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08-02-2012

"Historias de Ida y Vuelta", un suplemento para leer

Mañana, con LA CAPITAL, y en el 138º aniversario de la ciudad de Mar del Plata.

Mañana, 10 de febrero, estaremos celebrando desde Editorial LA CAPITAL el 138º aniversario de la ciudad de Mar del Plata con el estilo acostumbrado: la edición de todos los días, siguiendo las noticias y la información de la mejor forma posible, acompañada de un suplemento especial que combina, tal como lo sucedido en los últimos años, el reconocimiento de la historia y las tradiciones marplatenses y la adaptación al momento presente.

"Historias de Ida y Vuelta" es el título de este suplemento aniversario dedicado a las migraciones, un tema actualísimo por la extraordinaria evolución de aspectos como los de la globalización, el desarrollo de los transportes y de los medios de comunicación, las crisis políticas, económicas y sociales que determinan la decisiones de migrar de un país al otro.

Ya en los inicios de nuestra edición en internet, la sección de "Marplatenses por el mundo" fue dando la idea de la gran cantidad de hijos de esta ciudad que un día se alejaron en busca de nuevas oportunidades que les negaba el país, y en particular esta ciudad, muy afectada por la década neoliberal de los '90. La interactividad con nuestros lectores en internet, también fue dando cuenta de los impensados destinos a los que arribaron estas personas y familias.

Y tras esos años 90 duros para Mar del Plata, llegó el colapso de 2001/2002 que precipitó miles de decisiones más.

Una década más tarde, culminando una nueva era política en la Argentina, el gran tema de las migraciones muestra muchas caras, algunas evidentes, otras un tanto empañadas por un cruce de relatos sin precedentes: el del poder y los gobiernos, el de los intereses informativos, el de la nostalgia o de la autoafirmación de los que se fueron, el de aquellos que se quedaron y vivieron "en casa" los vaivenes bruscos (no existe otro tipo de vaivén en la Argentina) de las últimas dos décadas, etc.

Prestando atención a esos relatos, y en el ánimo de ser objetivo, surgen las preguntas: ¿cómo les fue a los que emigraron? ¿Muchos de ellos ahora están retornando? ¿La crisis europea actual es similar a la nuestra del 2001? ¿Ser argentino, tener la experiencia de nuestros emblemáticos cambios de reglas, nos ha valido y nos vale allá, cuando cruje la estabilidad del mundo desarrollado?

Y diciembre era oportuno para formularse esas preguntas y para encontrar a quienes las pudieran responder: muchos marplatenses residiendo en el exterior vienen para las fiestas de fin de año y algunos, en este último diciembre, no vinieron por unos días sino que concretaron el regreso definitivo, porque han creído que ahora las oportunidades se las da la Argentina o, sencillamente, porque desde el día que se fueron conservaron la idea de que tarde o temprano volverían a "su lugar", a reencontrarse con la familia, a ser feliz "en esta ciudad única en el mundo" y a renegar "por estas cosas que sólo pasan en esta bendita ciudad".

Como periodistas, como comunicadores, resultó una ocasión: desconfiados -y está bien lo que seamos- de lo que dicen los gobiernos y los grandes medios europeos, desconfiados de su relato, nos dijimos: por qué no preguntarle a la gente del común, al vecino de al lado que llegó el otro día, cómo andan las cosas por España, por Italia, y si hay una chica griega que no hace mucho que vino de su país cómo no preguntarle qué sucede en la cuna de Occidente; o si sabemos del caso de un marplatense que se casó con una griega, a la que conoció en España, que después juntos volvieron a la Argentina, probaron, él se fue otra vez y ahora los dos juntos viven en Suiza, contentos, y mañana verán, cómo no intentar que nos cuenten su historia de ida y vuelta; cómo no entrevistar a una joven marplatense que volvió definitivamente a la Argentina en un crucero a través del Atlántico, unos días antes de que una nave hermana de aquella, el Costa Concordia, se hundiera ante la isla italiana de Giglio; saber también, de pura curiosidad, cómo un marplatense sin estudios secundarios completos ha desarrollado una carrera exitosa en Microsoft de Dinamarca; cómo no compartir un café con una marplatense, simpática conversadora, que vino para las fiestas y vive en las cercanías de Madrid, sabiendo que pudo haber tomado para ir a trabajar el tren que iba a Atocha, aquella mañana fatídica del 11 de marzo de 2004. ¿Por qué ahora dice que aquel día su corazón dejó de estar partido entre Mar del Plata y Madrid?

Sí, por cierto: en esa búsqueda de gente común e historias comunes, pero fuertes, nuestros periodistas fueron encontrando la posibilidad de contar historias de vida, por lo tanto de escribir también sobre el sentimiento y la emoción, no sólo datos fríos. Que lo diga la periodista que le hace una nota a su propia abuela, típica inmigrante italiana originaria de la isla de Ischia.

Y también se encontraron con pequeñas y grandes sorpresas: una, valga de ejemplo, al conocer que un marplatense forma parte del equipo de abogados de la petrolera Total, la empresa más grande de Francia y al que ya le quedan pocos países petroleros donde vivir; y orgullo también, al saber que ese abogado egresó de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

Otra, descubrir en el currículum de un marplatense, psiquiatra y cónsul de Francia hoy, que da clases en una universidad de París donde trabajó Sigmund Freud.

Después el reverso, es decir el fenómeno de la inmigración, que es componente de la identidad marplatense, como ya se sabe, pero que en estos últimos años está mostrando caras nuevas, costumbres nuevas, vestidos nuevos, recreando el potencial de Mar del Plata como ciudad única en el mundo también en este aspecto, el de deber ser, el de tender siempre a ser una ciudad de paz y de plena integración.

Y hay en este suplemento aniversario más historias para leer. Que se trata de esto: de leer, tal vez apostando contra corriente, en un momento de saturación informativa e imperio de las imágenes y los zócalos televisivos.

Pero es que también vale la forma de diálogo de LA CAPITAL con sus lectores y con la ciudad de cada día y a lo largo del tiempo. Nuestros últimos suplementos estuvieron caracterizados exitosamente por Fotos de Familia, la propuesta que ha permitido un inédito rescate histórico, desde lo visual y desde los estudiosos del pasado local, que también aporta al suplemento de mañana.

Fotos y escritura, en equilibrio inestable. Toca el turno de que predomine la escritura, y va nuestra invitación a recorrerla.