Podría dar un giro impensado la causa por el crimen de una mujer
En las próximas horas podrían producirse novedades de transcendencia en el esclarecimiento del homicidio de Claudia Yilella (43), la mujer muerta de dos disparos en su casa de Faro Norte.
La causa del asesinato de Claudia Yilella (43) podría mostrar en las próximas horas un giro inesperado si es que prosperan las asombrosas pesquisas que se están desarrollando en estas horas.
A los dos detenidos acusados de ser los autores materiales del hecho se les podría sumar una persona que los investigadores consideran como el autor intelectual del homicidio ocurrido en la noche del domingo en una finca del barrio Faro Norte.
En el marco de la investigación, ayer se secuestró un teléfono celular perteneciente a uno de los detenidos, aunque en contrapartida aún no pudo encontrarse el arma asesina y el móvil que llevó a este trágico desenlace.
La causa, caratulada como "homicidio", tiene detenidos como presuntos autores materiales a Miguel Miranda (36) y a un joven de 19 años. Los dos "tienen un lejano parentesco entre ellos", confirmó el titular de la DDI local, comisario mayor Roberto Fernández en diálogo con LA CAPITAL.
Según se desprende de la investigación, Miranda está acusado de ser quien disparó en dos ocasiones contra Yilella y estaría vinculado con la hija de la víctima, ya que es señalado como ex novio y padre de un bebé de ambos. En la ropa secuestrada en poder de Miranda se encontraron manchas de sangre que serán periciadas para establecer si son compatibles con el de la víctima.
En tanto, el joven de 19 años, de quien no trascendió el nombre, está emparentado con Miranda y es quien habría permanecido encañonando a la hija de la víctima.
De todas maneras, tanto el fiscal Paulo Cubas como los investigadores de la DDI están abocados a profundizar las averiguaciones del grupo familiar.
Yilella y su hija no tenía una buena relación y de acuerdo a los datos obtenidos por LA CAPITAL, existía una orden de no acercamiento que impedía el contacto directo entre las dos mujeres. Diversas enfrentamientos y situaciones vividas en épocas pasadas habrían llevado a actuar a la Justicia y librar esa orden en relación a la hija.
Sin embargo, pudo saberse que diez días atrás, madre e hija habían llegado a un entendimiento. De esa manera, Yilella le había permitido a su hija regresar a la casa.
Brutalidad
Los dos delincuentes actuaron "a rostro descubierto" y emplearon una pistola automática. Dos vainas calibre 6.75 fueron encontradas en el lugar de los hechos.
Yilella (43) murió de forma instantánea después de las 9 de la noche del domingo, cuando recibió los dos disparos mientras bañaba a su pequeño hijo de un poco más de un año y medio. En otro lugar de la casa, su hija de 19 años, permanecía con su bebé de unos pocos meses, producto de su relación con Miranda. La joven fue amenazada con un arma por el acompañante del asesino.
Luego, los sujetos emprendieron la huida sin llevarse nada de la casa, hasta que fueron aprehendidos por efectivos de la comisaria quinta, uno durante la madrugada del lunes y el otro horas más tarde.
La cuestión del móvil del asesinato no es menor, aunque la policía descartó el robo porque "no se llevaron nada de la casa, no faltó nada, de acuerdo a la declaración de la hija de la víctima", explicó Fernández.
Yilella vivía de rentas gracias al patrimonio dejado por su marido antes de morir, también de forma violenta y en la misma casa, en un hecho que quedó impune (ver aparte). La policía no descarta que el asesinato del hombre haya derivado en conflictos familiares permanentes, que podrían vincularse con el de Yilella, aunque no de un modo directo.
En las distintas líneas investigativas que se están siguiendo alrededor de este caso, a los policiales les llamó la atención que el crimen se produjo en un horario en que solía estar presente el novio de Yilella. Pero el domingo el hombre inusualmente no estaba y ese dato pudo ser clave para que los agresores actuaran con más tranquilidad.
En ese sentido, podría aportar novedades el teléfono celular secuestrado, ya que se conocerá tras un estudio técnico el detalle de las llamadas entrantes y salientes.
El crimen del Perdiz Durán
El 23 de enero de 2007 Orlando Perdiz Durán (66) fue ejecutado de un disparo en la cabeza por dos delincuentes que lograron entrar con llamativa facilidad a su casa.
Según el trabajo realizado por los peritos forenses, Perdiz Durán recibió un disparo en el rostro luego de que los asesinos lo cubrieran con una almohada para evitar salpicaduras de sangre y silenciar la detonación. Luego, con la misma parsimonia con la que llegaron, los verdugos de Perdiz Durán se retiraron.
Durante todo el ataque su concubina, Claudia Yilella (43) aseguró haber sido maniatada y encerrada en el baño de la vivienda. Mientras estaba impedida de salir, escuchó como los dos desconocidos le exigían dinero a Perdiz Durán lo cual no resultó una novedad, ya que además de ser el propietario de un local nocturno se dedicaba a realizar préstamos.
En el caso tomó intervención el fiscal Carlos Pelliza y la investigación no avanzó al punto que quedó sin resolver. Pero a nadie convenció la declaración de Yilella, y según el entonces titular de la Policía Distrital, Guillermo Britos, "no se constataron signos de que haya sido atada ni tampoco arrodillada como ella dijo". Más allá de esta sospecha, Yilella no fue jamás involucrada de manera jurídica.
Perdiz Durán se encontraba radicado en Mar del Plata desde hacía bastante tiempo y era el dueño de un local en pleno centro del Puerto. Ya en el año 2006 había sido atacado por desconocidos en la vía pública.
En el entorno familiar siempre quedaron dudas sobre la actitud adoptada por Yilella en el momento del asesinato y ése es uno de los puntos que analizan los investigadores para esclarecer definitivamente su crimen.
