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01-09-2010

En Mar del Plata 350 familias acceden al crédito del banco de la buena fe

Se trata de un microcrédito que se transforma en una herramienta educativa y de organización comunitaria. Cómo se organiza el trabajo en la ciudad.

En Mar del Plata hay 350 familias beneficiadas por los microcréditos del banco de la buena fe que sigue vigente en diferentes puntos de la ciudad. Algunas sociedad de fomento funcionan como sedes donde se puede gestionar esta ayuda económica que desde hace años colabora con muchas personas de escasos recursos a iniciar un emprendimiento.

La licenciada Fernanda Raverta es la responsable de los equipos técnicos de la ONG Sol de Mayo, que desde hace más de tres años trabaja en el desarrollo y puesta en marcha de diferentes programas sociales que bregan por apoyar a los sectores más relegados de la comunidad, junto a un grupo de jóvenes profesionales.

Uno de los puntales de esta organización local es el trabajo que se desarrolla en el asesoramiento técnico y la puesta en marcha de microcréditos destinados a quienes se encuentran fuera del sistema financiero.

Según Raverta, la ONG es un nexo entre el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, que aporta los fondos que financian los microcréditos y la gente de distintos barrios de la ciudad.

"Los microcréditos implican que alguien pide el dinero que necesita y tiene que devolverlo, en nuestro caso es sin interés. El Ministerio le da a las organizaciones la potestad de manejar el grado de interés del préstamo dentro de lo que marca la ley de microcréditos, nosotros, desde Sol de Mayo decidimos no poner un porcentaje de interés," comentó la especialista.

Este sistema tiene algunos puntos de similitud al que propone el profesor Mohammad Yunus, premio Nobel de Economía y que aplica en todo el mundo la fundación Grameen. La propuesta que lleva adelante el Gobierno Nacional es por medio del Banco Popular de la Buena Fe, el cual es una iniciativa de la Comisión Nacional de Microcrédito del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación que promueve el microcrédito para el desarrollo de emprendimientos productivos, de servicio o venta. La iniciativa está destinada a emprendedores de los sectores populares de todo el país, que conforman grupos solidarios para acceder al crédito. De esta forma, el microcrédito se transforma en una herramienta educativa y de organización comunitaria, la cual fortalece el entramado social.

La situación local

En la ciudad, Sol de Mayo como organización regional, trabaja en red con otras instituciones como CIMA, Apand, Pucara y el Club Sudamérica.

Cada emprendedor solicita el monto que necesita y es evaluado por sus pares en su barrio. El monto máximo que puede solicitar es de $750 y una vez que lo devuelve (semanalmente) puede solicitar un recrédito de mayor monto. "Hay quienes piden el dinero para comprar cosas y luego revenderlas o para generar un emprendimiento productivo" comenta entusiasmada, mientras avanza en la explicación de un proceso que ha permitido a 350 familias marplatenses contar con un proyecto que se convierte en una esperanza para pelear contra la pobreza.

Actualmente la ONG coordina siete sedes operativas, dispuestas en diferentes barrios de la ciudad de Mar del Plata y uno nuevo en la vecina ciudad de Miramar.

"El banquito tiene sede en el barrio, en sociedades de fomento, bibliotecas, en lugares que se piden prestados por un par de horas donde se vive la "vida de centro". Es ahí donde la gente se reúne, se asocia para poder llevar adelante esta iniciativa de autoempleo, donde los mismo vecinos son garantes de la devolución del préstamo ya que la garantía es solidaria y se basa en el valor de la palabra" completa Raverta.

Dado que el capital con que se cuenta es la base con la que se realizan las inversiones, con su devolución se permite que otros vecinos puedan acceder al beneficio, por lo cual cuando hay un faltante, los mismos participantes de grupo beneficiario deben ocuparse de generar los fondos carentes, razón por la que organizan ferias de platos, kermeses y otras estrategias para conseguir el dinero que no pudo ser devuelto por uno de los asociados.

Los grupos se conforman con cinco integrantes, que no pueden ser ni familiares ni personas de diferentes sexos o de otros barrios y estos deben cumplir siete objetivos de autoconocimiento y consolidación grupal para poder acceder al crédito que les permita llevar adelante sus proyectos.

Por último, Raverta dijo que "éste es un programa para mejorar los ingresos del hogar, es una estrategia solidaria que restituye un entramado social quebrado y en los beneficiarios se nota rápidamente un cambio, se promueven en el ejercicio para sortear las dificultades individuales y colectivas entre vecinos".