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02-03-2010

Karadzic cuestiona el "mito" de la matanza de Srebrenica

Según el ex líder serbobosnio las cifras de hasta 10.000 muertos son inverosímiles. "Los bosnios musulmanes y los croatas mataron a muchas más mujeres y niños", aseguró.

LA HAYA, Holanda.- El ex líder serbobosnio Radovan Karadzic pidió ayer ante el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), que lo juzga por genocidio y crímenes contra la humanidad, que se investigue la verdad de lo que ocurrió en Srebrenica en 1995, una matanza de musulmanes bosnios que la comunidad internacional convirtió, según él, en un "mito".

Karadzic pidió que el TPIY se cerciore de si realmente los casi 8.000 enterrados en Srebrenica fueron realmente víctimas de los serbios: "No por mi defensa", manifestó, "sino por el bien de la historia".

El acusado sugirió incluso que se lleven a cabo "comprobaciones de ADN".

Según Karadzic, las cifras de hasta 10.000 muertos son inverosímiles pues "en los cuatro años de conflicto, en Srebrenica y alrededores no hubo más de 3.000 víctimas".

Afirmó que, si se investiga propiamente lo que ocurrió, tendría que aplicársele a él el principio de presunción de inocencia ('in dubio pro reo') por falta de pruebas, y es que, si no, "la justicia internacional no tendrá credibilidad".

El acusado también apuntó que las "mentiras" sobre Srebrenica, que convirtieron el lugar en un sitio de peregrinación musulmán, están haciendo mucho daño a la comunidad serbia y que destacar en la acusación que junto a varones se asesinó a "jóvenes" es un intento "de llamar a las emociones de todos los que son ignorantes de lo que allí pasó".

Según Karadzic, los bosnios musulmanes y los croatas "mataron a muchas más mujeres y niños" que el bando serbio.

El ex líder del Partido Serbio Democrático (SDS), que consiguió que la cámara de apelaciones le dé más tiempo antes de proseguir el juicio con las comparecencias de los testigos, pidió que se reduzcan sus cargos y los de los generales que bajo su mando también se enfrentarán al TPIY una vez se lleve a cabo una investigación en profundidad.

Karadzic defendió que los combatientes bosnios musulmanes luchaban vestidos de paisanos y que, por tanto, todos los supuestos asesinatos de civiles deben volver a contarse.

También pidió que dejen de considerarse deportaciones los traslados de población civil musulmana residente en territorio serbio hacia regiones bosnias de su mismo credo.

Aquellos traslados fueron llevados a cabo, según él, para evitar víctimas inocentes, cuando la batalla se recrudecía, "por su seguridad" y "para evitar revanchas y por tanto más muertes".

El ex líder serbobosnio Radovan Karadzic había iniciado su segundo día de alegaciones denunciando ante el TPIY lo que llamó el "extremismo islámico" del partido musulmán SDA.

Según Karadzic, Alija Izetbegovic, líder del SDA y presidente bosnio, formó un consejo secreto de defensa de los musulmanes durante la primera campaña por la independencia de Bosnia Herzegovina en enero de 1991.

El acusado apuntó que Izetbegovic quería a toda costa la intervención internacional y que, para ello, no dudó en "asesinar a bosnios musulmanes" para luego culpar al bando serbio y conseguir la empatía de la OTAN y los países de Occidente.

El acusado también negó que en diciembre de 1991 se reuniera en un hotel con líderes municipales de los territorios serbios para darles instrucciones de crear órganos de poder paralelo que actuasen como los cuerpos primarios para más tarde expulsar a croatas y bosnios musulmanes y hacerse con su territorio, y se mostró seguro de que "no existen pruebas" de tales directrices.

Karadzic dedicó gran parte de su alocución a mostrar mediante mapas cuál era la situación en Sarajevo durante el conflicto y apuntó que "no hubo ataques indiscriminados" por su parte y que los bosnios musulmanes y los croatas "tenían tres veces más efectivos que nosotros".

Karadzic, que se enfrenta a los cargos de genocidio y crímenes contra la humanidad, compareció finalmente ante el TPIY después de provocar varios retrasos, e inició su alegato con las afirmaciones de que no es "un monstruo" y que su causa era "justa y sagrada".