Un abogado ya realizó 14 presentaciones para que se cumpla la ley. A pesar de que la Suprema Corte le dio la razón, la orden no se respeta. "En el edificio de Arenales y Brown, Cromañón puede ser poco", advierte el denunciante Martín Ferra. Y dice: "Quier
Los cigarrillos están tirados en los pasillos, en las escaleras y hasta en los despachos. Por su humo, se tuvo que desconectar el sistema para prevenir incendios porque las alarmas se activaban seguido. Se podría haber evitado.
Pero a pesar de que la Justicia ya dio varias órdenes, la medida no se respeta: en los Tribunales de la ciudad se fuma sin control y no se cumplen las leyes que lo prohíben. Es una paradoja: en el lugar donde las normas se deben hacer valer, se desoye una decisión del congreso bonaerense.
El problema del humo en los Tribunales se siente más en el edificio de Arenales y Brown, donde se concentra la mayor parte de la actividad judicial de la ciudad.
El abogado Martín Ferra hace más de diez años que lucha para que ahí se deje de fumar. Ya hizo más de catorce presentaciones a diferentes organismos judiciales para que se respete la ley. Hasta la Suprema Corte de Justicia de Buenos Aires le dio la razón y emitió una resolución para recordar que está prohibido. Pero no se cumple. "Aparte del pésimo ejemplo y la infracción que se comete por no hacer respetar la ley, hay un altísimo riesgo de incendio. En el edificio de Arenales y Brown, Cromañón puede ser poco", le advierte Ferra a LA CAPITAL. Y lo explica: "El equipo para prevenir incendios que compró la Provincia por la falta de salidas de emergencia, se tuvo que desconectar porque lo activaba el humo. Si hay fuego, no habrá advertencia y todo puede terminar en una tragedia".
Fumar en los Tribunales está prohibido por la ordenanza 1686 emitida en 1992 por la Suprema Corta de Justicia bonaerense. Pero para dejarlo en claro, el año pasado las cámaras de Diputados y Senadores de Buenos Aires aprobaron la ley 13894 que no permite el cigarrillo en las oficinas de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Para quienes no respeten la norma, se prevén duras sanciones (ver aparte).
-¿Por qué se sigue fumando si está expresamente prohibido?, le preguntó LA CAPITAL a Ferra.
-Legalmente no hay ninguna excusa para que pase. El juez no puede elegir qué ley hacer cumplir y cuál no. Creo que hay una deficiencia muy grave funcional. Una debilidad en quienes tienen que aplicar el rigor de la ley. No hay justificativo valedero para no respetarle.
Ferra pidió que se pegue un cartel sobre los ascensores donde se advierta la prohibición de fumar. "Durmió el sueño de los justos durante un año y la semana pasada me lo devolvieron", le contó a LA CAPITAL. El abogado le apunta a la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal, que ejercerse la superintendencia de las distintas dependencias judiciales en Mar del Plata y que también ya recordó que está prohibido fumar en varias oportunidades.
Para el abogado, la posibilidad de un incendio no es lejana.
"Con tanta gente que fuma y estando las oficinas abarrotadas de expedientes, bastaría que un fumador distraído apoye su cigarrillo en un escritorio, se caiga en un pila de expedientes y se prenda fuego", ejemplifica. Y advierte: " Desde los pisos superiores de Tribunales no va a poder bajar nadie porque el palacio de Tucumán y Brown no tiene escaleras contra incendio. Yo quiero saber de que se van a disfrazar las autoridades el día que eso ocurra".
Ferra propone como solución utilizar a los efectivos de la Alcaidía de Tribunales para controlar que se respete la ley.
"Muchos de estos policías, se pasan gran cantidad de horas en el hall de la planta baja conversando, mirando a la gente y hasta algunos fumando un cigarrillo", dice. Y propone: "Bastaría para solucionar el problema darle la orden a uno solo de esos efectivos para que una vez cada hora suba hasta el octavo piso en ascensor y descienda por los distintos pisos haciéndole apagar el cigarrillo a todo y cada uno de los que vea fumando".
Las sanciones
que prevé la ley
La ley 13894 sancionada en junio del año pasado por la cámara de diputados y senadores bonaerense deja en claro en su artículo segundo que queda prohibido el consumo de tabaco en todos los espacios cerrados de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, tengan o no atención al público. Pero no sólo eso: el capítulo en que se prevén las sanciones sostiene que los funcionarios responsables de las diferentes áreas públicas serán los encargados de adoptar las medidas necesarias para garantizar el estricto cumplimiento de la ley. Si no lo hacen, será considerado una falta grave.
Para quienes no respeten la prohibición de fumar se estipulan multas que van desde el valor de 250 hasta 1000 paquetes de de veinte cigarrillos. En caso de reincidencia, la sanción podrá llegar hasta el valor de 2500 paquetes.

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