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8 de December de 2013

Atlético, contra viento y marea

Campeón del año al imponerse 3-2 por penales a Kimberley. El partido, muy cerrado, terminó igualado en un gol. El conjunto de Marcelo López, más que jugarlo, lo aguantó. Pero llegó a los remates de once metros y se llevó el título con un insólito remate de Matías Révori.

Campeones

Por Sebastián Arana (Twitter: @sebarana71).- Dante Panzeri se quedó corto. El fútbol no es la dinámica de lo impensado. Es una locura. Atlético Mar del Plata se consagró campeón del torneo marplatense de primera división por penales con un último disparo inverosímil de Matías Révori para sellar el 3-2 final de la tanda decisiva, tras igualar en un tanto en los noventa minutos reglamentarios.

El lateral izquierdo del equipo "decano" ensayó algo más arriesgado que "picar" el balón. Y fue patear con el pie de apoyo. Se perfiló recto hacia el balón y cuando parecía que iba a rematar con la pierna izquierda, frenó y punteó con la derecha. Pero la pelota salió despacio hacia el arco, dando piquecitos bajos. Villar, confundido, salió tarde hacia su palo, quedó gateando en el césped y el remate, con un último pique levemente más alto, superó su intento de estirada y fue gol y título para Atlético Mar del Plata.

Definitivamente, el fútbol da para todo. Puede ganarse jugando bien y así ocurre la mayoría de las veces. En ocasiones, jugando mal. Pero hasta ayer no se sabía que se podía llegar al éxito con semejante chiquilinada.

La "Boludita", como los compañeros de Révori bautizaron esta excéntrica forma de patear del marcador de punta, no obstante, será el motivo por el que se recordará esta definición del año futbolístico 2013. Eso y la feroz tormenta que azotó la cancha de River en los primeros quince minutos del segundo tiempo.

La mejor final posible, en los papeles previos, no será recordada por su calidad futbolística. Los dos entrenadores, eso sí, hicieron una lectura exacta del potencial rival y lograron anularlo casi por completo. Casi que Atlético Mar del Plata y Kimberley se neutralizaron mutuamente. Sobre todo en la primera parte.

El equipo "decano", a diferencia de otros partidos, no presionó tan arriba y sus volantes externos se preocuparon más por defender que por atacar. Y tuvieron el apoyo constante de los laterales. Así consiguieron reducir al mínimo el margen de maniobra en el último tramo de la cancha y cercar a Damián Zamorano, el jugador que más preocupaba.

Javier D'Archivio, por su parte, plantó dos líneas de cuatro y así desactivó el arma más importante del rival. La capacidad de utilizar todo el ancho de la cancha y de desbordar por los costados. Pero, de este modo, Zamorano quedó aislado en la banda izquierda y no tuvo un interlocutor futbolístico, como había sido Pablo Torres en aquella final ante Deportivo Norte.

Entonces, se corrió y se metió un montón. Jugar, en cambio, fue bien difícil. Más para Atlético Mar del Plata, que tuvo el viento en contra. Casi que no hubo llegadas en el primer tiempo. Apenas un remate frontal de Barros que Torres controló bien por el lado de Kimberley. Y una definición apresurada de Cerono a las manos de Villar después de robarle el balón a Emiliano Fortete, quien arriesgó de más en una jugada que parecía controlada.

Sin embargo, cuando nadie lo esperaba, Cerono metió un estiletazo al vacío, la defensa de Kimberley durmió, Enríquez se fue hacia Villar y lo superó con un zurdazo bajo y cruzado.

Herido, Kimberley se fue hacia adelante. Y estuvo a punto de llegar al empate antes del descanso. Révori, con un cruce salvador, se interpuso a una brillante habilitación de Zamorano que dejaba libre a Alarcón para rematar. Tras el córner del "Galleguito", peinó Alarcón y Emiliano Fortete, libre bajo el arco, apenas atinó a rebotar la pelota y su cabezazo, cuando tenía medio arco a disposición, fue a las manos de Torres.

El panorama cambió en el complemento. Tormenta eléctrica, lluvia torrencial y otro cambio de viento, que se puso de lado de Kimberley. En ese arranque del complemento, los de D'Archivio atacaron con la fuerza de un temporal bajo la cortina de agua. Y llegaron al empate con un zurdazo de media distancia de Barros, que unos minutos después volvió a exigir a Torres por esa misma vía.

El árbitro Narváez estuvo a punto de suspendir el partido a los 12'. Nada se veía. Pero, de golpe, salió el sol y Atlético respiró.

