Dos detenidos por el asesinato a sangre fría de una mujer en su casa
El ex novio de su hija y padre de su nieto está acusado de haberla matado. Lo policía también detuvo a un cómplice. Los asesinos fueron identificados porque la víctima dijo el nombre de uno de ellos antes de que la matara y una inquilina lo escuchó.
"Miguel no me dispares, está el nene solo en la bañadera". El asesino no le tuvo compasión, pero las últimas palabras de la Claudia Yilella (43) fueron clave para resolver su homicidio. Una inquilina escuchó el nombre desde su casa y los investigadores pudieron identificarlo: Miguel (35) era el ex novio de su hija y el papá de su nieto.
La policía lo detuvo ayer por el crimen ocurrido el domingo a la noche en la casa de De La Mazza al 3500 cuando entró y mató a la mujer a sangre fría en la cocina, mientras sus hijos y su nieta estaban en el living. No lo hizo solo: antes, a la madrugada, había caído su cómplice de 18 años, que también quedó imputado por el homicidio.
Los investigadores ahora tratan de determinar el móvil del crimen y si hay parentesco entre los acusados. En principio, el robo está descartado y le apuntan una venganza. "Hay algo que todavía no cierra y quizás se empiece a aclarar en los próximos días", confió una fuente consultada por LA CAPITAL. Está claro: las dudas sobre el móvil persisten.
Según la reconstrucción que pudieron hacer los investigadores, el domingo pasadas las diez de la noche, dos hombres tocaron timbre en la casa ubicada en De la Mazza al 3500. Yilella abrió la puerta principal de la casa, pero por motivos que no están claros, no llegó hasta la reja y volvió al baño donde estaba bañando a su bebé. Antes, le avisó a su hija que había gente afuera. Cuando la joven salió, los hombres ya habían saltado la reja y, siempre según la declaración de la chica, le pusieron un arma en la cabeza y la obligaron a entrar a la casa. Los dos habrían estado encapuchados.
Una vez adentro, uno de los hombres se quedó con la hija de la víctima y su bebé y el otro fue hasta el baño, donde Yilella estaba bañando a su hijo de un año y seis meses. El asesino la tomó del brazo, le llevó hasta la cocina y le apuntó. La mujer sólo llegó a decirle: "Miguel no me dispares, está el nene solo en la bañadera".
No tuvo piedad: le dio dos balazos en el pecho y escapó junto a su cómplice. Su hija no habría escuchado el nombre, pero sí la vecina.
Testigo clave
Una inquilina que vive en la casa de atrás de la propiedad escuchó los gritos, se asomó por la ventana y llegó a oír el nombre del asesino. Después salió corriendo hasta el teléfono para avisarle a la policía, pero no llegó a tiempo: cuando estaba marcando los números, sintió los dos tiros. La mujer vio al asesino y confirmó que tenía tapada la cara con la capucha de un buzo.
La inquilina hizo la denuncia al 911 y en pocos minutos, efectivos de la comisaría quinta llegaron hasta la casa de De la Mazza al 3500. La mujer declaró que vive en la parte de atrás de la propiedad, que está compuesta por dos casas y separada por un pasillo. Ella estaba en la cocina cuando escuchó lo gritos, salió hasta el pasillo y por la ventana vio a un hombre encapuchado. Ahí fue cuando Yilella imploró que no la mataran.
El fiscal Paulo Cubas junto efectivos de la comisaría quinta le tomaron testimonios a vecinos y pudieron determinar que Miguel era el ex novio de la hija de la víctima.
La declaración de la hija
La chica de 19 años confirmó que Miguel era su ex novio, pero aseguró que no pudo reconocerlo durante el asesinato de mamá. La joven dijo que cuando salió para ver quién estaba en la puerta le apuntaron con un arma y que una vez que estuvo dentro de la casa no pudo escuchar más nada, a pesar que estaba a pocos metros de donde mataron a su madre. "Por los nervios y la situación no escuchó el nombre del asesino ni se dio cuenta que era su ex novio", le confió una fuente a LA CAPITAL. De todas maneras, la chica confirmó que eran dos los hombres que entraron a la casa y que ella fue custodiada por uno de ellos en el living, mientras que el otro fue hasta el baño a buscar a su mamá.
La joven le contó a los investigadores que hace quince días se había peleado con su novio. El prófugo era el padre de su hijo.
La detenciones
La detención de cómplice del ex novio de la hija de la víctima fue mérito del olfato policial. Un sargento de la comisaría quinta escuchó por la radio policial las características físicas de los asesinos y recordó que minutos antes había concurrido a una casa de la zona por la activación de una alarma y vio dos bicicletas que sospechosamente estaba ocultas detrás de un poste. Volvió hasta ese lugar y no encontró los bicicletas, pero a las pocas cuadras pudo ver a un joven con similar apariencia física a la de uno de los asesinos en la bicicleta y luego de una breve persecución lo detuvo.
Después, Paulo Cubas, el fiscal que logró resolver el crimen en pocas horas, dispuso una serie de medidas para encontrar al ex novio de la joven. Es que la policía logró determinar que el acusado podría estar en una casa del barrio Dorrego o Punta Mogotes. Si bien los allanamientos no dieron resultados, en una de esas zonas se obtuvo el dato que el hombre podría estar en el barrio Las Heras. Los efectivos montaron guardia en un sector de ese barrio y detuvieron al acusado a unas cuadras de la casa donde se ocultaba.
Ahora, fuentes extraoficiales confirmaron que la investigación se centrará en determinar el móvil del crimen. Un dato llamó la atención: hace tres años, en la misma casa donde mataron a Yilella fue asesinado el marido de la víctima. El crimen quedó impune. Pero, por ahora, no fueron vinculados.
