Publicado el 07/09/2012
La Unión Europea prometió otros 50 millones de euros en ayuda y los países vecinos que acogen a los cerca de 240.000 refugiados sirios. Nueva ola de ataques en Damasco.
DAMASCO, Siria.- La explosión de dos bombas en Damasco mató ayer a seis personas cerca de una mezquita y sacudió los edificios de dos ministerios, en una nueva ola de ataques en la capital en medio de renovadas gestiones para tratar de paliar la crisis humanitaria tras casi 18 meses de guerra civil.
En una noticia con una inusual impronta positiva en un conflicto al parecer imparable que acumula miles de muertos, el presidente de la Cruz Roja dijo ayer que tuvo una reunión "provechosa" con el mandatario sirio, Bashar Al Assad, que le dio la impresión de un genuino interés de Damasco de resolver la crisis humanitaria.
También ayer, la Unión Europea (UE) prometió otros 50 millones de euros en ayuda humanitaria a Siria y los países vecinos que acogen a los cerca de 240.000 refugiados sirios que debieron abandonar su país por la guerra entre las fuerzas nacionales y grupos insurgentes que buscan derrocar a Al Assad.
En Chipre, en tanto, durante una reunión de cancilleres de la UE, los ministros de Francia e Italia pidieron una reunión extraordinaria de los jefes de diplomacia europea para discutir la crisis en Siria, y sugirieron que se celebre al margen de la Asamblea General de la ONU de este mes en Nueva York.
El conflicto en Siria comenzó en marzo de 2011 con protestas populares en exigencia de cambios políticos que fueron rápidamente reprimidas. La crisis se tornó más violenta con la aparición de una insurgencia formada por soldados desertores, civiles que tomaron las armas y fundamentalistas islámicos.
La oposición asegura que más de 23.000 personas murieron ya en la guerra, mientras que autoridades militares sirias dicen que el conflicto costó la vida a 8.000 miembros de las fuerzas de seguridad.
Durante más de un año desde el inicio de la revuelta, Damasco se mantuvo relativamente tranquila hasta julio pasado, cuando los insurgentes lanzaron una audaz ofensiva en la capital y tomaron varios barrios que en su mayoría fueron recuperados por el Ejército.
Pero la ciudad es a menudo escenario de atentados con explosivos como el que hoy mató a seis personas frente a una mezquita en el norteño barrio de Rokn al-Dine.
La agencia de noticias estatal SANA dijo que la bomba estaba adosada a una motocicleta y que estalló cuando los fieles salían de la mezquita de Rokniyeh luego de las plegarias de los viernes.
La explosión también dañó una clínica y seis autos, informó por su parte la cadena de noticias BBC.
La TV estatal dijo que al menos cinco muertos eran policías.
Horas más tarde, un coche bomba explotó entre el Ministerio de Información y el de Justicia, que están separados por unos 100 metros, en el barrio de Al Mazzeh, informó SANA.
La agencia de noticias dijo que no hubo víctimas en este segundo atentado pero que varios vehículos resultaron dañados.
También ayer, activistas opositores y la prensa estatal informaron de combates en el sureño barrio damasquino de Kazaz, donde tienen su sede varios organismo de seguridad.
La ONU dijo que la guerra afectó, de distinta manera, a 2,5 millones de personas, entre ellas 240.000 que tuvieron que refugiarse y cientos de miles más que sufren carestía de alimentos y productos de primera necesidad.
El titular del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Peter Maurer, dijo ayer a periodistas en Ginebra que esta semana tuvo una reunión positiva con Al Assad en Damasco que le dio la impresión de que el presidente sirio tiene un deseo auténtico de paliar la crisis humanitaria.
Maurer dijo que Al Assad se mostró muy interesado en hallar formas de que el CICR tenga acceso a detenidos y pueda distribuir comida, remedios y otros elementos a los afectados por la guerra.
El jefe del CICR dijo que visitó zonas rurales de los alrededores de Damasco cuyos residentes le hicieron "horrorosos relatos de ataques armados", y que los testimonios no dejan ninguna duda de que Siria está inmersa en una guerra civil.
Reunidos en Chipre, en tanto, los cancilleres de la UE lamentaron ayer el fracaso del Consejo de Seguridad de la ONU a la hora de presentar una postura unida para Siria, y siguieron abogando por una solución política para acabar con el derramamiento de sangre.
"Este es un verdadero fracaso del Consejo de Seguridad", dijo el ministro luxemburgués, Jean Asselborn. "¿Podemos permitir que una guerra civil se prolongue indefinidamente porque algunos países ejerzan su derecho a veto en el Consejo de Seguridad?", añadió su homólogo belga, Didier Reynders.
Los rebeldes sirios han pedido a la comunidad internacional que al menos les envíe armas si es incapaz de intervenir. Reynders no descarta esta opción, pero sólo si "hay unidad total entre la oposición" al presidente sirio, Bashar al Assad. Otros, en cambio, rechazaron la idea de que la UE se implique de ese modo.
"Tenemos que dejar muy claro que queremos que acabe la violencia", dijo la jefa de la diplomacia de la UE, Catherine Ashton.
Anteriormente, en una carta conjunta enviada a sus colegas, los cancilleres francés, Laurent Fabius, e italiano, Giulio Terzi, pidieron "un debate sustancial sobre el papel y la actuación de la UE en Siria".
Los ministros sugirieron una reunión especial de los ministros de la UE sobre siria en el marco de la Asamblea General de la ONU que empieza el 18 de septiembre, y que debe "ocuparse exclusivamente de la crisis en Siria".
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