar en Once Unidos, concretará el ansiado regreso a la Liga Nacional.
Por Marcelo Solari
Twitter: @SolariMarcelo
Semejante fuego pasional en las tribunas de Once Unidos desde mucho antes de que comenzaran a jugar merecía un partido así. Y un triunfo así. Luchado, trabajado y, por supuesto, muy festejado. Quilmes superó anoche a San Martín de Corrientes, por 73 a 66, se adelantó en la serie final del TNA por 2 a 1 y quedó a una victoria del ansiado regreso a la Liga Nacional "A" de Básquetbol. El viernes, desde las 22, podría ser la gran noche.
Sin establecer diferencias elocuentes en las cifras, San Martín marcó una tendencia favorable en el cuarto de apertura, a partir de una defensa de equipo que Quilmes no logró establecer como tal. Sobre todo porque hubo algunas dudas, aunque también virtudes marcadas. Por caso, Maximiliano Maciel lo maniató a Gordon James, pero tanto Ramiro Iglesias (11 puntos en el parcial) como Agustín Carnovalle (7) anotaron con facilidad. Y así el "tricolor" recibió 23 puntos en el primer parcial. Demasiados. Acaso la formación inicial con Agustín Carnovalle por Patricio Rodríguez, quien arrastraba un problema físico, generó algunos titubeos a la hora de cambiar asignaciones en el momento preciso.
Quilmes se mantuvo casi a la par porque encontró algunas respuestas individuales puntuales adelante en determinado momento. De a ratos Lucas Ortiz, de a ratos Luca Vildoza. Pero todo le costó más a la hora de anotar.
La imagen del partido se modificó en el segundo segmento. Se esperaba una reacción defensiva del local y ésta se produjo. Iglesias ya no tuvo tanta libertad, hubo mayor presión sobre la pelota en la primera línea, y aunque no pudo correr, Quilmes fue inteligente para abastecer a Gaston Essengue. El camerunés tuvo una ráfaga notable y anotó 8 puntos en el segundo cuarto.
Sin embargo, a la hora de la rotación de ambos planteles, Pablo D'Angelo halló más resultados en su banca. Especialmente en ataque, donde San Martín se vio beneficiado por una mejor eficacia exterior, (terminó el primer tiempo con 4/9 en triples) que le permitió descontar la brecha de 5 puntos que había establecido el "tricolor".
La pauta en el reinicio la estableció Miguel Isola, quien trasladó su buen rendimiento de la primera mitad al complemento. El alero se despachó con 8 puntos en el capítulo, tras sustituri a un apagado James, aunque tampoco consiguió despegar demasiado a su equipo en las cifras.
El partido se hizo cada vez más enredado y con escaso gol. Quilmes no obtenía dividendos hasta que ingresó Tayavek Gallizi por Essengue, quien había sido mejor tomado por la defensa rival. Y con el juvenil interno en cancha el local disfrutó de un par de intercepciones defensivas, robos que permitieron correr al menos alguna vez. Y esa receta del contraataque, se sabe, hace feliz a Quilmes y a su gente. El propio Gallizi rubricó un alley-oop cortesía de Maciel y todo se hizo más parejo aún.
Tal como había sucedido en el arranque del tercer parcial, San Martín fue el que primero hizo pie al iniciarse el cuarto. Apareció James y una ráfaga de 7-0 para despegar y preocupar al local.
Por fortuna para Quilmes, su regreso fue inmediato tras un "minuto" de Leandro Ramella y devolvió un parcial de 11-0 para situarse otra vez en partido (60-56), con gran protagonismo de Ortiz.
En el tramo decisivo, San Martín entró arriba 62-63 a los 2 minutos finales. Pero cometió errores que no había cometido. Quilmes lo capitalizó al máximo y aseguró desde la línea de libres.
