11 de enero de 2018
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Otamendi: el ex encargado del cementerio quedó libre pero sigue procesado

Una resolución del juez de garantías Juan Tapia concede la libertad a Juan Carlos López pero le prohibe acercarse al cementerio de Otamendi. De allí desapareció el 24 de diciembre el cadáver de un niño tras ser profanado su féretro.

Juan Carlos López, el ex encargado del cementerio de Otamendi procesado por el robo del cadáver de un niño en vísperas de Navidad, recuperó su libertad luego de que un juez de garantías entendiera que no iba a entorpecer la investigación de la fiscal del caso.

El hombre, a quien se lo acusa de profanar el féretro del niño Ciro Aranda (2) para utilizar el cadáver en rituales esotéricos, regresa de este modo a la pequeña localidad de Comandante Nicanor Otamendi, donde es muy probable que se cruce con testigos y familiares de la familia del menor fallecido.

Esta circunstancia no obró en contra de la decisión del juez Juan Tapia, quien consideró que López no perturbará la pesquisa aunque sí dispuso que no podrá aceracarse a menos de 200 metros del Cementerio. De alguna manera esta medida mantiene viva la convicción judicial de que López está vinculado con la desaparición de cadáver de Ciro.

Por otro lado la fiscal Ana Caro solicitó al juez Tapia -y le fue concedido- un marco reestrictivo de acercamiento en relación a la familia Aranda. “Creemos que López debe estar preso pero ante esta novedad lo menos que podía hacer era pedir una orden de reestricción respecto a los padres del bebé”, confirmó Caro a LA CAPITAL en las últimas horas.

La libertad conseguida por López no significa una mejora en su condición procesal ya que los indicios y pruebas que hay en su contra son “sustanciales” según la fiscal Caro.

De acuerdo a información surgida del expediente, a López lo complican varios testimonios y algunas circunstancias indiciales. Por ejemplo trascendió que hay dos jóvenes de aproximadamente 20 años que declararon en el sentido de la confirmación de López como practicante de rituales. Incluso esos jóvenes fueron víctimas malostratos que si bien no configuran delito -o ya están prescriptos- describen las acciones reprochadas por la fiscal.

Menores privados de su libertad, mañatados y sometidos escenas como ser semiasfixiados con bolsas en la cabeza se distinguen en al relato agregado al expediente por algunos testigos.

La fiscal Caro, en el marco de la investigación, consultó a especialistas en rituales y sectas de la actualidad, quienes indicaron que hay algunos indicios de que pueda tratarse de ceremonias mixtas entre el santerismo y la religión umbanda. “Tenemos registros testimoniales que indican que López habría intervenido en acciones como colgar cabezas de animales de una higuera, por ejemplo”, dijo una fuente consultada.

Reconocimiento del
rosario fue negativo

Uno de los elementos a favor de López en las últimas horas fue el reconocimiento negativo del rosario secuestrado en su vivienda durante el allanamiento que terminó con su detención.

Los padres de Ciro participaron de una diligencia en la que personal de la fiscalía de Miramar les exhibió el artículo religioso con el fin de determinar si era el mismo que ellos habían colocado dentro del féretro.

Después de observarlo por unos pocos segundos, los padres descartaron cualquier coincidencia, en particular porque la cruz era de otras características. En caso de haber sido positivo el reconocimiento, la acusación contra López habría sido ya irrefutable. Sin embargo, para la fiscal Caro se trata de un elemento complementario a los fuertes testimonios que sindican a López como un hombre aficionado a los rituales.

Vale recordar que el 24 de diciembre último los padres de Ciro, un niño fallecido casi dos semanas antes por un cuadro respiratorio repentino, descubrieron que el cadáver no estaba en el ataúd. Lo detectaron en momentos en que le fueron a llevar una ofrenda floral. El féretro estaba en el depósito a la espera de que se generara una plaza en el sector de nichos.

López fue el principal sospechoso desde un primer momento por varias razones, la primera de ellas porque ya había estado en la mira en marzo pasado cuando otro cuerpo de un bebé había sido sustraido del cementerio. En esa ocasión López se hallaba solo porque los otros dos empleados habían sido movidos en sus funciones para reforzar el servicio municipal en la Fiesta de la Papa.

Esa circunstancia hizo que, entonces, la fiscal Caro ordenara su detención, pero la justicia de garantías lo liberó por no existir delito.

Ahora el caso es diferente debido a que se configuró el delito de robo al comprobarse el faltante de un rosario que acompañaba al cuerpo de Ciro.

Al conocerse el episodio, la fiscal Caro se enfocó nuevamente en López y reunió testimonios en su contra en base a cierto cambio de actitud en algunos vecinos de Otamendi, que esta vez decididieron prestar declaración.

En las próximas jornadas se realizará el cotejo comparativo de un tornillo y un juego de llaves hallados en la casa de López, a la vez que se dispondrán otras medidas como la continuidad de la búsqueda del cadáver a través de rastrillajes y pericias psiquiátricas y psicológicas al imputado.

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