Juzgan a un pintor acusado de matar a una jubilada
Los jueces Jorge Peralta, Alfredo De Leonardis y Gustavo Fissore, del Trinunal Oral Nº4, llevan adelante el juicio a Fabián Di Gerónimo, por el homicidio de Adela Liberata Salcerino.
Un pintor de 41 años está siendo juzgado por el asesinato de una jubilada septuagenaria, en un hecho ocurrido en diciembre del año 2009 en el interior de la casa de la víctima ubicada en el barrio Fortunato de la Plaza.
El tribunal encargado de llevar adelante el juicio está compuesto por los jueces Jorge Peralta, Alfredo De Leonardis y Gustavo Fissore, quienes debaten desde el lunes sobre la acusación que hizo el fiscal Juan Pablo Lódola a Fabián Di Gerónimo (41).
La causa llegó a estrados judiciales en el marco del delito de "homicidio simple en concurso real con hurto calamitoso". En concreto, a Di Gerónimo se lo acusa de haber entrado a la casa de Angela Liberata Salcerino (74) y haberla matado a golpes, para luego robarle unas joyas.
Ayer por la tarde los jueces, el fiscal Lódola, Di Gerónimo, sus defensores Eduardo Toscano y Christian Pradas, y el abogado de la familia de la víctima, Marcelo Saviolli Col, participaron de una inspección ocular en el domicilio donde se produjo el crimen.
Para hoy está previsto el inicio de la etapa de alegatos y se presume que tal vez mañana o el lunes pueda darse a conocer el veredicto y sentencia.
El caso, que tuvo ribetes particulares, se produjo en el mediodía del viernes 18 de diciembre de 2009, en una casa de dos plantas de Vértiz 6574. Allí vivía Salcerino, en la parte alta, ya que el chalet era alquilado y con eso lograba un ingreso que robustecía su jubilación.
Semanas antes la mujer había contratado de Di Gerónimo para tareas de pintura y le había pagado por ese trabajo, aunque el pintor insistió en varias oportunidades en cobrar otro dinero.
Llegada esa mañana, Di Gerónimo se acercó una vez más a la casa y cerca de las 11.50 fue visto asomarse por la planta alta. Quien lo vio fue una vecina que, al notarlo nervioso, le preguntó qué pasaba. El imputado le dijo que pidiera una ambulancia que había encontrado a la mujer en mal estado.
No sólo arribó una ambulancia al lugar, sino también una comisión policial. Los médicos constataron el deceso de la mujer y los efectivos policiales de la comisaría tercera impidieron que Di Gerónimo se marchara del lugar.
El pintor tenía parte de su vestimenta con manchas de sangre y al ser consultado sobre el motivo, dijo que "había intentado reanimar" a Salcerino. Un policía descubrió que Di Gerónimo tenía una herida en un brazo, pero el pintor aseguró que cuando trataba de reanimar a la jubilada, ésta había dado algunos manotazos.
La entonces fiscal María de los Angeles Lorenzo -luego se jubiló y dejó su cargo a Lódola- llegó al lugar del crimen y también lo hizo personal de la Policía Científica. En tanto, a Di Gerónimo lo hicieron esperar en una terraza hasta que, una vez más, lo consultaron sobre lo ocurrido. Fue en ese momento que un policía revisó los bolsillos del pintor y le descubrió que ocultaba una cadena con una cruz, un dije y un par de aros de oro.
De inmediato Di Gerónimo fue aprehendido y desde entonces, pese a algún intento de solicitud de arresto domiciliario, permaneció privado de su libertad hasta estos días.
En la inspección ocular efectuada ayer los jueces pudieron tener una visión tridimensional del lugar del crimen y también tomaron nota de algunos otros apectos que el fiscal Lódola había agregado como prueba a la causa.
