Cultura

“Trato de estudiar lo más posible las cartas astrales de mis personajes”

Florencia Bonelli regresa al mercado de las novelas históricas con "Nacida bajo el fuego de Aries", una historia que continúa la serie Nacidas.

por Paola Galano

@paolagalano

Se siente distinta y está sola. Piensa que el descontrol de los años pasados la va a marcar de por vida. Tiene solo 17 y cree que nunca más va a enamorarse y que nunca nadie va a enamorarse de ella. Sin embargo y a pesar de vivir en una familia altamente disfuncional -decidió poner una traba en la puerta de su cuarto para no dejar que la pareja de su madre se le acerque-, Bárbara irá tomando confianza en sí misma. Y lo hará ayudada por Rita, una preceptora de la escuela a la que asiste y que, además de actuar como segunda mamá, la guiará en el fascinante mundo del zodíaco. Así empieza a conocerse y a saber que sus acciones responden, en parte, a esas fuerzas que provienen de los astros.

Con estos elementos que se esgrimen ya desde las primeras páginas, Florencia Bonelli continúa con “Nacida bajo el fuego de Aries” la serie de Nacidas, en la que diferentes protagonistas femeninas se enfrentan a esas mismas fuerzas de los signos. Ya aparecieron “Nacida bajo el sol de Acuario” y “Nacida bajo el signo del Toro”. Y, de acuerdo a lo que aseguró la escritora a LA CAPITAL, “para cerrar la serie Nacidas falta una historia, la del cuarto elemento, agua. Es probable que elija a Piscis”.

“Escribí para un signo de tierra, para uno de aire y este último libro que justamente corresponde al elemento fuego”, siguió la autora, que es considerada una de las más exitosas en el universo de las historias románticas y verdadera líder en ese movimiento de lectoras y lectores fieles a los relatos de amor.

“Siempre aclaro que no soy astróloga, que conozco apenas una ínfima parte del vasto mundo que comprende esta ciencia y que trato de leer y estudiar lo más posible las cartas astrales de mis personajes”, aclaró.

Bonelli entendió que los conceptos astrológicos son una puerta que abre otra clase de información personal. “Es importante para mí porque me provee el mapa que me permite comprender por dónde estoy caminando y por qué. Sí, me leyeron la carta astral, y fue muy esclarecedor”, confió.

– ¿Cómo aparece esta necesidad de vincularse al mundo adolescente?

– En realidad la necesidad no es la de escribir sobre el mundo adolescente sino escribirle al mundo adolescente sobre astrología como herramienta de autoconocimiento. Cuando tenía cerca de cuarenta años, descubrí esta ciencia milenaria tan bastardeada, y a medida que iba dándome cuenta de lo valioso que era su aporte para entenderme y entender a los demás, me dije que habría sido estupendo si hubiese llegado a mi vida cuando tenía quince años y estaba llena de complejos, dudas y preguntas. Esa etapa habría sido más fácil, creo. Igualmente, la serie Nacidas no se ha limitado a un mundo de lectores adolescentes. Todas mis lectoras, de la edad que sean, la leen y también ellas acaban por descubrir el valor de la astrología.

– El basamento central de la novela es la injerencia de los astros en las decisiones cotidianas y cómo ellos trazan un camino que parece estar predestinado, ¿dónde queda el famoso libre albedrío en este panorama? ¿Qué tan “víctimas” somos de los astros?

– La disposición de los astros en el momento en que nacemos define un sinfín de características que nos conforman como personas, definen nuestro carácter y nuestro modo de ver el mundo. Cómo elegimos movernos en la vida, si dentro de la luz que nos dan los astros o en sus sombras, es la decisión que cada persona hace. Justamente para eso está la astrología, para comprender las luces y las sombras que nos habitan, y movernos hacia unas o hacia otras, según nuestra voluntad.

– ¿Considera que se puede aprender a manejar las fuerzas que provienen de los astros, en el caso de Bárbara el fuego de su signo? Ella parece luchar todo el tiempo contra esa fuerza innata…

– Si vemos que una característica de nuestra personalidad nos perjudica, ¿por qué no aprender a dominarla? Si soy una ariana muy impulsiva como lo es Bárbara, demasiado sincera y lastimo a los demás con ciertas frases y comentarios brutales, ¿por qué no moderarme en la búsqueda de una relación más armoniosa y para no causar tristeza a quienes me rodean? Ahora bien, aprender a dominar una energía que nos resulta tan natural y familiar no es fácil. Es el trabajo de una vida.

