9 de June de 2015

Más de 3 millones de argentinos buscan su identidad biológica

No fueron robados por militares ni nacieron en cautiverio: son hombres y mujeres de entre 16 y 80 años que nacieron en clínicas y hospitales públicos y fueron anotados como hijos propios. Hoy reclaman una legislación que los ampare y un organismo del Esta

Luciana Mateo

Corresponsal en La Plata

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Patricia Mónica Peña sabe que nació en 1958, que su madre fue llevada desde Mar del Plata hasta el Hospital Durand de Capital Federal para parir y que poco después fue entregada a quienes luego serían sus tíos en el Parque Centenario de la Ciudad.

Además sabe que ella es fruto de una relación entre una chica menor de edad y un médico marplatenses y que fue anotada como hija propia por una pareja de Capital.

Pero ahí se terminan sus certezas. Desde hace 16 años Patricia ?hoy presidenta de la ONG "Raíz Natal"- está en la búsqueda de su identidad de origen.

Si bien no hay datos oficiales, se calcula que en Argentina hay más de 3 millones de personas de entre 16 y 80 años en la misma situación que Patricia, pero podrían ser muchos más.

La mayoría fueron anotados como hijos propios luego del parto, es decir, apropiados. Algunos fueron entregados directamente y otros, a su vez, comprados.

Las historias de apropiaciones tienen además otros denominadores comunes: las personas se enteran de la verdad cuando son mayores de edad y después de la muerte de alguno de los padres de crianza; ahí generalmente descubren un pacto de silencio ?un muro- que incluye a varios familiares.

?La verdad me dio paz?

Patricia siempre tuvo dudas sobre su origen y sus sospechas fueron confirmadas por la hija de una prima, después de que falleciera su padre de crianza.

?Yo lo sentí desde muy chiquita, pero en mi casa nunca me dijeron nada?, dice a LA CAPITAL, y aclara que también ?hay mucha gente que lo sabe y no empieza a buscar hasta que mueren los padres porque hay ciertos sentimientos que se juntan: culpa, traición, un montón de cosas? Y uno no traiciona a nadie porque saber la verdad es un derecho que tenemos todos?.

?A mí ?asegura- a diferencia de otras personas que se enojaron, la verdad me dio paz porque era lo que yo sentí toda la vida, más allá de que a mis padres los voy a amar siempre. Tuve una muy buena infancia y uno es lo que es por lo que vivió, pero uno necesita saber de dónde viene. Yo no busco papá y mamá, busco una historia?.

Pactos de silencio

María Rosa Pallone nació en el año ?46 y recién en el ?98 -a sus 52 años- se enteró de que no era hija natural de quienes creía sus padres.

Un análisis de sangre le detectó una enfermedad propia de las personas de raza negra, muy común en el norte de Africa. Llamó a una prima para preguntarle ?ambos padres de crianza habían muerto- y la respuesta de ella, llena de evasivas, le confirmó lo que intuía.

?Primero lo sentí como una traición; después le quería encontrar una justificación, pero me decía ?¿cómo no me lo dijeron???, se pregunta María Rosa, una de las responsables de la ONG "¿Quiénes somos?".

Hoy mantiene una relación distante con la mayoría de sus familiares de crianza.

Luis Verdina, presidente de "¿Quiénes somos?", sostiene que en estos casos ?no se puede hablar de adopción ilegal, eso es una falacia; la adopción es legal o no es adopción?.

?En estos casos hay sustitución de identidad y adulteración de documentación pública?, explica a LA CAPITAL.

El Código Penal argentino establece penas de prisión de entre 2 y 6 años para ?la mujer que fingiere preñez o parto? y para quien ?alterare o suprimiere la identidad de un menor de 10 años?, pero se trata de delitos que prescriben pasados los 6 años de cometidos (excepto los robos de bebés consumados por militares y civiles durante la última dictadura, considerados de ?lesa humanidad?).

Sin ley

El derecho a la identidad está reconocido en la Constitución Nacional, en la Convención sobre los Derechos del Niño y en la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

Pero en Argentina las personas cuya identidad fue sustituida o alterada no tienen ningún organismo estatal al cual recurrir para empezar a encontrar respuestas.

