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Deportes 29 de enero de 2018

“Ojalá pueda seguir en este nivel algunos años más”

Horacio Zeballos disfruta la cosecha luego de tantos años de siembra. Extensa entrevista con el tenista marplatense.

Por Marcelo Solari

Consolidado entre los 70 mejores tenistas del mundo, logro que le permite ingresar directamente en los grandes torneos, el marplatense Horacio Zeballos aspira a un 2018 con este nivel de juego y resultados. A disfrutar de esta constancia que lo ha situado en un lugar de privilegio. Sobre esas cuestiones, los promocionados Next-Gen que vienen pidiendo pista para el recambio en el Top-5 y, por supuesto, del sueño cumplido de la cancha de fútbol de césped sintético en su club, el zurdo del Edison Lawn Tenis habló con LA CAPITAL:

-Tuviste un muy buen 2017. ¿En qué lugar lo ubicarías en tu galería personal de años importantes?
– Creo que como uno de los más lindos de mi carrera. Básicamente porque pude viajar un montón con mi familia. Estuvimos varios meses afuera y lo disfrutamos mucho. Y también porque los resultados se dieron en torneos grandes por primera vez. Nunca había podido pasar de la segunda ronda en los Grand Slams y terminé llegando a octavos de final en Roland Garros, algo fabuloso, de lo mejor de mi carrera. Tal vez en 2013, cuando gané el título en Viña del Mar, después de derrotar a Rafael Nadal en la final, tuvo más impacto. Pero en 2017 se dio que me pude instalar en un nivel alto sin tener tantos altibajos como
en años anteriores. También hice semifinales en Barcelona (N. del R.: perdió con Nadal), con victorias ante jugadores mejor rankeados. Pude consolidar un nivel bueno, así que lo considero como uno de mis mejores años.

-Tu Roland Garros fue inolvidable, con esa cuarta ronda y aquel abandono obligado de David Goffin en un partido que pintaba para espectacular…
-Sí, sí. Yo estaba jugando bárbaro, sentí que podía competirle a un jugador de su talla. Lamentablemente, le pasó lo que le pasó (N.. del R.: el belga se lesionó un tobillo). No fue la mejor manera de ganar, pero son cosas que a veces pasan en el deporte. Por suerte no fue tan grave como se pensaba al principio, Goffin pudo volver rápido y tener un gran final de año. Eso me puso muy contento porque había sido una tristeza lo que le había pasado. La verdad es que en Roland Garros fue increíble. Vivimos dos semanas espectaculares, también me fue muy bien en dobles, donde llegamos a cuartos de final y como decía antes, lo pasé en familia y estuvo muy lindo.

-En los otros Grand Slams tuviste un poco de mala suerte con el sorteo (perdió en primera ronda en Australia, Wimbledon y US Open), y jugaste un partido interminable en Australia…
-Esa derrota con Ivo Karlovic en cinco sets (20-22 en el último parcial) es algo que me va quedar presente porque fue un partido larguísimo y me sirvió para darme cuenta de que estaba bien física y mentalmente para aguantar cinco horas y media adentro de una cancha. Fue una derrota que no dolío, obviamente. Los Grand Slams son duros, difíciles, hay que jugar muchas horas, hay que estar mucho tiempo adentro de la cancha enfrentando a los mejores del mundo. No es fácil pasar partidos. Llegar a esos torneos es como lo máximo para un jugador de tenis, entonces yo lo disfruto más que nada en ese aspecto.

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-¿Vos adherís o no a aquella definición del gran Guilermo Vilas: “el pasto es para las vacas”, en alusión al tenis sobre céseped…
-(Risas) Voy a ser sincero. No me siento tan cómodo en el césped. No hemos tenido buenos resultados. Pero básicamente, porque se juegan dos o tres torneos por año en esa superficie. Nosotros, los argentinos o sudamericanos, no lo jugamos en nuestro aprendizaje y muy poco en nuestra carrera. No tenemos canchas de césped. No nacimos con eso, y no lo tenemos incorporardo. Al contrario, jugamos sobre polvo de ladrillo y es lo que nos gusta y nos conviene. No estamos tan habituados a las superficies rápidas. Y en cierto punto, eso a veces pesa bastante y se refleja en los resultados que no son buenos.

-¿Te trae tranquilidad haber logrado una regularidad que te impidió bajar del puesto 70º en singles y estar cerca del 30º en singles todo el año?
-Sí, me llenó de orgullo, de tranquilidad y de alegría, porque era el objetivo que yo quería cumplir. Hace dos años que no salgo del Top-70 y eso está genial. Era lo que quería lograr y ojalá pueda seguir en este nivel algunos años más. Ojalá lo pueda cumplir.

-¿Tenés planeado seguir en dobles con Pablo Cuevas?
-No es algo fijo. Con Julio (Peralta) quedó todo más que bien. Es más, quedamos en separarnos sólo los primeros meses del año y después ver cómo estamos. El quería darle prioridad a su doble y aunque yo lo jugaba a full y le daba la misma importancia, por mi ranking en single entro a algunos torneos en los que él tenía que acomodarse a mi calendario y ahora quería armar su propio esquema de torneos, algo perfectamente entendible. Con Pablo tengo una gran relación y vamos a jugar algunos torneos, aunque él también busca darle prioridad a su single, y está bárbaro. Lo mismo con Leonardo Mayer, con quien nos fue muy bien, y ahora voy a jugar con Andrés Molteni. Son todos excelentes chicos y si tenés buena relación afuera de la cancha, a la hora de jugar esa energía positiva fluye naturalmente.

