20 de January de 2016

Claudia Pérez Ferrer: 20 años difundiendo la astronomía

Es aficionada desde muy pequeña. Hace 20 años comenzó con charlas y talleres para grandes y chicos. "Puedo vivir y comer de otra cosa, pero la astronomía es mi pasión".

"Desde chiquita empecé a mirar el cielo", dice, segura, Claudia Pérez Ferrer, aficionada y directora de Achernar, Difusión de la Astronomía. En estos días se cumplen 20 años de su primera "función" de Planetario, que marcó los inicios de una vida dedicada a su "pasión".

Miles de niños, adolescentes, padres y tíos recuerdan de las funciones en el Planetario que durante varios años estuvo instalado al lado del Museo de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia. Además ha dado talleres y charlas, algunas más formales, otras más informales, en colegios, instituciones, parques, plazas y campings y también ha guiado observaciones de todo tipo de fenómenos astronómicos que se han podido apreciar desde esta zona.

Actualmente vive y trabaja de otra cosa, pero siempre encuentra tiempo -aunque tenga que sacarlo 'de la galera'- para llevar adelante tareas de difusión de la astronomía.

- ¿Cuándo empezaste a interesarte por el cielo y la astronomía?

- Desde muy chiquita empecé a mirar el cielo. Creo que una de las principales responsables es mi mamá y una bisabuela italiana. Mi mamá contaba que esa bisabuela sabía el nombre de las estrellas, se sentaba a mirar el cielo y les contaba cosas. Mi mamá no se acordaba todo y yo tenía una especie de ansiedad de que ese conocimiento se perdiera. Además, un día de invierno, yo tendría 3 o 4 años -ahora lo sé por los programas de cielo-. Hubo un eclipse de luna y papá y mamá nos sacaron al patio a uno de mis hermanos y a mí, envueltos en una frazada, a la medianoche, para ir viendo la luna, los cambios que iba teniendo y explicarnos. Esas cosas me marcaron.

- ¿Y cómo te vinculaste con la difusión?

- Fue con el mirador astronómico Acrux, primero en las terrazas del Shopping Los Gallegos. Cuando tuvimos que salir de ahí empezamos a buscar un lugar apropiado, hasta que aterrizamos en el Museo de Ciencias Naturales donde habíamos hecho un planetario. Nos recibieron muy bien, llevamos propuestas de talleres, charlas de astronomía, y Scaglia siempre observaba el manejo de público, la manera de trabajar, porque éramos una bandada de jóvenes. Ahí empezaron los largos trámites para el contrato con el museo, en mayo de 1999 hicimos la inauguración oficial allí. Por distintas circunstancias se disolvió Acrux y la sobreviviente fui yo, con familiares, amigos mucha gente que me apoyó e impulsó para continuar. Así surge Achernar, como seguimos hasta ahora.

- Además del gusto e interés por los temas, está el don, la voluntad de compartir, de transmitir, de interesar a los demás.

- Esa es mi intención. Soy un poco rebelde, nunca me gustaron los modelos, seguir una receta. Algunos me han retado, éste es un ámbito muy competitivo. Para mí, lo importante no es pararse frente a alguien y demostrarle todo lo que sabés. Es escuchar y darme cuenta qué es lo que necesita la persona, qué es lo que busca, satisfacer la necesidad de saber y contagiarla para que siga investigando. A fuerza de estar con el público uno va desarrollando una especie de intuición.

- La astronomía es un conjunto muy amplio de temas. ¿Cuáles son los más populares?

- Dependiendo de las edades y del momento, a veces se ponen más de moda ciertos temas y otras veces otros. Ahora con esto de los exoplanetas -planetas alrededor de otras estrellas- se pregunta mucho por las posibilidades de vida o no en el Universo, el misterio de los agujeros negros, y se cruza mucho con la ciencia ficción. La tarea de uno es separar un poco lo que es ciencia ficción, lo que son teorías, hipótesis de trabajo, de lo que es algo comprobado, que puede variar también, porque al refinarse los instrumentos, por ejemplo, hay conocimientos que se afinan.

- ¿Qué estrategias usás para hacer algunos de los temas más tangibles?

- Las comparaciones son importantes. Es algo que le debo a mamá, que para cerciorarse que habíamos entendido lo que nos explicaba, nos pedía que lo dijéramos con nuestras palabras. De ahí surge en mí tomar el hecho astronómico con terminología más específica y traducirla o convertirla a un lenguaje con cosas tangibles, para que se puedan visualizar. Tanto con los chiquitos como con los adultos, resulta muy efectivo porque en astronomía es todo tan grandioso en tamaños, distancias, tiempos, que es muy abstracto, y llega un momento en el que te perdés.

- ¿Cuál es tu objetivo al hacer esta tarea de difusión?

- Creo que es un aporte a la cultura general, una manera informal de enseñar. Hay aficionados que interpretan que estar en esto da la obligación de convertir a todo el mundo en astrónomo que salga a mirar formalmente el cielo y lleve estadísticas. Para mí hay distintos gustos, hay un auge de tomarlo como hobbie, mirar, aprender, leer, pero no tener una obligación porque ya bastantes obligaciones se tienen durante el día. Entonces es una forma de disfrutar en familia, con amigos y llegar a la gente.

- Si bien es aficionada, la formación es permanente.

- Sí, aunque sea autodidacta, la formación, la lectura, es permanente. Como aficionada me llega una noticia y no me gusta quedarme solo con esa información, me gusta investigar, me gusta llegar a la fuente original, ver si hay gráficos, ampliaciones y es una forma de estar estudiando todo el tiempo.

- ¿Cuándo sentiste que es tu camino?

-No sé si es mi camino, pero es mi pasión. A lo mejor puedo vivir o comer de otra cosa, pero como aficionado saco tiempo de la galera, de donde sea, pero hago lo que surja sobre esto, porque es mi pasión.

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