Dialogó con profesionales y empresarios en el marco de actividades por los 20 años de la caída del Muro de Berlín. Recibió un reconocimiento a la trayectoria por parte del HCD.
» "Por mucho tiempo adoré el sistema, pero empecé a darme cuenta que una cosa era lo que se decía y otra la práctica", explicó Hilda Molina durante su charla con LA CAPITAL.
Se encuentra en Argentina desde hace 5 meses. Aspira a que el contacto diario con sus nietos, su hijo y su familia, puedan "exorcizarla" del "fardo pesado", del "maleficio" que implica haber vivido "tantos años" en "un sistema" en el que no existe libertad de expresión ni de pensamiento, en el que o se está a favor o rotundamente en contra del "régimen", sin medias tintas.
La médica Neurocirujana Cubana Hilda Molina llegó a Mar del Plata invitada por la Fundación Global, en lo que denomina alguna de las "pequeñas incursiones" que la alejan de su familia, para "visitar amigos", según sus palabras.
En concreto, dialogó con reducidos grupos de profesionales y empresarios, sobre su visión de la realidad del pueblo cubano, en el marco de actividades por el 20º aniversario de la caída del Muro de Berlín y recibió un reconocimiento especial por su trayectoria, de parte del Concejo Deliberante local.
También concedió una entrevista a LA CAPITAL, en la que aseguró que todas las dictaduras son malas, pero que "las dictaduras totalitarias, de corte stalinista, son lo peor que puede haber en el mundo" y que "Fidel Castro es el dueño de Cuba".
?¿Por qué dice usted que todos los cubanos están enfermos?
?Lo digo y lo repito. Una sociedad que viva tantos años sin libertad, se enferma. Dios crea al hombre libre, tan libre que hasta le da la posibilidad de ser malo. Sin embargo el gobierno cubano, erigido en Dios desde hace 50 años, quiere llevar a los seres humanos cubanos por donde ellos quieren que vayan y eso enferma. El ser humano tiene que vivir con la libertad que fue creado. Yo soy parte de esa enfermedad social, van a pasar muchos años para que pueda salir de esta sensación. Salí de Cuba y me parece que salí de un campo de concentración.
?¿Cree que hay una revolución cubana que es la que se muestra hacia afuera y otra que es la que se vive hacia adentro?
?Totalmente. Y mucho marketing y mucho dinero en ese marketing. El dinero que hace falta para alimentar al pueblo de Cuba. Le interesa más mantener una imagen internacional que resolver los problemas internos. Incluso cuando salimos en misiones internacionales, el gobierno cubano las cobra monetariamente y tiene un rédito político. Los cubanos somos cariñosos, pero me di cuenta de que el cariño que se le da al paciente se lo vincula inmediatamente con el gobierno, hay un rédito emocional. Además tienen muchos voceros, algunos sinceros que creen todavía en la mística revolucionaria, otros porque les pagan de una manera o la otra.
?Usted fue parte del proceso, ¿qué la hizo seguirlo y qué fue lo que la alejó?
?Por mucho tiempo adoré el sistema, pero empecé a darme cuenta de que una cosa era lo que se decía y otra la práctica. Yo trataba de que el sueño de adolescente siga, pero llegó un momento que vi que había problemas de proceso. Nunca me sentí política, quise dedicarme a los pacientes, pero cuando tuve que atender pacientes extranjeros y no cubanos dije basta.
?No se siente política, pero formó parte del parlamento cubano...
?Eso lo escogen ellos. Es Fidel el que escogía -el que sigue haciéndolo porque no me cabe duda que sigue gobernando Cuba-. Hay artistas destacados, deportistas destacados en el parlamento. Yo entré en el grupo de científicos. Me enteré que estaba propuesta como diputada por mi provincia, hacía años que no iba por allá. Lloré muchísimo porque quería mi tiempo para los enfermos. No era un problema de aprender a ser política, era un problema de vocación. Y estuve, pero el parlamento allá es muy diferente. Acá veo que se debate, se opina, allá eran monólogos. No me gusta la política ni me sé mover en ese ámbito.
?¿Por eso el enfrentamiento?
?Yo tenía el respaldo absoluto de Fidel Castro, el visitaba el centro, apoyaba lo que hacíamos y es el dueño de Cuba y decirle renuncio para él es una traición. Así lo calificó. Y el castigo fue nunca más va a salir de Cuba, nunca más va a ver a su hijo. Yo no quise seguir, pero lo hice luego de discutir desde adentro lo que no entendía. Como tiene que ser. Y pude haberme quedado en muchísimos viajes, pero me gustan las cosas de frente. No ataqué un cuartel, no salí a la calle en ninguna manifestación.
?Han dicho de usted que es espía para el gobierno norteamericano. ¿Qué le parece eso?
?El gobierno cubano esgrime una teoría antinatural: los cubanos somos anormales. O estamos totalmente identificados con lo que Fidel Castro quiere o de hecho pasamos inmediatamente a estar subordinados a una potencia extranjera. No tenemos derecho a tener un pensamiento libre. Me llama la atención que quien vive en democracia y se siente con derecho a protestar contra todo le moleste que una cubana critique al gobierno de su país.
?¿Cree que el régimen de Castro es tan malo como lo fue el de Batista?
?Es peor. Batista era un dictador. Era malo. Pero Fidel Castro atacó un cuartel de Batista, fue una intervención violenta, lo capturaron, le hicieron un juicio. Se pudo defender. Castro no deja que los disidentes cubanos, que son abogados, se defiendan. El fue condenado a 11 años, estuvo preso, podía cocinar -el cocina muy bien-, sus hermanas lo visitaban. Fue amnistiado al año y tanto de condena. Sale de la cárcel hablando lo que quiere, Batista lo deja que hable y lo deja salir de Cuba, sabiendo que Castro iba a preparar un grupo para después volver. En cambio los presos políticos cubanos hoy están pasando hambre.
Y yo lo único que hago es decir que no quiero seguir con ustedes y estoy condenada a nunca más salir de Cuba, a no poder hablar, a los insultos, calumnias. Cualquier dictadura es mala pero las dictaduras totalitarias de corte stalinista son, en mi modesta opinión, lo peor que puede haber en el mundo".

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