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Opinión 2 de mayo de 2016

Sugerencias a la hora de podar

*Por Nicolás Antoniucci

En ésta época del año, muchos vecinos deciden podar sus árboles. Algunos consejos de un especialista para no cometer errores. Igual, sugiere que el cuidado del arbolado urbano se convierta en una polìtica de Estado.

Solo un completo ignorante despojado de la mínima capacidad creativa puede podar como se hizo en la imagen que ilustra la nota. Que esto siga pasando es una demostración que la poda de especies del arbolado urbano no puede recaer en la responsabilidad del vecino sino que debe ser parte de un plan previsto de forma estratégica por parte del Estado. Pero ¿por qué?
Entonces debemos preguntar ¿por qué necesitamos árboles en las ciudades? Cada lector podrá hacer su propio juicio de valor y ninguno podrá negar la veracidad de cada una. Primero debemos aclarar que un árbol por sí solo es poco lo que puede lograr, por eso me voy a referir al conjunto de los árboles como una sola cosa.
El arbolado impacta positivamente sobre la actividad humana y la contaminación resultante de la misma.
Por ejemplo, de dicha actividad resultan los ruidos estridentes de los motores -el ruido más generalizado de todos- y la masa vegetal actúa como amortiguador de las ondas sonoras. Por el contrario, los edificios y las calles, o sea, el hierro y el hormigón, funcionan como caja de resonancia aumentando el ruido, haciendo chocar las ondas sonoras sobre sus superficies duras y multiplicándolas por efecto del eco.

Ayuda
Otra forma en la que nos ayudan los árboles es filtrando el aire, como el del hollín de los escapes de los vehiculos o los provenientes de las fábricas o la tierra que vuela de los caminos por falta de cobertura vegetal.
Una enorme cantidad de ese polvo en suspenso en el aire es atrapado en las copas de los árboles y luego disuelto por la lluvia, llegando al suelo sin pasar por nuestros pulmones.
También los árboles ayudan a moderar las temperaturas de la ciudad. Está demostrado por la universidad de Entre Ríos, con estudios comparativos que hicieron entre ciudades como Buenos Aires (una de las capitales mejor forestadas del mundo) y la de Ezeiza. que está a la misma latitud pero mal forestada.
Los resultados son increíbles, ya que demostraron una amplitud de nueve grados promedio. ¿Cuánta energía haría falta para producir las frigorías necesarias para lograr esos resultados?
Ahora traduzcámoslos a dinero: Las estructuras de hierro y cemento tienen la capacidad de hacer rebotar las ondas de calor y también de absorberlas para ir largándolas de a poco como una loza radiante.
La sombra emitida por la copa de los árboles en paredes, techos y calles evita ese almacenamiento térmico evitando así el impacto calórico. ¿Pensamos alguna vez cuánto nos cuesta un árbol y cuánto dinero nos hace ahorrar?

En conjunto
Por último deberíamos preguntarnos ¿vivimos solos en las ciudades? Y la respuesta es no, ya que somos los únicos animales y luego de la población humana viene la aviar.
Los pajaritos necesitan la arboleda como contención y medio de vida. Ellos anidan y empollan y gracias a ellos sabemos si amaneció o cesó la tormenta. eso es también, sin duda alguna, calidad de vida.
Ahora, afirmamos que el Estado debe encargarse del arbolado urbano y lo debe transformar en una política de Estado en tiempos donde cada vez es más difícil vivir en las ciudades.
Debemos exigirles a nuestros -siempre poco informados- representantes políticos que la sociedad se construye proyectando y el urbanismo es la materia que se encarga de organizar la vida en la ciudad para mejorar la calidad de vida de sus habitantes resolviendo y previniendo las problemáticas de su funcionamiento.
En Mar del Plata, desde hace más de medio siglo, sus gobiernos van con décadas de atraso de los problemas urbanísticos de la ciudad. Y si se sigue construyendo donde no se debe, luego habrá que destruir para reparar el daño y volver a hacerlo de manera correcta.

Caracteristicas
El arbolado urbano, en primer lugar, debe tener follaje caduco porque queremos sombra en verano pero en invierno necesitamos sol.
También su copa debe ser alta y a partir de un único tronco, porque necesitamos que la copa sobrepase la altura de los artefactos de alumbrado público para que eclipsen su iluminación. Tampoco los comerciantes querrán que una copa baja le tape la fachada de sus negocios ni sus marquesinas.
Su tamaño debe ser acorde al tipo de vereda donde será plantado. No es lo mismo una vereda céntrica, sin banda de césped, que una de un barrio residencial o una avenida. Una incorrecta elección puede influir en roturas de veredas por raíces superficiales o escaso tamaño para alcanzar el efecto de abovedado con las planta de la vereda de enfrente.
Su forma también es muy importante, ya que aquellas plantas que crezcan hacia abajo como los sauces llorones generarían un efecto negativo sobre la fisiología urbana, en especial la seguridad vial haciendo de barrera visual entre la vereda y la calle representando un verdadero problema para evitar accidentes viales. Ni hablar que puede ser escondite para ladrones.
Adaptación. Las plantas seleccionadas deben ser adaptables al medio ambiente y su climatología. Hay plantas que no resisten la contaminación de los escapes de los autos y otras que no son viables con temperaturas bajas o muy altas. O a sitios inundables o demasiado áridos.
*Paisajista



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