– Teniendo en cuenta todas las idas y venidas que sufre la protagonista de esta novela, podría inferirse que el amor adolescente se permite más el error, la prueba, el equivocarse. ¿Coincide?

– Creo que el ser humano prueba y se equivoca toda la vida. En cuanto al modo de amar, no creo que tenga que ver con una cuestión adulta o adolescente sino con la manera de ser de cada uno, que dependerá, por supuesto, de la influencia de la energía del sistema solar. En el amor, no es lo mismo una persona de Virgo que una de Aries. Son opuestos, diría, y nada tiene que ver la edad.

– ¿Por qué Bárbara se queja de su “época salvaje”? ¿Acaso la adolescencia no es el mayor momento de libertad y de desprejuicio que pueda vivir una persona?

– Ella se da cuenta de que si seguía por el camino de autodestrucción que había elegido, no iba a terminar bien. La adolescencia no es para autodestruirse, y la libertad no tiene que ver con esto. Al contrario, creo que si una persona, de la edad que sea, para divertirse tiene que estar ebrio o drogado, es un esclavo, no un ser libre.

– Si bien el tono de la historia no es de denuncia, en la historia expone cómo la protagonista vive en una familia disfuncional: madre ausente por exceso de trabajo, una pareja de la madre que la acosa, una muerte cercana. ¿Considera que es una radiografía de los chicos y las chicas de hoy?

– Creo que hay todo tipo de realidades. Bárbara nació cuando la Luna estaba en una constelación, la de Escorpio, y eso determina que la relación con su madre sea compleja y difícil, en la cual la muerte puede estar presente.

– ¿Por qué decidió abordar el tema del acoso sexual?

– Porque es mucho más común de lo que se cree y porque quería que las personas que lo sufren se sintiesen identificadas con Bárbara y se atreviesen a denunciarlo y enfrentarlo.

– ¿Qué tan sola está Bárbara? ¿Refugiarse en Rita, su preceptora y consejera, es un modo de alivianar su soledad?

– Bárbara está sola, sin duda. En su proceso de autodestrucción, acabó con una amistad, la de Camila (es la protagonista de Nacida bajo el signo del Toro), que la habría ayudado a superar su “época salvaje”. Rita, la astróloga, aparece de casualidad una tarde de verano, casualidad que no es tal. Dios, el cosmos, el universo, lo que fuese, se la puso en el camino porque Bárbara ya había comenzado a pensar que necesitaba cambiar. Como dice el epígrafe del libro, que son las palabras de un gran astrólogo argentino, Eugenio Carutti: “La primera vivencia fundamental que la astrología nos impone es el darse cuenta de que lo que está sucediendo fuera de uno se corresponde con lo que está sucediendo dentro”, esto es cómo los seres humanos definimos nuestro exterior a partir de nuestros pensamientos, ideas y energías

– ¿El rol protector del personaje masculino hacia el femenino refuerza la mirada tradicional de la mujer en situación de debilidad sobre la fortaleza del hombre?

– Creo que en el verdadero amor, cada parte de la pareja intenta proteger a la otra, es algo natural. En el caso de Bárbara, es una ariana que demuestra su fuerza y valentía a diario, y más que sentirse protegida por Sergio, se siente amada y, por ende, respetada.

– ¿Cuánto investigó sobre el mundo adolescente y sobre el mundo de los astros para poder escribir estos tres libros? ¿Qué tanta importancia le da al zodíaco Florencia Bonelli? ¿Tiene su carta astral?

– El mundo adolescente actual me era ajeno por lo que tuve que charlar con algunas de mis lectoras de esa edad para poder comprender sus costumbres, su lenguaje, cómo piensan. Confeccionaron glosarios con palabras y expresiones que yo desconocía, que me sirvieron muchísimo. En cuanto a la astrología, siempre aclaro que no soy astróloga, que conozco apenas una ínfima parte del vasto mundo que comprende esta ciencia y que trato de leer y estudiar lo más posible las cartas astrales de mis personajes.