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07-09-2010

Vincent Gallo alimenta su mito en la Mostra

"Promises Written in Water", su nueva película, pasó desapercibida por el Festival de Venecia. El actor/director sigue sin conceder entrevistas.

por Mateo Sancho Cardiel (*)

VENECIA, Italia.- El actor y director estadounidense Vincent Gallo siguió alimentando ayer en la Mostra de Venecia su mito de estrella maldita y escurridiza con "Promises Written in Water".

Gallo, que se ausentó el lunes de la presentación de "Essential Killing", de la que es protagonista, tampoco defendió ayer la cinta que dirigió, "Promises Written in Water".

El actor, que rodó en Argentina "Tetro" con Francis Ford Coppola, tiene en su currículum de excentricidades haber subastado su semen por internet y el dudoso honor de haber presentado en Cannes 2003 "The Brown Bunny", en la que Chloë Sevigny le practicaba una felación y que fue catalogada en su momento como "la peor película jamás seleccionada a concurso" en ese festival.

Con estas cartas de presentación, "Promises Written in Water" pasó más desapercibida o, quizá, la audiencia sabía a lo que iba, aunque no hubiera ni sinopsis en el catálogo, ni dossier para la prensa.

Teniendo en cuenta que para pedir entrevistas -que no concedió- había que dirigirse a [email protected], a nadie le extrañó que su nueva creación estuviera dedicada a sí mismo: planos de su cuerpo o su cara de más de diez minutos con la opción estilística del blanco y negro y el grano grueso.

Los que hasta ahora habían seguido su carrera con pleitesía encontraron una nueva píldora de satisfacción. Los que nunca comulgaron con sus excesos, tampoco cambiaron de opinión. ¿De qué lado estará el jurado?

Como última pieza de la jornada, el cine italiano "atentó" contra los festivaleros con una película, "Noi credevamo", con la imposible duración de 204 minutos centrados en la unificación de Italia, de la que se cumplen 150 años en 2011.

Los hubo que aguantaron una hora, los hubo que dos. Pero pocos llegaron al final de una historia dirigida por Mario Martone y basada en la novela de Anna Banti.

Los "superviviente" vieron cómo en el desenlace se describe Italia como un país "obtuso, soberbio y asesino". "Son adjetivos que se refieren a entonces, pero es algo que sigue presente, que se mantiene, así como las fuerzas que luchan contra ello. No es cuestión de derecha e izquierda, sino de democracia y autoritarismo", resumió su director.

(*): EFE.