12 de enero de 2018
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Fátima Florez: “No es el momento para hacer humor con el personaje de Cacho Castaña”

La actriz, protagonista de “Fátima Superstar”, decidió sacar "momentáneamente" la imitación del cantante de su show. En entrevista con LA CAPITAL, cuenta cómo activa su aguda observación para poder detectar la impronta de cada imitación.

En la escuela primaria empezó a desarrollar el don. Imitaba a una maestra de quinto grado que “tenía una forma particular de hablar”, recuerda. Se hizo apenas más grande y cayeron en sus manos otros materiales: Madonna y Michael Jackson. También lograba captar la manera de bailar de cada uno, la forma de cantar, el tono de voz. “No lo hacía como ahora, que tengo años de profesionalismo y de estudio. Cuando uno es chico imita como puede, pero había una tendencia, me tiraba eso. Siempre me gustó cantar, bailar, actuar”, asegura Fátima Florez, protagonista este verano de Fátima Superstar, una propuesta de humor y caracterizaciones que sube a escena en el teatro Roxy (San Luis 1750).

Tiempo después llegaría el momento de enfrentar prejuicios. Que la mujer no puede hacer humor, que el trabajo de las imitaciones sólo es terreno de hombres… como si no hubiera existido una exitosa Niní Marshal que llegara a todos los hogares argentinos. “Tuve que animarme y romper moldes. Es un ambiente bastante machista pero desde hace unos años las mujeres nos estamos abriendo muchos caminos, no solo en el humor…”, agradece ella, trabajadora y segura de su talento sobre el escenario.

Esta temporada, se mete en la piel de cuarenta personajes diferentes. Pasan desde Susana Giménez y Gladys “la bomba tucumana” a Carmen versus Moria, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, Lía Crucet, Gilda y la novedad de su repertorio: la diva de los almuerzos, Mirtha Legrand, nada menos. “Además de verla en la televisión, la van a poder ver en el Roxy”, promociona la actriz y, en plan de confidencias, dice que fue uno de los personajes que más trabajo le llevó.

“Me costó sacarla, como sé que a Mirtha no le gustan mucho las imitaciones y las parodias… yo lo hago con mucho respeto y con mucha dedicación. Hace muchos años que estudio el personaje de Mirtha. Por eso es que recreo unos minutitos de su programa. Y como Mirtha tiene mucho para decir y no se calla nada, habla de la farándula, de la política… incorporamos cosas todos los días en el sketch”, cuenta y ansía saber cuándo llegará la noche en que la verdadera Mirtha la vea desde la platea.

De los personajes que más atracción generaron entre sus seguidores, Fátima ubica en el podio a la ex presidenta Cristina. “Marcó un antes y un después en mi carrera, fue muy positivo, más que positivo porque me dio mucha popularidad entre el público y eso es buenísimo para una artista”, analiza.

-¿Decidiste sacar del espectáculo la imitación que hace Fernando San Martín de Cacho Castaña?

-Fue una idea de la producción. No es que no lo vamos a hacer más. Decidimos rotar momentáneamente el personaje de Cacho Castaña, a la producción le pareció atinado, no se puede hacer humor con esta situación (en alusión a los dichos del cantante, que abaló las violaciones a las mujeres con su negativa frase “relajate y gozá”). No es el momento para hacer humor con el personaje de Cacho Castaña.

“Un plus de humor”

-¿Por qué gustan las imitaciones?

-La verdad no sé. Habría que hacer un estudio sociológico. No sé si es la imitación lo que gusta, somos actores, actores que interpretamos diferentes personalidades de la farándula, de la política y hacemos un personaje del personaje. Yo le doy el plus del humor, como un dibujito animado si se quiere, siempre sacando lo mejor del personaje, siempre se hace con respeto, con buena leche. Y creo que, al ver a figuras inalcanzables, el espectador las humaniza y las acerca. Lo que gusta es poder ver a todas esas personalidades juntas en un mismo escenario, lo cual sería imposible en la realidad. Tiene que ver con esa fantasía, con esa magia que se crea en el escenario con esos personajes.

-¿Cómo estudiás un personaje?

-Estudio mucho, lo observo mucho tiempo, muchos meses, lo analizo, trato de entender su cabeza, su forma de pensar, como está conformada su vida, su familia, qué diría en tal o cual situación para poder improvisar y jugar, para poder sentirlo realmente libre y que salga, que fluya. Todo eso requiere de un gran trabajo de observación, de fijar en el color de la voz. Es muy difícil sacar un color de voz, uno tiene solamente una garganta y con ella tenés que lograr diferentes matices de voz. Es todo ese trabajo para un solo personaje.

-¿Recurrís a ver videos en los que aparecen los personajes a imitar?

-Sí, miro videos, recurro a Youtube y cuando puedo hago algo que me gusta mucho: conocer en persona al personaje a imitar. Eso me encanta y me ayuda mucho, estar en contacto directo, el “face to face” me acelera mucho el trabajo. Un día de estar con esa persona es como un mes de observarla en video.

-¿Qué es lo que observás con mayor precisión?

-Trato de absorberle todo, soy una gran esponja, observo todo, absorbo el alma del personaje, cómo piensa, el color de voz, cómo mueve las manos, la cabeza, cómo camina, creo que es un trabajo intenso, integral, completo, una observación a la enésima potencia.

-¿Cómo terminás cada función, después de interpretar a cuarenta personajes?

-Cuando uno hace lo que le gusta se energiza más, aunque transpires la camiseta. Te da una felicidad muy grande hacer lo que te gusta. Salgo de la función con pilas, no me puedo ir a mi casa, me tengo que ir a cenar, a bajar un poco la adrenalina. Me encanta que pase eso.

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