21 de abril de 2017
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El estrés de Tinelli

por Raúl Acosta

Tinelli es, en cierto modo, la Argentina y Argentina es, por las mismas razones, un bloopers de Tinelli.
Primero recordemos que la presencia en la televisión de Marcelo Tinelli se debe al éxito de un programa de bloopers que, en realidad, es un programa de bromas realizadas a personajes comunes que permiten la risa de quien lo ve. Facilitan la risa por el ridículo, el defecto o lo extraño de una situación.

Hubo y hay muchos programas de estas características en Argentina y el mundo, pero si quien lo presenta tiene capacidad, intelecto y un “angel” determinado para la comunicación y el negocio comunicacional el asunto es otro. Ese otro asunto fue /es Tinelli.

Si uno piensa en los programas de Tinelli (posteriores al programa de bloopers) la idea sigue siendo la misma, perfeccionada con el tiempo y el dinero para producir los esquicios. Reírse de las miserias, los defectos, los yerros y, en muchos casos las imperfecciones de algunos, sigue siendo el eje. Fernando de la Rúa y sus contratiempos en el programa de Tinelli constituyen, en sustancia un bloopers. Debemos incluir ahí a todos los que Tinelli llevo a bailar, como ese gordo cordobés que no había zapato que le viniese bien y bailaba descalzo, mascullaba palabras ininteligibles mientras insultaba. Apodado “la Mole Moli” fue un hallazgo triunfal de Tinelli.

Tinelli es, además, el hombre que se dio una vez el lujo de poner a un colombiano de nacimiento con muchísimo dinero -el señor De Narváez- en un sitio político que, excepto por esa circunstancia (Tinelli) dificilmente podría haber alcanzado.

Ahí está uno de los ejes de este programa –ahí está uno de los ejes pero hay otros-, recordemos que la mayoría de los colegas periodistas que hacen análisis político en Buenos Aires dicen: “…que uno de los problemas es que Macri no le perdona a Tinelli que el cierre del programa haya sido con Scioli…”. Reparemos en esto, Scioli y Macri tienen mas o menos enojo con Tinelli porque Tinelli lo llevó al programa a uno si y al otro no. Primero estamos hablando de dinero. Después estamos hablando de los candidatos a presidente que por un puntito mas o menos conducen si / no los destinos del país.

Reparemos en esto de un modo insistente. Tinelli servía /sirve para ganar o perder una elección y esto (ganar o perder una elección) dependía /depende de un animador de televisión que hace eje en el ridículo y en la broma, no es muy difícil el carácter transitivo: entonces Argentina es un poco lo que es Tinelli. El país depende de una broma. De una jodita para Tinelli.

Ahora Tinelli se declara estresado. ¿Y que le pasó esta vez a Tinelli? Tinelli es, como corresponde, un mafioso, tiene una “familia” –tengo de esto la íntima convicción- un personaje que tiene amores y odios, a este perdónalo a este llévalo, este es el nuestro, este no es el nuestro, este trae rating que redunda en avisos, este trae directamente avisos…De ese modo maneja la relación con toda la gente que está cerca y toda la que está del otro lado, todos los que ama y odia o todos aquellos que están en el clan mafioso familiar de Tinelli.

Puesto en términos de deporte es lo que a él lo llevo a tener primero el Badajoz -un equipo de futbol en Europa- y se dio cuenta que es de otro modo allá la situación, esto lo lleva a tener un equipo de vóleibol en su sitio -Bolívar, Buenos Aires- y serpentear por San Lorenzo. La extensión mafiosa.

Pero esto, el dinero y las relaciones y el crecimiento del clan al que pertenece, lo lleva a ser socio de Cristóbal López y tendríamos que reparar en este hecho, por favor, prestemos atención: en las televisoras de la República Argentina todos sus empresarios ordenaron el anatema a Cristóbal López que integra una cadena con Lázaro Baez y Julio De Vido y todos los periodistas abominamos de los tres pero ay…ay…ay. El socio completo de Cristóbal López con muchos dineros en idas y vueltas empresariales y societarias es Tinelli. Todavía es Tinelli.

El mundo honesto (ja) abomina de Cristóbal López y no del socio claramente y con un papel en la ley que es Marcelo Tinelli. Algo pasa si el socio activo con papeles de Cristóbal López no está mencionado en ninguna de las trifulcas.

¿Era un negocio en blanco de Cristóbal López? Todos los negocios de Cristóbal López están acusados de ser en negro y los dineros no ser buenos, no se si esto es cierto, difícilmente sea así pero a Tinelli y los millones de dólares que han ido y vuelto en esa sociedad no están en juego. Algo extraño. Ni siquiera la izquierda militonta lo acusa. Tinelli es la patria para ellos también. Desafío: busquen donde sea una denuncia de la Hebe sobre este muchacho provinciano. Miren txt de CFK.

Cuando Tinelli se mete en la AFA lo que encuentra es que hay otra mafia que el quiere dominar y no la domina. Cuando Tinelli se mete en la AFA se encuentra con un personaje como El Chiqui Tapia que depende de un mafioso mayor: Hugo Moyano. El sindicalismo corrupto y sus redes mafiosas le ganan una partida. Una mafia pierde al querer que su poder crezca porque pisa los callos de otra mafia. Jugada de manual. Miremos Al Capone y sucedáneos. O la mafia rusa, la china. Hay ejemplos mundiales.

Cuando Tinelli y sus voceros dicen “Tinelli tiene estrés” lo que pasa es, sencillamente, que un mafioso se metió en otro circuito, no le fue bien y no sabe cómo resolverlo. En la mafia del fútbol está la droga, los carteles del narcotráfico, los sicarios (asesinos) los policías corruptos y los barra brava, personeros de políticos y funcionarios mas corruptos.

Argentina hoy, para la pasión del futbol, depende de Moyano y su delegado: Tapia, pero no de Tinelli. Era demasiado. Para la elección de candidatos en octubre si dependen de lo que digan o no digan en el programa de Tinelli.

Si dependemos de un equipo de gente que trata de fabricar el ridículo, con ese ridículo tener rating, con ese rating convencer a los argentinos que eso es bueno, positivo, eso es cultura, que eso es crecimiento y que las candidaturas se definirán en Show Match habrá pecado pero la culpa final no será de Tinelli.

Colofón, colofón. Es evidente que Tinelli rompió la lógica del mensaje político. Se apropió de otra. Selfies, Twiter, Instagram, la multimedia rampante. Es siglo XXI completamente. Deberíamos trabajar un análisis. Ha roto el tejido comunicacional de la política. Lo dejó atrás. Sólo ante la trama mafiosa sindical se detuvo. Lo frenaron en seco. En todos lados hay secretos, coimas, chantajes y apretadas. En todos lados. Tinelli no pudo contra la trama sindical argentina. El movimiento sindical es la columna vertebral del peronismo. Dicho en otros términos: Tinelli puede destrozar el peronismo (el gen político de todos en Argentina, ya lo hizo con De Narváez) pero no a su engendro pródigo: el sindicalismo.

Deberíamos trabajar sobre esta hipótesis ya que Isabel Sarli y/o Beatriz Sarlo, nuestras Simonne de Beauvoir de calesita, todavía no han transitado el punto.

(*): Periodista, escritor.

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