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Publicado el 30/08/2010

Consternación por la muerte de Guillermo "Willy" Wullich

El director del teatro Colón de Mar del Plata desde hace 13 años murió anoche como consecuencia de un paro cardíaco. El lamentable desenlace produjo hondo pesar en diversos ámbitos de la sociedad marplatense, incluyendo el político y cultural.

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Guillermo "Willy" Wullich sufrió una descompensación mientras tomaba un café en la Fonte D'Oro.

Guillermo "Willy" Wullich sufrió una descompensación mientras tomaba un café en la Fonte D'Oro.

Un día le pidieron que se definiera. "Soy impulsivo, soy bohemio, mientras no pierdo la alegría sigo con la huella que me va pareciendo. Y así he sido toda la vida", respondió Guillermo Eduardo Wullich, "Willy" para todos los que lo querían, quien ayer murió a los 66 años después de sufrir un ataque cardíaco.

Wullich, que hace unos días había sido reconocido en el Concejo Deliberante por su trayectoria, falleció a las 21.40 en la Clínica 25 de Mayo, adonde lo habían trasladado de urgencia, según informó el subsecretario de Salud del Municipio, Alejandro Cristaldi.

Alrededor de las 20.30, el director del Teatro Municipal Colón -cumplía ese rol desde 1997, al margen del intendente que estuviera de turno- sufrió una descompensación mientras tomaba un café en la Fonte D'Oro, ubicado en Hipólito Yrigoyen y San Martín, donde se lo podía ver casi todos los días flanqueado por amigos.

Un médico que estaba en el lugar le practicó una resucitación cardiopulmonar, pero no respondió. Una ambulancia lo recogió algunos minutos después y fue tratado por un grupo de médicos en la clínica. Pero tampoco hubo caso.

Su historia

Había nacido el 30 de enero de 1944 en el barrio de Palermo, Capital Federal. "En aquel momento era Palermo Viejo, viejo, viejo, de casonas muy viejas, donde no ocurría nada de pintoresco", llegó a resumir.

El hogar de sus primeros años estaba ubicado en Canning y Las Heras. "Canning 2919, a mitad de cuadra", solía recordar. Y agregaba: "tengo el maravilloso recuerdo de estar jugando con los chicos y mirar las torretas en que estaban los milicos dando vueltas, y fantasear con qué ocurriría dentro de esa cárcel, que ocupaba como seis u ocho manzanas".

Pero su ciudad era Mar del Plata, a la que primero descubrió por las vacaciones que disfrutaba con sus seres queridos y luego, no tanto años después, aprendió a querer desde que decidió afincarse aquí.

Trayectoria

El martes 24 de agosto, Wulich había sido homenajeado por el Concejo Deliberante. Entre los argumentos del proyecto que reivindicaba su trayectoria, redactado por el concejal radical Eduardo Abud, se señalaban los datos que hoy justifican el gran pesar que genera su desaparición física.

Su relación con el teatro data de comienzos de la década del '60. Se inició junto a su padre como asistente del Cine "Forum", mientras integraba un juvenil equipo de cortometrajistas

Siguiendo una suerte de vocación actoral, ingresó en el taller del prestigioso maestro y director Agustín Alezzo. Pero él, humilde, siempre negó esa condición. "Nunca fui actor. Ser actor es otra cosa. Yo fui un tío que duró poco arriba de las tablas porque era un inútil", le dijo a LA CAPITAL hace poco, mientras se palpitaba su reconocimiento en el recinto del Concejo.

No era un inútil. Su trayectoria desmiente su propia frase. Participó, entre otros, en los programas televisivos "El amor tiene cara de mujer", "Cuatro hombres para Eva", y el "Teleteatro Palmolive del Aire", de Alberto Migré.

En teatro también fue prolífico. Intervino en "Dallas, noviembre 22", que versaba sobre el asesinato de Kennedy, y en "El abanico de Carlos Goldoni". También tuvo participaciones menores en largometrajes.

Promotor y productor

Willy descubrió, después de esas experiencias sobre las tablas, que lo suyo era promocionar las obras, no interpretarlas. De su actividad como promotor y productor de más de sesenta espectáculos se recuerdan ""Entreteniendo al señor Sloane", con la actuación de Tato Pablowsky y la dirección de Alberto Ure; los unipersonales de José María Vilches ("El Bululú", "A las mil maravillas" y "Donde madura el limonero"); "Final de partida", con Alfredo Alcón; "Yepeto", con Ulises Dumont y Darío Grandinetti; "Sólo cuando me río", con María Rosa Gallo; "Eva y Victoria", con China Zorrilla y Luisina Brando; "Los mosqueteros", con Miguel Angel Solá y Juan Leyrado; "Lolita Torres, cincuenta años con la canción", y "Gotán", con Raúl Lavié y Susana Rinaldi.

Ganó numerosos premios con sus espectáculos y en Mar del Plata obtuvo diversas distinciones por su labor en el Teatro Colón, a cuya dirección accedió durante la intendencia del radical Elio Aprile.

En esta función, uno de sus grandes méritos fue confeccionar una oferta de alrededor de 480 funciones en el año. Poco antes de que él lo lograra se creía que era una utopía albergar 40 funciones mensuales y que hubiera actividad durante los 365 días del año.

Guillermo Eduardo Willy Wullich desandaba todas las mañanas, con su paso cansino, el breve camino entre el teatro y el café La Fonte. "Su caminata diaria ya es parte de la identidad marplatense", había reflexionado el presidente del Concejo Deliberante, Marcelo Artime, antes de entregarle el reconocimiento.

 

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