-¿Los Next-Gen son tan buenos como para aspirar a ocupar el trono de los cuatro fantásticos: Roger Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic y Andy Murray?
-Es muy difícil compararlos con semejantes jugadorazos. Creo que son muy buenos, increíbles y lo están demostrando. Tanto (Hyeon) Chung como (Kyle) Edmund hicieron semifinales en este Abierto de Australia, un Grand Slam, (Alexander) Zvererev ya es el cuatro del mundo. Es obvio que va a haber un recambio. No sé si van a ser tan buenos como Federer o Nadal, que son de otro nivel. Va a ser muy difícil, aunque creo que puede llegar a pasar lo que pasó hace unos años, cuando después de (Pete) Sampras aparecieron (Andy) Roddick o (Lleyton) Hewitt, que fueron estrellas, jugadorazos, pero no del nivel de estos genios. Lo que han logrado los hace parecer de otro planeta. Sin sacarle méritos a los demás, ellos están como en otra galaxia.

-Y de ese póker increíble, ¿Federer está un escalón por encima de todos?
-Y, Roger sí. Igual, el otro día veía los números de Nadal y está muy cerca también, aunque con Federer nunca se sabe porque da la impresión de que podría seguir jugando mucho tiempo todavía y ganando torneos de Grand Slam. Es increíble.

-¿Tus objetivos para 2018?
-Un poco pasa por lo que decía antes. Tratar de seguir manteniendo este nivel, esta constancia. Y más que nada, disfrutar del día a día. No me planteo objetivos a largo plazo, sino ir semana a semana. Porque el tenista no sabe si va a estar 60º o por ahí pierde terreno y se va al puesto 150º o al revés, con un buen resultado trepa hasta el 20º y cambia todo. Mejor es ir semana a semana, tratando de estar bien física y mentalmente.

-¿Cuáles son tus próximos torneos?
-Ahora voy al ATP 250 de Quito, en Ecuador, después vuelvo para el ATP de Buenos Aires, luego Río de Janeiro y San Pablo, para completar la gira sudamericana.

 

El fútbol en el patio de la casa

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-¿La cancha de fútbol en el Edison es un sueño cumplido?
-Sí, hace tiempo que queríamos hacerla. Creo que desde que tenía 9 o 10 años, cuando me invitaron a jugar los chicos que estaban en la escuela de tenis del Edison. Mi viejo sigue jugando todos los sábados. Teníamos una canchita improvisada en la cancha de tenis de cemento que era como un playón multiuso. Siempre fue nuestro sueño y ahora lo pudimos cumplir. Ojalá que los chicos del club puedan disfrutarla así como también la gente de afuera. Y yo, porque cada vez que venga, seguro jugaré algún partidito.

-¿Fue difícil tomar la decisión de sumar el fútbol a un club exclusivamente de tenis?
-Tomó su tiempo. Queríamos explotar al máximo la cancha de cemento para todos los jóvenes que ahora ya están un poquito más grande y varios están decidiendo irse a estudiar a Estados Unidos y entrenar en la cancha de cemento les sirvió un montón para dar ese paso.

-Salvo casos puntuales, tal vez por nuestro origen de polvo de ladrillo, a los chicos no les gusta mucha la cancha rápida. ¿Recomendarías que también se formen en cemento?
-Si, es muy bueno que jueguen en las dos superficies y también que hagan diferentes deportes. Cuando yo era chico hacía natacion, jugaba al fútbol todos los días y entrenaba al tenis. Es muy positivo que los chicos prueban diferentes disciplinas y por eso creo que esta unión entre el fútbol y el tenis en el Edison va a ser fundamental.

-¿Te gusta mucho el fútbol?
-Sí, me encanta. Me gusta mucho más jugarlo que verlo. Siempre estamos jugando algún picadito en los torneos o algún fútbol-tenis. Tratamos de cuidarnos porque no estaría bueno lesionarnos haciendo un deporte que no es el nuestro.

-¿Qué tenistas son buenos futbolistas?
-(Diego) Schwartzman y (Andrés) Molteni son muy buenos, los dos juegan muy bien. Todos los años se arma un partido entre todos los jugadores. Los últimos dos años nos abrieron La Bombonera, lamentablemente no pude ir, y hace tres años, la cancha de San Lorenzo, ahí sí estuve. Salió buenísimo.

-¿Queda lejos el otro arco no?
-Muy lejos. Hace unos años me acuerdo que tuve la posibilidad de jugar en la cancha de la Liga de Quito, un estadio hermoso, espectacular, con las luces prendidas. Yo juego de “3”. Hice un pique de 20 metros por la banda izquierda y no pude volver. Y les dije a mis compañeros que no volvía. Una locura. Son dimensiones muy diferentes a las que estamos acostumbrados.