El equipo "decano", bien parado atrás, casi no atacó en todo el complemento. Y bancó la parada física. Kimberley no lo superó en ese aspecto como cualquiera podía suponer. 

De todos modos, los "verdiblancos" estuvieron más cerca en el final. En los últimos minutos, Nelson Torres le tapó la chance del partido al ingresado Pablo Torres, liberado por una gran habilitación de Zamorano. El arquero salió rápido, adivinó la intención de gambetearlo del mediocampista y le sacó la pelota de los pies. Y en una de las últimas jugadas, un pase de cabeza de Ferreyra, con la defensa a contrapierna, dejó a Barros cara a cara con Torres. Pero el delantero, exigido, punteó el balón sobre el arquero y el remate le salió apenas alto.

De ese modo, complicado, exigido, los dirigidos por Marcelo López llegaron a los penales. Ahí Nelson Torres, la figura de esta definición, atajó dos. El resto lo hizo la excentricidad de Révori. Atlético Mar del Plata, que iba de punto, que casi no tenía opciones de cambio, que fue dominado, se llevó el título. El fútbol tiene su propia lógica. 

Definición increíble, le dicen "la boludita"

 

La ejecución de Matías Révori en el penal decisivo sorprendió a casi todos. Menos a los compañeros del marcador de punta de Atlético Mar del Plata, que la bautizaron "la boludita". El defensor tomó dos pasos de carrera y corrió rápido hacia la pelota, a la que impactó con el pie de apoyo con la punta del pie. El balón salió sin fuerza, hacia la izquierda de un Matías Villar que, sorprendido, tardó en reaccionar, pero igualmente tuvo tiempo para tirarse. Claro que Révori contó con un poco de fortuna porque en el último pique la pelota se elevó más de la cuenta y pasó por sobre el arquero.

Esta increíble definición tiene sus antecedentes. Révori había definido así en un par de ejecuciones en Quinta División. Y, dicen, la vive practicando en los entrenamientos. Pero casi nadie esperaba que la hiciera en el penal decisivo de una final. Ni Marcelo López, que, alertado de esa posibilidad, le dijo 'vos sabés cómo me gusta a mí que patees', aunque después le dio libertad con un 'vos pateá tu penal'.  Y él lo hizo así. La pelota entró al arco y ese penal entró en la historia de las grandes definiciones del torneo doméstico. 

 

Marcelo López: "Todo fue increíble"

 

Marcelo López, el conductor de Atlético Mar del Plata campeón de la Liga Marplatense de Fútbol 2013, se refirió a una definición de ensueño ante Kimberley. "No imaginábamos estas circunstancias. Todo fue increíble. Jugamos dos veces con viento en contra porque cambió en el entretiempo. Pero lo sacamos adelante con mucha actitud y pocas veces perdimos el orden. Ligamos un poquito en algunas jugadas. Y en la resolución atajar tantos penales nuestro arquero y también errar nosotros, algo impensado. Para colmo, terminó con esa definición de (Matías) Révori...", expresó el DT.

Sobre la estrategia para el partido de ayer contó: "Sabíamos que si salíamos a presionar muy arriba y perdíamos tenían muchos metros por recorrer ellos y con la potencia que tienen hacen la diferencia. Entonces tratamos de presionarlos en el medio y hacer algunas cosas en ataque. Por ahí ellos persiguen el hombre en defensa, por eso tratamos de darle mucha movilidad en tijera con los delanteros y aparecer en el lado contrario de la pelota con los volantes. Salió dos o tres veces, no salió mucho. Y Kimberley nos superó en algún pasaje". 

"El partido era de altísima exigencia, el rival y sus jugadores jerarquizaban la final. Todo eso nos motivó a hacer un buen partido", amplió.

Por último, habló del penal de Matías Révori que le dio el campeonato. "Hacía cuatro meses que no jugaba. Lo recuperamos de un desgarro grandísimo y tuvo una expulsión en los octavos del Clausura ante San José. Estaba entrenando hacía tres semanas y había jugado sólo cinco minutos. Hoy (por ayer) tuvo que ser titular y se bancó el partido contra delanteros de gran nivel, sin ritmo de juego. ¡Qué le voy a decir sobre el penal! Para el quinto penal yo quería un jugador que tuviera temple, que no le pesara. Y él tiene mucha personalidad. Yo pensé que lo iba a hacer de otra manera, pero pateó su penal. Es un ejemplo más de que las decisiones adentro de la cancha la toman los jugadores".