Preocupa el destino comercial de la cosecha gruesa en General Alvarado
El clima fue un factor determinante para los buenos resultados, aunque el escaso mercado sigue siendo una señal de alerta y muchas toneladas permanecerán acopiadas.
MIRAMAR (Corresponsal).- En la cuestión agronómica General Alvarado tuvo un vuelco rotundo con respecto al año anterior, ya que se esperan muy buenos rindes en la cosecha gruesa que reúne al maíz, soja y girasol. Las lluvias fueron regulares y esto permitió que los cultivos se desarrollaran de manera adecuada.
La presente campaña arrojó resultados por demás alentadores, según coincidieron productores locales, y de acuerdo al clima registrado los últimos días, se pudo evidenciar tal vez un exceso de agua en la producción que no llegó a ser negativo porque la tierra durante marzo permite todavía pequeños defasajes debido a días con bastante luz natural.
De todas maneras, habrá que esperar el otoño cuando la irregularidad del clima, cada vez más acentuada, deposita en los suelos alvaradenses un mayor caudal hídrico. Este factor podría complicar el panorama en los campos debido al movimiento de maquinaria agrícola y también la salida de la producción durante la última etapa de la cosecha.
"Estamos conformes, los girasoles son aceptables y los maíces prometen un rendimiento de punta, junto con la soja de primera y segunda. Hubo algunas complicaciones con insectos pero existen controles químicos de avanzada que nos permiten controlar las plagas", declaró a LA CAPITAL Raúl González, integrante de la mesa de enlace provincial.
De todas maneras, el dirigente mostró un optimismo limitado por los problemas de comercialización de acuerdo a las medidas impuestas desde el gobierno, cuyas soluciones parciales no terminan de convencer a los ruralistas. "Seguramente aparecerán inconvenientes de otra índole, como son los espacios físicos para poder depositar los cultivos. En el caso del maíz, las medidas de exportación no son del todo claras y es una situación que desgasta cada vez más a los productores porque no se pueden hacer de los recursos en el tiempo necesitado para enfrentar los compromisos asumidos con anterioridad", dijo.
El también representante del Coninagro, hizo un análisis pormenorizado de lo que dejó la trilla de trigo, que sufrió algún déficit por noviembre del año anterior donde los volúmenes no fueron los esperados.
"Sabemos que lo vamos a vender durante la temporada pero no en el momento necesario, más allá que se respeten los precios. Seguramente la molinería continuará siendo la demanda más importante del país, que tiene un período de procesamiento de 12 meses", mencionó.
"Normalmente en esta zona sudeste agregó -, recibíamos el dinero de una venta importante que nos permitía enfrentar compromisos con los bancos de acuerdo a la exportación originada desde los puertos de Quequén o Bahía Blanca, pero este año estamos limitados en ese sentido y además los molinos se abastecen de nuestros recursos mucho más tarde, cuando se acaban los trigos de la zona centro y norte del país".
Liberación parcial
Actualmente dentro de esta situación particular, existen unas 5 ó 6 millones de toneladas de trigo en la provincia de Buenos Aires, en donde el 60 por ciento se encuentra en un radio de 200 kilómetros al puerto de Quequén.
"Si la exportación tiene una liberación de 1,5 ó 2 millones de toneladas, el resto va a quedar en bolsones dentro de los campos hasta que aparezcan los molinos en octubre o noviembre. Además, en esta zona se siembra mayoritariamente "baguette", que se sabe no es de la apetencia de estas empresas y los precios no son los mejores. Indudablemente está comprometida la economía del productor", afirmó.
La situación del maíz es distinta ya que se produjeron unas 20 millones toneladas y la liberación de las exportaciones abarca el 50 por ciento.
"Hay una demanda importante de este cultivo y se está comercializando rápidamente al exterior, pero cuando llegue al límite, habrá un problema sobre todo porque los silos van a estar llenos de trigo", culminó González.
