Una adolescente fue asesinada a golpes y puntazos
La joven fue hallada muerta por su padre, ayer a la mañana, en una vivienda del barrio El Grosellar. Le aplicaron varios golpes en la cabeza con un bloque tipo ladrillo. Presentaba, además, seis puntazos. La víctima estaba embarazada de tres meses.
Un hombre que ayer a las 8.30 volvía de bailar, encontró a su hija muerta en el jardín de su casa, ubicada en Meyrelles al 6200, junto al arroyo La Tapera.
La adolescente -identificada como Jésica Carraro (17)- había sido golpeada en la cabeza con un elemento contundente y además presentaba seis puntazos en manos, dedos y zona pectoral, uno de los cuales le interesó un pulmón.
Médicos forenses determinaron que la chica, quien se hallaba embarazada de tres meses, murió como consecuencia de estallido de cráneo.
"Tenía toda la cabeza hundida", narró a la prensa un tío de la víctima, en medio de la conmoción que el hecho causó en la vecindad, donde viven numerosos familiares de la adolescente.
Los investigadores creen que la chica fue golpeada con un bloque tipo ladrillo que fue hallado cerca del cuerpo. La víctima, presentaba, además una mordedura en la mano, producida aparentemente cuando se trabó en lucha con su agresor.
Un demorado
La investigación, a instancias de los familiares de la víctima, se orientó hacia un joven que se domicilia en las inmediaciones y que permaneció algunas horas demorado. Al practicársele un examen médico se habría constatado que presentaba rasguños y, además, se le incautaron prendas con manchas que podrían ser de sangre.
El joven fue liberado anoche y la policía dispuso una fuerte custodia en su domicilio, ya que el clima en la zona era de marcada hostilidad.
No obstante, fuentes de la pesquisa indicaron que la línea de investigación que apunta a dicho joven "no es la única", ya que -según trascendió- surgieron elementos y datos contradictorios que abrieron el abanico de hipótesis.
Relato del padre
Fabián Carraro (41), padre de la menor asesinada, se mostró consternado y dijo: "Yo fui padre y madre, la crié de chiquita y nunca le pasó nada hasta ahora".
"Yo quiero que se haga Justicia. Quiero saber quién mató a mi hija porque me sacaron la mitad de mi corazón", exigió Carraro entre lágrimas. Asimismo, señaló vehementemente como principal sospechoso a un joven de 26 años que se domicilia en las inmediaciones y que fue demorado poco después.
"Lo conozco de chiquito y no teníamos ningún problema con él", contó Carraro, que culpó a la "droga" que para él se vende en el barrio.
El tío de la chica dijo que ese sospechoso "esperó a que el padre (de Jésica) se fuera, rompió la ventana y se metió" a la casa de su sobrina cuando ésta estaba sola.
"Cuando vino la policía este chico se escondió", agregó el tío, a los gritos.
Un panorama complejo
Los hechos ocurrieron en una vivienda modesta del barrio El Grosellar, cuyo fondo linda con el arroyo La Tapera.
Se trata de una casa de ladrillos, en buen estado de conservación, que en su parte frontal tiene una cerca de alambre y un jardín de más de diez metros.
A un costado de la vivienda hay un criadero de cerdos, tarea con la cual subsistiría el padre de la menor asesinada.
Fabián Carraro aseguró que el sábado, poco después de la medianoche, se fue de la casa con un sobrino para concurrir a un local nocturno situado en la calle 228.
Hasta ese momento, Carraro y su sobrino habían estado bebiendo cerveza en la mencionada vivienda junto al vecino a quien luego sindicaron como sospechoso.
Cuando Carraro regresó a la casa alrededor de las 8.30 encontró a su hija muerta en el jardín situado en la parte anterior de la propiedad.
La menor se hallaba vestida y, según fuentes policiales, no presentaba signos de abuso sexual, pero sí un violento castigo físico que derivó en su muerte.
Fuentes extraoficiales señalaron que hay evidencias de que la chica se trabó en lucha con su agresor, oportunidad en que sufrió varias lesiones punzo cortantes, primero en las manos y luego en la zona pectoral.
Posteriormente, cuando ya estaba tendida sobre el pasto, sufrió una sucesión de golpes con un elemento contundente -al parecer el bloque- la mayoría de ellos en el rostro. El brutal castigo le provocó estallido de masa encefálica y fractura de base de cráneo.
Tareas investigativas
En el lugar se hicieron presentes efectivos de la Departamental de Investigaciones, comisaría séptima y el fiscal de turno, doctor Pablo Cubas, quien reemplazó al doctor Carlos Pellizza, recientemente jubilado.
Por otra parte, efectivos de la Policía Científica hicieron un prolijo relevamiento en procura de rastros que permitan orientar la pesquisa.
Una de las primeras diligencias fue la identificación del vecino señalado como sospechoso por parte de los propios familiares de la víctima.
El joven fue derivado a una dependencia policial donde se constató que presentaba rasguños en una mano y que, además, tenía manchas aparentemente hemáticas en algunas de sus prendas.
Habida cuenta que hasta el momento no hay pruebas suficientes para adjudicarle el hecho, el joven fue puesto anoche en libertad.
Según trascendió, la justicia dispuso realizar los correspondientes análisis para determinar si las manchas son de sangre y corresponden a la víctima. Por otra parte, se hicieron las diligencias de rigor en procura de obtener restos orgánicos en las uñas de la víctima con miras a un posterior estudio de ADN.
Asimismo, los policías tomaron a lo largo de la jornada una serie de declaraciones testimoniales a vecinos, al remisero que trasladó a Carraro y a su sobrino hasta el local nocturno e, incluso a la propietaria del establecimiento.
Fuentes extraoficiales señalaron que ahora se cotejarán los dichos de las numerosas personas que atestiguaron a lo largo de la jornada ya que, según trascendió, hay algunos elementos que siembran confusión en torno al hecho.
Por lo pronto, se dispuso que personal de Caballería custodie la casa del joven que estuvo demorado ya que los ánimos en la vecindad eran adversos y se temía un posible ataque.
Los pesquisas descartaron que el crimen de la chica pueda vincularse con una tentativa de robo y se inclinaron por presuntas cuestiones personales o pasionales.
