Un paso adelante y, de inmediato, uno atrás
Por Walter Schmidt (DyN)
La oposición logró recuperar, no sin algunos zizagueos, parte del terreno político que ocupa en el Congreso nacional a partir del anuncio de aumento de las jubilaciones por parte del gobierno nacional, algo similar a lo que ocurrió con la asignación universal por hijo cuando la Iglesia y el antikirchnerismo salieron a reclamarla.
No obstante, no hubo tiempo para festejos en el arco opositor, ya que retornaron los fantasmas de ruptura, sobretodo en el frente que intentan amalgamar radicales, socialistas, el GEN y la Coalición Cívica.
El matrimonio presidencial se había alzado con un nuevo logro semanas atrás, a partir de la aprobación y luego el festejado acto de promulgación de la ley de matrimonio homosexual en la Casa Rosada. El recordatorio de la figura de Evita demostró el pasado lunes que el peronismo, si bien no como en otros tiempos, sigue movilizando. Si no, ¿cómo se conjuga el perfil "progresista" de la ley para la comunidad homosexual, con la "marcha de las antorchas" por Evita y el encumbramiento del jefe de la CGT, Hugo Moyano, como posible titular del PJ bonaerense?
Lo de Moyano, dicen algunos sindicalistas cercanos, responde a la "presión" de otros gremialistas para que maneje el peronismo bonaerense, en lugar de Alberto Balestrini. De inmediato, la voz de muchos intendentes se alzó ante el riesgo de que el camionero de apodere del núcleo del PJ nacional. Pero Kirchner sabe que Moyano mantiene el sueño de llegar a la presidencia -de ahí su idolatría por Lula Da Silva- y "nunca" le cedería el poder provincial porque sabe que correría riesgo hasta su propia suerte.
De allí que algunos hombres K ya hablan de un acuerdo, a cambio de que Moyano asuma la presidencia del PJ provincial pero el poder lo siga teniendo el santacruceño. Aunque nadie se anima a revelar a cambio de qué, el hombre fuerte de la CGT aceptará esa pasividad.
En tanto, el heterógeneo frente opositor pareció en los últimos días acorralar al kirchnerismo con el reclamo del 82 por ciento móvil y, ahora, con la modificación de las retenciones. El objetivo, en principio, era obligar al Poder Ejecutivo a vetar las hipotéticas modificaciones, con el fin de pagar el precio del desgaste. Pero la Casa Rosada leyó el mensaje y, tal como ocurrió meses atrás con la asignación universal por hijo, que fue implementada de buenas a primeras, la presidenta se adelantó y salió rápido a anunciar un aumento en las jubilaciones.
Queda pendiente el vencimiento de las facultades delegadas y, con ellas, la posibilidad de que la oposición defina un nuevo esquema de retenciones, tal como quisieron instalar en la exposición rural. Aunque allí, la segmentación vuelve a diferenciar a los distintos sectores opositores.
Y esas diferencias se amplifican y no sólo quedan plasmadas en la interna entre Ricardo Alfonsin y Julio Cobos, que mas allá del abrazo de días atrás durante un acto de la UCR porteña, posiblemente se plasmará en algún mecanismo que elija a uno de los dos dirigentes como el candidato de un frente. Hoy, Elisa Carrió pareció salir a romper con todos los sectores que un año atrás conformaron el Acuerdo Cívico y Social. "Binner es ambiguo, Ricardo Alfonsín no tiene experiencia política y Stolbizer pedía mi renuncia durante la Alianza", lanzó Carrió.
Dentro de esas definiciones, quizás la más contundente sea sobre "Ricardito", como suele llamar al hijo del ex presidente, de su "falta de experiencia". ¿Si "Ricardito" no tiene experiencia y con Cobos no quiere saber nada, en qué condiciones podría Carrió formar un frente con la UCR? Inimaginable.
No es casual que la Coalición haya anticipado que el setiembre lanzaría a sus candidatos a la jefatura del gobierno porteño -Adrián Pérez- y a la gobernación bonaerense -Juan Carlos Morán-.
Mientras, desde el Peronismo Federal, uno de sus referentes, Eduardo Duhalde, volvió a cerrarle la puerta a Macri al señalar que el candidato de ese espacio -dejando en claro que iría por afuera salvo que el kirchnerismo cambie las condiciones electorales- debe ser peronista. Lo que sí está claro es que hasta que Macri no resuelva su situación institucional producto de la causa de escuchas ilegales, en el peronismo anti k dicen que "no habrá ningún acuerdo".
