07-Feb-2012
Publicado el 07/03/2010
por Gladys de la Nova (*)
La edición de Expoagro de este año mostró la cara real de un país posible, igual que en las anteriores megamuestras, donde se presentó un arsenal tecnológico y genética de avanzada que permitirían alcanzar un potencial productivo impensado, siempre que comiencen a cortarse los alambrados que incomprensiblemente rodean a las actividades agroempresarias desde hace casi cinco años.
Fue una foto reiterada de lo que representa la producción agrícola y ganadera del país, tomada en un escenario donde primó el buen ánimo de los productores, en especial de los sojeros ante la inminencia de lograr una cosecha récord este año. De cara a esa perspectiva, encontraron en Expoagro la tribuna perfecta para remarcar la perversidad de las retenciones sobre cualquier buena intención productiva que enfrente la gente del campo.
No fue casual que el tema estuviera presente en la mayoría de las reuniones que compartieron chacareros, empresarios, políticos y, particularmente, industriales del sector de maquinaria agrícola, quienes alentaron los reclamos del sector: de crecer las áreas sembradas, el impacto positivo se reflejaría de inmediato en un crecimiento sustantivo en la fabricación (y venta) de implementos y equipos.
A poco más de 100 kilómetros de Buenos Aires, donde se gestan las mayores trabas a la producción y al comercio agropecuario, la gente del campo también buscó el espaldarazo de los políticos de la oposición, para recordarles cuánto y cómo se está perdiendo en el país por literales caprichos oficiales.
Dijeron que quieren consolidar esta imagen en el tiempo, sobre todo en los umbrales de la siembra de trigo y cuando sigue paralizada la venta del cereal ya cosechado. "Nadie puede vender por estos días. Ni yo puedo", aseguró el "rey de la soja", Gustavo Grobocopatel al recorrer la megamuestra. Tampoco se privó de recordar, a quien quisiera escucharlo, que la situación por la que atraviesa el cereal "es terrible".
Lo escucharon empresarios y políticos de la oposición, incluyendo el vicepresidente Julio Cobos, y aunque la frase se reiteró en el extenso predio de la estancia La Flamenca, donde se realizó la Expo, no llegó a oídos de los funcionarios recorrieron la megamuestra.
Aparentemente no sólo no oyeron. Parece que tampoco vieron, según el comentario de referentes de semilleros, porque en ese escenario a cielo abierto pudieron verse, por ejemplo, variedades de soja que prometen rindes entre 10 y 15 por ciento superiores a las sembradas hasta el momento en el país, ratificando que los paquetes tecnológicos de punta son los principales chaperones del hombre de campo.
Uno de los sectores que encontró mayor tribuna de expresión en la muestra agroindustrial más importante de Latinoamérica fue el de los "fierreros". Saben que una mayor producción agrícola provocaría un efecto cascada positivo sobre su actividad. Mario Bragachini, del INTA, estimó que si la producción de granos aumenta entre 25 y 30 por ciento, sólo con quitar presión al campo y dejarlo hacer lo mejor que sabe, como es producir, y se logra un incremento de entre 30 y 40 por ciento del valor agregado, podría duplicarse la actividad en el sector de maquinaria agrícola, en un plazo no superior a los cinco años.
En esta muestra a campo abierto, la mayoría de las conversaciones pasó por el mismo eje: la preocupación ante la posibilidad de que las hostilidades de la política malogren un tiempo de recuperación que el sector agropecuario percibe cercano. Si los dejan producir y vender con reglas claras de juego, mercados transparentes, sin golpes bajos y sin embestidas incomprensibles que sólo logran que retrocedan hasta los más audaces.
Los productores vaticinaron, además, que con un par de señales y estímulos, la próxima campaña triguera podría pegar un buen salto productivo... pero primero necesitan vender la cosecha demorada en silos y una baja gradual en las retenciones. Dos cosas que también pidió Grobocopatel en su recorrida por La Flamenca. A él, tampoco lo escuchó nadie.
Por el momento y desde hace más de cinco años, las políticas referidas al comercio de productos del campo siguen favoreciendo la expansión del "yuyo" y los analistas sectoriales afirman que el campo seguirá sembrando más soja y repondrá menos vacas, al tiempo que recortará la siembra de trigo, dos productos que siguen bajo la lupa de la ONCCA, con reaperturas parciales y cuotificadas. En cinco años, el área cubierta con soja aumentó cerca del 20 por ciento y, paralelamente, el stock bovino se recortó entre 7 y 8 por ciento.
Otro país es posible... si desatan las manos del hombre de campo. Y esta semana quedó demostrado en Expoagro.
(*):DyN.
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