Mueren cuatro soldados de EE.UU. en Afganistán
Cuatro soldados estadounidenses murieron ayer en Afganistán, al estallar una bomba al paso del vehículo en el que se trasladaban.
KABUL.- Cuatro soldados estadounidenses murieron ayer en Afganistán, al estallar una bomba al paso del vehículo en el que se trasladaban en el sur del país asiático, en el que las tropas internacionales sufrieron en 2009 el doble de bajas que el año anterior.
"Cuatro soldados estadounidenses de la Fuerza de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF) murieron después del estallido de un artefacto explosivo improvisado en el sur de Afganistán", declaró un portavoz de la coalición.
Se trata de las primeras bajas estadounidenses en Afganistán en 2010, luego que un soldado británico muriera anteayer en una explosión en la provincia de Helmand, también en el sur del país, informó la agencia de noticias alemana DPA.
En 2009, las fuerzas internacionales alcanzaron un récord de bajas desde su llegada a fines de 2001, con 519 muertos (sin contar los siete agentes de la CIA), contra 295 en 2008, un año que ya había sido muy sangriento, según un recuento del sitio web especializado icasualties.org, en base a datos del Pentágono.
El número de soldados muertos en 2009 fue el doble en el ejército estadounidense, con 311 bajas (sin contar a 7 agentes de la CIA muertos el 30 de diciembre), contra 155 en 2008.
Un día antes, cuatro soldados y una periodista canadienses murieron en la explosión de una bomba al paso de su vehículo blindado en Kandahar.
Alrededor de 113.000 efectivos extranjeros permanecen en Afganistán tras la invasión encabezada por Estados Unidos en octubre de 2001 para derrocar el régimen radical islámico de los Talibán, en el poder en Kabul desde 1996.
El grupo de los Talibán (Estudiantes del Corán) fue derrocado, pero se inició entonces una guerra insurgente que no permitió el fortalecimiento de las nuevas autoridades afganas, surgidas de elecciones auspiciadas por las fuerzas extranjeras, ya que no dominan gran parte del territorio.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció un incremento de 30.000 soldados estadounidenses a partir de este año en Afganistán, a los que se sumarían casi 10.000 de otros países para lograr el control definitivo de la insurgencia.
