09-Sep-2010
Publicado el 06/03/2010
El trágico episodio se produjo ayer al mediodía, en una vivienda del barrio Cerrito Sur. La hija mayor de la pareja, de 18 años, fue testigo del desenlace.
La tragedia podía precipitarse de un momento a otro. Eso era lo que muchas personas del entorno de Fernando Do Santos (47) y su esposa Andrea Moisa (43) presumían. Hasta la Justicia local había previsto una circunstancia de ese tipo y a partir de esa convicción es que había librado una restricción de acercamiento para el hombre. Y ayer la tragedia llegó para destruir una familia y dejar huérfanos a una joven de 19 años, otra adolescente de 15 y un niño de 11.
Do Santos le pidió a Moisa recomponer la pareja, pero la respuesta de la mujer no fue la que esperaba. Su amenaza de ahorcarse desde la última separación fue mucho más allá y se transformó en un conmocionante hecho de sangre que sacudió al popular barrio Cerrito Sur. El hombre tomó su revólver calibre 32 y tras efectuarle tres disparos en la cabeza a Moisa, se quitó la vida de un tiro en la sien.
El ataque contra la mujer fue observado por la hija mayor del matrimonio quien salió corriendo a pedir ayuda a un vecino. La tragedia ya estaba consumada.
Ayer por la tarde tanto efectivos policiales de la comisaría quinta como el fiscal Paulo Cubas confirmaron que el hecho se produjo de esa manera y lo calificaron como "homicidio y suicidio", cerrándose la investigación.
LA CAPITAL pudo establecer poco después del mediodía, que en la vivienda de Cerrito 2124, un casa planta baja tipo americana, Do Santos residía solo desde diciembre pasado cuando se había separado de Moisa.
A pesar de 21 años de convivencia, la mujer había decidido abandonar la vivienda familiar y mudarse con sus tres hijos a la casa de su padre. Pero Do Santos, desde ese entonces, los amenazaba con ahorcase. Por esa razón, todas las semanas era visitado por su mujer y sus hijos, para evitar cualquier hecho de sangre.
Ayer, cumpliendo con esa visita de rutina, se produjo una discusión entre el hombre y la mujer que fue cobrando intensidad. Llegado un punto en que la agresión verbal ya se había instalado la mujer les dijo a sus hijos que abandonen la casa.
Pasados unos minutos, desde la vereda, los tres hijos del matrimonio escucharon una detonación, razón por la cual la mujer de 19 años decidió reingresar a la vivienda. Fue entonces cuando pudo ver en la cocina cómo su padre disparaba contra su madre. Conmocionada salió de la casa y pidió ayuda a los gritos. Un vecino corrió hasta la cocina, pero al llegar el hombre ya se había quitado la vida de un disparo en la sien.
De acuerdo a la posición en la que quedaron los cuerpos, Do Santos se habría arrodillado ante el cadáver de Moisa y recién entonces apoyó el arma en la sien derecha y se mató. A su lado la policía encontró el revólver calibre 32 empleado por Do Santos para cometer la tragedia.
Moira presentaba tres disparos. Uno de ellos en el cuello, otro en la mejilla y el tercero en la sien izquierda. Según los peritos forenses, los tres disparos provocaron lesiones que, en caso de haber sido únicos, habrían sido también letales.
Los hijos, en estado de shock, fueron asistidos por los vecinos que se habían acercado al lugar al mismo instante en que se escuchó la primera detonación. En primera instancia los tres hermanos fueron asistidos por el dueño de la vidriería instalada al lado de la casa.
Mientras trabajaban los peritos de la Policía Científica, junto con personal de la comisaría quinta, también llegaron hasta el lugar a los pocos minutos, ya que otros vecinos solicitaron su presencia mediante un llamado al número 911.
Uno de los vecinos, que prefirió el anonimato, dijo que "a Fernando lo conozco desde que éramos pibes, de acá del barrio. El siempre vivió acá, era tranquilo, trabajaba de remisero".
Asimismo, confirmó que "estaba separado de la mujer desde hace un tiempo" aunque no supo especificar las causas, ya que "esas son cosas de familia".
"Nunca tuvo problemas con nadie -añadió-. Ahora, ya casados, no nos veíamos tanto como antes, pero era un buen tipo".
El Peugeot 504 blanco de Do Santos estaba estacionado en la entrada al garaje de la casa y aunque en sus puertas mostraba el número 217 de auto rural, en su interior tenía colgada una identificación de Remicoop.
En la cooperativa de remises confirmaron que Do Santos era titular del móvil pero se abstuvieron de hacer otro tipo de comentarios.
Si bien las fuentes oficiales no lo afirmaron trascendió que existían antecedentes de violencia de parte de Do Santos y que en ellos se fundamentaba la restricción de acercamiento hacia su familia emitida por la Justicia local.
En la causa, caratulada como "homicidio seguido de suicidio", interviene el fiscal Paulo Cubas.

Av. Marcelino Champagnat 2551
B7604GXA
Mar del Plata, Argentina.
----
Teléfono: 0223 478 8490
contacto@lacapitalmdq.com.ar
----
Copyright 2010 LA CAPITAL | Todos los derechos reservados | Director: Florencio Aldrey