Nawaz Sharif: entre los talibanes y los "drones"
por Alberto Galeano (*)
Es prematuro saber si el ganador de las elecciones legislativas de Pakistán, Nawaz Sharif, podrá negociar con los talibanes y detener los vuelos de los "drones" estadounidenses que matan a miles de civiles en ese país.
Cualquiera sea el camino que adopte Sharif, de la conservadora Liga Musulmana de Pakistán (PML-N),deberá afrontar una larga lista de desafíos, entre los que aparecen el delicado vínculo con la India, competidor nuclear de Islamabad en la región.
Con la Casa Blanca, en especial, aún están frescas las heridas causadas por la muerte del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, el 2 de mayo de 2011, ultimado por un comando especial estadounidense cerca de Islamabad, la capital de Pakistán.
En dicha operación no participaron los servicios de inteligencia paquistaníes que aparentemente no conocían el paradero del millonario saudita, por lo que justicia de Pakistán abrió una investigación para aclarar el hecho.
Preocupado por la crisis económica que sufre Pakistán, Sharif necesitará del apoyo de Washington para conseguir asistencia en los organismos financieros internacionales, entre ellos del Fondo Monetario Internacional (FMI), sostienen analistas.
Sharif, un partidario del libre mercado aunque critica los métodos del FMI, también tendrá que demostrar que sus políticas no responden directamente a los lineamientos de Occidente, como ha ocurrido durante toda la sucesión de golpes de Estado que tuvo Pakistán desde su independencia del Imperio Británico en 1947.
Este político conservador pasó 14 años de exilio antes de retornar a su patria para convertirse por tercera vez en el primer ministro de un país signado por la violencia religiosa.
Cuando asuma su tercer gobierno tendrá que hacerse cargo también de las repercusiones de la guerra que Estados Unidos y otros países libran en Afganistán, donde la Casa Blanca planea retirar sus 99.000 soldados en diciembre de 2014.
A esta situación se suman los vuelos no tripulados "drones" que realiza Washington en Afganistán y en regiones tribales de Pakistán para abatir a supuestos "terroristas".
"Los ataques dirigidos están amenazando nuestra soberanía. Hemos tomado el asunto muy en serio y hemos hablado con los representantes de Estados Unidos en nuestras reuniones y creo que es un tema muy importante", dijo esta semana Sharif.
A principios de mayo el juez del alto tribunal de la provincia de Khyber-Pakhtunkhwa, Dost Mohammad Khan, ordenó al gobierno paquistaní detener estos ataques, a los consideró como "crímenes de guerra".
La Liga Musulmana de Sharif logró el número de legisladores necesarios para gobernar el país sin la necesidad de aliarse con otros partidos importantes, de acuerdo a los resultados de los comicios del pasado sábado, ya que obtuvo 123 de los 272 bancas que tiene la Cámara.
Sharif, no obstante, tiene escaso peso en las filas del ejército paquistaní, luego de que su segundo gobierno fuera derrocado por un golpe de Estado incruento que encabezó el dictador Pervez Musharraf en 1999.
Sin dudas, el gran derrotado de los comicios del sábado fue el gobernante Partido Popular de Pakistán (PPP), del presidente Azif Alí Zardari -esposo de la asesinada ex primera ministra, Benazir Bhutto, a fines de diciembre de 2007-, que obtuvo solo 31 bancas.
La sorpresa de las elecciones fue la leyenda del criquet, Imran Khan, del Partido Pakistán Tehtik-e-Insaf (PTI), quien basó toda su campaña en la lucha contra la corrupción, que obtuvo 26 de las 272 bancas del Parlamento.
A pesar de su entusiasmo y de su popularidad, Khan no pudo derrocar a la maquinaria electoral de las dos grandes familias que detentan el poder en los últimos 60 años en Pakistán: los Bhutto y los Sharif.
Ganó el control de la provincia de Khyber-Paktunkhaw (noroeste), desplazando al Partido Nacional Awami (ANP), aliado del PPP en el gobierno de Zardari. Pero Khan, sin embargo, no pudo convertirse en un fenómeno nacional, aunque los analistas le vaticinan un futuro alentador.
Sharif, que triunfó en la región del Punjab, la provincia más importante del país, deberá aprender de los errores cometidos durante sus periodos anteriores como primer ministro (1990-1993) y (1997-1999).
"Nawaz Sharif debe reparar tres líneas de Pakistán: necesitará toda su experiencia para llegar a un acuerdo con los militares, anudar los lazos con India y el extremismo religioso", opinó Cyril Almeida, en una nota en el diario británico The Guardian.
"¿Puede Sharif hacer eso?", se preguntó el analista, y se respondió:" Sharif tiene todos los atributos necesarios: es un punjabi (habitante de el Pujanb), es genuinamente popular y parece tener el coraje de sus convicciones".
Los comicios fueron considerados "creíbles y aceptables" por observadores internacionales, aunque en Karachi la votación deberá repetirse en medio centenar de colegios debido a que se registraron irregularidades y fraudes.
Pero quizá lo más importante de las recientes elecciones legislativas de Pakistán sea que, por primera vez en la historia de este atribulado país, se realizará la transición de un gobierno civil, de cinco años, a otro elegido democráticamente.
(*): Télam.
