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Policiales 24 de abril de 2018

Ordenaron la indagatoria de la viuda y el hijo de Pablo Escobar por presunto lavado de activos

La medida incluye al ex jugador de fútbol Mauricio "Chicho" Serna. De acuerdo a la investigación, los imputados realizaron una contribución "esencial" para inyectar en el país fondos del narcotráfico.

La Justicia Federal citó a prestar declaración indagatoria a María Isabel Santos Caballero y Juan Sebastián Marroquín, viuda e hijo de Pablo Escobar Gaviria, y al ex jugador de fútbol Mauricio “Chicho” Serna por presunto lavado de activos provenientes del narcotráfico colombiano.

De este modo, el titular del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional n°3 de Morón hizo lugar al pedido efectuado el 27 de marzo por los fiscales federales Sebastián Basso (Fiscalía Federal n°1 de Morón), Diego Iglesias (titular de la Procuraduría de Narcocriminalidad) y Gabriel Pérez Barberá (cotitular de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos), quienes sostuvieron que los imputados realizaron un aporte “esencial” para inyectar en el país -principalmente a través de inversiones inmobiliarias- fondos que tenían su origen en el tráfico internacional de estupefacientes, actividad desplegada por el colombiano José Bayron Piedrahita Ceballos, tanto en su país de origen como en los Estados Unidos.

Piedrahita Ceballos se encuentra vinculado al tráfico ilícito de estupefacientes desde, al menos, principios de los años ’90. El 3 de mayo de 2016 fue incluido en la “Foreign Narcotics Kingpin Designation Act” –conocida como “Lista Clinton”- que elabora el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, al considerarlo un patrón de organizaciones narcocriminales colombianas, y haber colaborado con la estructura criminal denominada “La Oficina de Envigado”, grupo que, a su vez, estaba vinculado con los carteles de Medellín, Sinaloa y las Autodefensas Unidas de Colombia.

Las maniobras investigadas

A fines de marzo, los representantes del Ministerio Público Fiscal habían solicitado las indagatorias de los imputados, al considerar que los elementos de prueba reunidos acreditaban su presunta responsabilidad en la maniobra investigada.

En cuanto a la viuda e hijo del famoso narcotraficante fallecido, señalaron que durante un allanamiento realizado en el domicilio del coimputado Mateo Corvo Dolcet, se halló un instrumento en el que Marroquín reconoció haber sido, junto con su madre, quienes presentaron a José Bayron Piedrahita Ceballos como inversor de los proyectos que aquél llevaba adelante. Del acuerdo se desprendía que el ciudadano colombiano “efectuó distintas inversiones de dinero en efectivo y por medio de la entrega de dos propiedades” por más de 2.300.000 dólares, indicaron los fiscales. A raíz de ello, se reconoció a favor de madre e hijo una comisión del 4,5% del total de la inversión realizada, que para el día en que ese documento privado fue firmado presumiblemente el 15 de febrero del 2011 ya había sido cancelada.

Para los investigadores, el documento les otorgó a ambos “una especial participación en los hechos de lavado de dinero constatados. Pues fueron ellos quienes, a sabiendas de la vinculación de José Bayron Piedrahita Ceballos con el tráfico ilícito de estupefacientes en la República de Colombia y los Estados Unidos de América, le presentaron a Corvo Dolcet a efectos de que por medio de los proyectos que él lideraba, le otorgue apariencia lícita a sus ingresos monetarios espurios”. El contacto que habrían generado “permitió poner en circulación bienes provenientes del narcotráfico”, precisaron Basso, Iglesias y Pérez Barberá.

La investigación identificó otra maniobra de lavado atribuida a Marroquín y Santos, por más de cien mil dólares, pero esta vez en calidad de autores. Informes aportados por la Unidad de Información Financiera (UIF) daban cuenta de que el hijo de Pablo Escobar habría transferido, primero, más de 45 mil dólares “a la firma colombiana ‘C.I. PEG 49 S.A.S’ (siglas que coinciden con las iniciales de ‘PABLO ESCOBAR GAVIRIA’, y el año en que él nació: 1949), en concepto de ‘aportes de inversiones directas de residentes en el exterior”, a mediados de agosto de 2011.

El imputado adujo que el dinero fue una donación de su madre, tras la venta de un inmueble, aún cuando también lo había utilizado para legitimar parcialmente la compra de un departamento a su nombre en Vicente López, en cuya escritura se estableció un valor de más de 300 mil dólares. En 2012 presentó una certificación en la que aseguraba que habían sido dos donaciones, de 175 y 55 mil dólares respectivamente. En su solicitud, el MPF destacó que “las herencias ficticias y las que se realizan –bajo la forma de donaciones o cualquier otra– entre miembros de familias vinculadas con el crimen organizado (como sucede en este caso) son consideradas universalmente como un indicador claro de lavado de activos”. En ese marco, los fiscales federales hicieron hincapié en que “con un único acto que ni siquiera serviría para probar el origen lícito de los bienes y que, a lo sumo, podría justificar una acreencia de U$S 50.000 [en referencia a la presunta donación], Marroquín Santos procuró otorgarle apariencia lícita a dos erogaciones de U$S 45.970 y U$S 55.000”.

Un ex futbolista investigado

La pesquisa alcanza también a “Chicho” Serna, el ex jugador de fútbol colombiano que se desempeñó en Boca Juniors. Según la investigación, en 2008 receptó el doble de dinero que el declarado “de manera intencional” en el contrato por la compra-venta de un inmueble con Piedrahita Ceballos. Para los fiscales ello “se efectuó al sólo efecto de contribuir de manera esencial al blanqueo de capitales de origen ilícito: la adquisición de bienes a un monto menor y la venta posterior de los mismos en precios notablemente superiores es un movimiento típico de lavado de activos”. Es que tan sólo 15 días después, Piedrahita Ceballos vendió la propiedad en más de un millón de dólares. Por ese motivo, también habían solicitado su declaración indagatoria.

Jerarquía del Cartel de Medellín

A lo largo de su dictamen, el MPF recordó que Piedrahita Ceballos “fue señalado como una persona que ocupaba cargos jerárquicos dentro de todas las estructuras criminales que integró desde –cuanto menos- los años ‘90, y podríamos presumir que fue esa predilecta ubicación la que le permitió conocer a ESCOBAR GAVIRIA”. “Tengamos en cuenta -continuaron- que ese mismo posicionamiento fue el que a posteriori le permitió escalar en las altas esferas del Cartel de Cali, y laborar junto a los hermanos Rodríguez Orejuela”