Un Pucará se estrelló y el piloto murió pese a eyectarse
El avión se encontraba a 12 kilómetros de su base, la Tercera Brigada Aérea de Reconquista, cuando sufrió "algún tipo de bloqueo".
SANTA FE.- Un piloto de la Fuerza Aérea falleció ayer tras eyectarse de un avión Pucará que cayó a tierra por motivos que se investigan y arrasó con un poste de alumbrado y varios cables en la localidad santafesina de Reconquista.
El avión se encontraba a 12 kilómetros de su base, la Tercera Brigada Aérea de Reconquista, cuando sufrió "algún tipo de bloqueo", explicó a DyN el jefe de la Unidad Regional de la Policía, comisario mayor Roberto Nicolier.
El piloto logró eyectarse de la aeronave durante la caída y pudo salir del avión atado a un paracaídas, lo que fue observado por pobladores del paraje La Lola, que de inmediato dieron aviso a los servicios de emergencia.
El avión "caía de punta, derecho a tierra", dijeron algunos testigos a la prensa de Reconquista.
En su caída, la nave de la Fuerza Aérea "volteó cables y un poste de alumbrado", dijo el comisario Nicolier, y sostuvo que la víctima fue el teniente Mariano Forjit, de 29 años, piloto de la Tercera Brigada Aérea.
El piloto "cumplía un vuelo ordenado" por las autoridades de la fuerza y era el único ocupante de la aeronave, informó por su parte la Fuerza Aérea en un comunicado.
Tras el siniestro, especialistas y peritos aeronáuticos de la Junta Investigadora de Accidentes viajaron a la zona para determinar las causas de la caída del avión y el deceso del piloto, mientras la causa judicial quedó a cargo del magistrado de Instrucción de Reconquista, Virgilio Palud.
El avión cayó en cercanías del paraje La Lola, al sur de Reconquista, minutos después de las 13.45 de ayer.
La aeronave había partido una hora antes de su base en un vuelo ordenado por las autoridades y, según fuentes policiales, si bien el piloto logró eyectarse murió por las lesiones graves que sufrió durante la caída.
Los informantes dijeron que el piloto no presentaba heridas en el rostro, pero tenía politraumatismos en sus extremidades, especialmente en sus piernas.
El piloto, que tenía amplia experiencia de manejo de ese tipo de aeronaves, era oriundo de la localidad bonaerense de Mar de Ajó.
Las fuentes destacaron la pericia del piloto, que maniobró la nave para que en su caída se estrellara en un campo abierto dado que en las cercanías del lugar se encuentra la escuela Güemes, que tiene más de cien años y dicta clases en los dos turnos.
