6 de marzo de 2018
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Cataclismo en la Unión Europea

Por Raquel Pozzi

Mientras la República Federal de Alemania lograba formar la coalición luego de un gran desgaste en las negociaciones entre la Unión Demócrata Cristiana (CDU) con el Partido Social Demócrata (SPD) otorgando el cuarto mandato consecutivo a Ángela Merkel, la República parlamentaria y presidencialista de Italia estrenaba la nueva ley electoral “Rosatellum bis” gestionada con vehemencia por Silvio Berlusconi y Matteo Renzi para favorecer a las coaliciones centro derecha y centro izquierda proponiendo una fórmula electoral enrevesada: el 36 % de los escaños de ambas cámaras serían asignados con un sistema mayoritario basado en circunscripciones uninominales y el 64% de forma proporcional, situación que tramitaría importantes inconvenientes para los nuevos partidos como “M5E” (Movimientos 5 estrellas) y “Liga” propugnándoles una situación incómoda a la hora de aglutinar electores.

Habida cuenta que Italia requería de urgente reforma electoral ya que desde el año 1948 la república italiana tuvo 65 gobiernos diferentes en 70 años, lo cierto es que el desenlace de la flamante ley generó el estupor de Alemania y Francia.

Los nuevos partidos políticos suscitaron turbación y deslumbramiento a la vez en la UE. El Movimiento 5 estrellas (M5S) creado en el año 2009 por el actor Beppe Grillo y el partido Liga Norte (Lega Nord per l’Indipendenza della Padania) fundado en 1991 por Umberto Bossi consternaron a la centro-derecha italiana -Partido democrático y Forza Italia- por el fino hilo que los une: el euro-escepticismo.

El norte de Italia fue acaparado por el discurso neo-fascista de Matteo Salvini y el sur por los bríos moderados de Luigi Di Maio en un país que está siniestrado económicamente. La mayor cantidad de votos fueron para el M5S pero ninguno de los partidos o coaliciones logran llegar al 40 % necesario para gobernar. Este panorama es el que dejó estupefacto al presidente Sergio Mattarella quien tendrá en adelante la desgastante tarea de gestionar para formar gobierno. Aún con imponente imaginación y combinando todas las variables posibles entre los diferentes partidos políticos la brecha se centra no tanto en la cuestión anti-sistema sino en la salida de la crisis económica hasta ahora tan custodiada y soslayada.

Panorama pavoroso

La República italiana con 61 millones de habitantes es el país con mayor población de edad avanzada y con la tasa de natalidad más baja en Europa, tejido social complejo en las relaciones de producción ya que más de 15 millones son jubilados, sin embargo hay otras variables que generaron el revés electoral a los partidos tradicionales: por un lado parte de la economía prolifera en los andenes informales sin aportes al estado y con valores de desempleo que asciende a más del 12 %, por otro lado la mayor cantidad de parados se concentra en la franja etaria juvenil (40%) una encrucijada difícil de resolver sino es a través de endeudamiento o emisión de moneda sin respaldo.

Aunque paradójicamente Italia sea actualmente la 8va economía del mundo y 3era en la Unión europea, el endeudamiento es imparable a pesar del Pacto de estabilidad y crecimiento Maastricht -firmado en el año 1992 por los países que integran la UE- la deuda en Italia ha crecido hasta el 134 % de su PBI.

Datos simplificados pero contundentes para graficar fundamentos del porque “triunfaron” los partidos euro-escépticos y xenófobos que franquean los extremos. Los neo-electores han demostrado vehemencia por el deterioro de las retóricas atestadas de política rancia percibiéndose lasitud y agobio por los Renzi y los Berlusconi, esperanzados con las alocuciones simplonas del joven líder del M5S Luigi Di Maio como también del eufórico neo-fascista Matteo Salvini.

Aunque fue la elección con la mayor tasa de abstención (27%) lo concreto es que los resultados sepultaron los objetivos iniciales de la flamante ley electoral: dejar fuera de juego a los partidos nuevos con la certidumbre de lograr una coalición centro-derecha entre el PD y Forza Italia. El escrutinio de las elecciones italianas descarrillo el tranvía vapuleado de la UE aun cuando el motor alemán haya resuelto el oprobioso escenario político.

Cataclismo posible

El menoscabo de la política tradicional es disimulada por la enérgica canciller del estado alemán, Angela Merkel, quien asume por 4ta vez después de 12 años en el poder, la reina madre de Europa es el músculo poderoso que ha capeado la mayor anubarrada crisis política de su carrera, sin embargo tantas contiendas erosionan y aunque es indiscutible su liderazgo las reyertas generadas por los estados socios avizoran un proscenio muy turbulento.

Observando en lontananza existen deseos impetuosos por parte de otros poderosos que la UE transite la fase terminal ya que el desmembramiento de la misma significaría la urgente diáspora de estados que no pueden solventarse por sí solos. Un escenario posible: La Federación Rusa podría recuperar y adherir estados que antes integraron la URSS y le otorgaría la posibilidad de negociar de manera directa con Alemania y/o Francia.

La red de oleoductos instaladas en las profundidades del Mar Negro y que pertenecen a capitales rusos otean con contundencia las pretensiones neo-imperialistas del gigante ruso. Las teorías conspirativas quizás puedan conformar un lugar de confort para el análisis pero si nos concentramos en lecturas subliminales las últimas incursiones del espionaje ruso llevó indirectamente a Trump a gobernar los EEUU, si el hacker ruso Piotr Levashov controlaba un conjunto de robots informáticos con la capacidad de enviar billones de mensajes diarios –botnet- ¿es imposible pensar que la nueva guerra tiene otro espacio?

El ciber ataque contra las redes del gobierno alemán por Francy Bear conocido como APT28 (fuente: Deutsche Welle) y las sospechas que también un ejército digital se entrometió en las elecciones italianas, infieren variopinto escenario de descomposición de la UE por agentes exógenos. La necrofagia en política internacional favorece el pensamiento apocalíptico de un cataclismo atronador por economías deficitarias; políticas pútridas y chacales carroñeros que confabulan para aplastar la endeblez de la comunidad europea que carretea con fuerza para no derrapar sobre terrenos minados por el ciber-terrorismo.

Raquel Pozzi: Analista en política internacional // Profesora en Historia // @raquelpozzitang

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