19 de junio de 2017
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Purple Nights

Memorable noche para recordar a Machine Head

Por Maximiliano Collova

Purple Nights, tributo a Deep Purple, se presentó sobre el escenario de Teatriz para homenajear el 45º aniversario de Machine Head, disco bisagra del rock pesado editado en 1972.
Con más de 40 años de carrera a sus espaldas y 20 discos de estudio a la fecha, Deep Purple se erige como uno de los conjuntos más legendarios que brindó Inglaterra, y siempre son bienvenidos los homenajes a estos monstruos del rock, como el que brindó de forma magistral Purple Nights con motivo de festejar los 45 años de la salida del disco emblema de la banda a la que tributan, con la ejecución de esta placa de forma íntegra.
Cuando se corrió el telón, dieron comienzo a la velada con Highway Star.
Con una puesta en escena brillante, que incluía un órgano Hammond de época, y un juego de luces acorde, los temas del sexto registro discográfico de los británicos se sucedieron sin tregua, hasta que tocaron When a blind men cries, momento en el que se retiraron todos los miembros de la banda excepto el cantante y el guitarrista. Después de una breve introducción, en la que explicaron que esta canción, originalmente planeada para ser un simple y llano b-side, lentamente fue ganándose un espacio entre los seguidores de la banda hasta ser incluida consecuentemente en todas las reediciones que se hicieron del disco, procedieron a hacerla de manera totalmente unpuggled, sin micrófonos ni amplificadores de por medio, aprovechando la acústica del lugar y el silencio total que se hizo necesario para poder escuchar con claridad, creando un momento de real comunión entre ellos y el público.
Después de esta agradable sorpresa, el tecladista salió a hacer lo que mejor sabe; emulando a un Jon Lord en sus mejores años, se despachó con un solo de teclado que abarcó multitud de composiciones clásicas, e incluso un snippet de la canción de apertura de Los Simpsons.
Los clásicos de la banda se fueron sucediendo uno detrás de otro en el repertorio.
Aunque la lista de temas hizo énfasis en la primera etapa de la banda, con Ian Gillan a cargo de las voces del grupo, también hubo espacio para canciones conocidas de sobra por aquellos que indagaron un poco en la discografía de la banda, cómo Mistread -cantada originalmente por David Coverdale- o Perfect Strangers, cuya placa homónima marcó el regreso de la formación clásica de la agrupación a mediados de los años ’80.
Como punto a destacar, las versiones ejecutadas a lo largo de la noche no sólo se ceñían al material original, sino que hacían gala de multitud de arreglos que remitían a las presentadas en discos en vivo cómo Made in Japan, detalle que fue recibido con muchísimo entusiasmo por los seguidores más acérrimos de Purple.
Después de casi dos horas de show, Black Night parecía la canción ideal para cerrar el concierto, pero los presentes sabíamos que aún había espacio para más. Otra emotiva versión acústica, esta vez de Soldier of fortune, sirvió de antesala para el verdadero final con Burn, que la gente recibió con efusividad, y esperando que se cumpla la promesa de la banda de volver a tocar dentro de un par de meses.

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