Las ONG están tras varios proyectos de ley para que el Estado nacional facilite el acceso gratuito de toda la información relacionada con la propia identidad biológica.

En este momento, en el Congreso hay al menos 4 proyectos de estas características -3 en Diputados y 1 en Senadores-; algunos más se ?cayeron? por falta de tratamiento.

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires cuenta desde diciembre de 2006 con la Ley 2202 ?que establece la apertura de los registros de partos en hospitales y clínicas- pero la norma todavía no fue reglamentada.

La provincia de Buenos Aires, por su parte, tuvo durante los últimos años del gobierno de Felipe Solá el Programa Provincial "Reencuentros" -para facilitar las búsquedas de la identidad de origen de las personas que al nacer fueron anotadas como hijos propios- pero el programa fue disuelto al inicio de la gestión de Daniel Scioli.

Las organizaciones reclaman además la creación de un Banco de Datos Genéticos que contenga información de todos los habitantes, similar al que viabiliza la búsqueda e identificación de hijos/as de personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar.

Fallas del Estado

La mayoría de las personas apropiadas nació en hospitales públicos o clínicas privadas y muchos tienen datos concretos de que en su nacimiento y posterior entrega participaron médicos y parteras.

Por eso ?sostienen- la responsabilidad mayor es del Estado.

María Rosa Pallone cuenta que ?yo nací en el Hospital Fernández, no nací en mi casa, y en la partida del Fernández no tengo ni madre ni padre. Después firmaron todos los del hospital y el Registro Civil puso el sello, o sea que lo legalizó. Nueve días después mi padre de crianza me fue a anotar al mismo Registro Civil como María Rosa Pallone; dijo que nací en mi casa, delante de 2 testigos?.

?Si a alguien le tengo que echar la culpa de todo esto es al Estado de aquel entonces?, sostiene por su parte Claudio Aliano, nacido el 24 de octubre del ?72 en Mar del Plata pero criado en Lomas de Zamora.

A los 38 años, Claudio se enteró de que no era hijo biológico de quienes creía sus padres; a él se lo confirmaron sus propios hijos de 12 y 14 años.

?Yo tenía dudas porque en la familia son todos iguales menos yo; soy el más alto y delgado, y ellos son todos gorditos?, cuenta Claudio a este diario.

Y agrega: ?Esas pueden parecer tonterías, pero cuando tenía 14 años, en la escuela me tocó estudiar los grupos sanguíneos y me di cuenta de que mis padres y yo éramos incompatibles?.

?Fue un balde de agua fría?

Algo diferente es el caso de Alejandro Fernández ?39 años- a quien hace 6 años su madre de crianza lo sorprendió cuando le contó que no era su hijo biológico.

?La verdad es que fue un balde de agua fría, pero tampoco lo tomé tan a la tremenda?, dice a LA CAPITAL.

Alejandro creció en Tandil pero nació el 29 de julio del ?75 en Mar del Plata; llegó a sus padres de crianza por intermedio de médicos de ambas ciudades.

En la búsqueda de la verdad, Alejandro y Claudio recurrieron a Abuelas de Plaza de Mayo, pero hasta el momento está descartado que sean hijos de desaparecidos.

Ambos aseguran que tuvieron una infancia feliz, que adoran a sus padres de crianza y que no tienen ningún resentimiento hacia ellos, pero los dos ?también- tienen la profunda necesidad de saber cómo fueron sus orígenes.

?A mí lo que me gustaría saber es el por qué; quiero saber si tengo hermanos o hermanas, si mi madre biológica está viva, quién fue mi padre, qué fue lo que pasó?, dice Claudio.

?Yo quiero buscar, conocer, es importante para mí; tengo muchas preguntas: a quién me parezco, si tengo hermanos??, asegura Alejandro.

Los dos coinciden en que el hecho de haberse convertido en padres acentuó las ganas ?y la necesidad- de conocer sus orígenes biológicos.

Más información

www.raiznatal.com.ar

www.quienessomos.org

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