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08-02-2010

Manta corta

por Patricio Mano

Si la manta es corta y te tapás los pies, se te destapa la cabeza y si te querés tapar la cabeza se te descubren los pies. La teoría futbolera de la manta corta encaja perfecta para explicar el presente de Unión de Mar del Plata, que el domingo ante su homónimo de Sunchales recuperó la memoria desde lo futbolístico pero que no pudo sostener una victoria que parecía consumada por desatenciones que en una categoría como el Argentino A se pagan carísimas.

Los partidos se ganan en las dos áreas. En la contraria, Unión superó la parada con creces, sobreponiéndose no sólo a un rival acostumbrado a pelear arriba sino también al sofocante e irritante calor en la tarde santafesina. Lo hizo con un juego paciente e inteligente, con una gran tarea de contención y creación en el segundo tiempo, tramo en el que el equipo marplatense pareció recuperar su identidad. Pero en la propia, una vez más, Unión quedó en deuda. Falló en dos momentos clave del partido, al comienzo y al final, y se quedó masticando toda la bronca.

A juzgar por los hechos, la defensa del equipo marplatense no mostró demasiadas grietas durante gran parte del partido, producto también del gran trabajo en la contención de Alberto Flores, de muy buena tarea en la parte complementaria al desdibujar al talentoso mediocampista Cristian Zárate, quien en el primer tiempo tuvo mucha participación. Pero esas dos desconcentraciones en el fondo lo pusieron una vez más en estado de alerta.

A pesar de no jugar con un enganche definido en cuanto a la composición del esquema, a Unión le sobró juego, sobre todo en la segunda etapa, cuando hizo notoria su superioridad sobre un rival completamente desaparecido del campo (mérito también del conjunto marplatense).

Por las bandas, Unión marcó el camino para edificar una remontada que en el primer tiempo parecía al menos complicada. Respaldados por el prolijo trabajo en la contención del ya mencionado Flores y de Damián Luengo, tanto Agustín Pérez como Federico Moreira manejaron con mucha sapiencia los ritmos del equipo en el complemento para edificar poco a poco la recuperación futbolística del "celeste". El mismo camino lo continuó Jesús Collantes cuando le tocó reemplazar al ex San José.

Los tres, Moreira, Pérez y Collantes, cada uno en determinados pasajes del encuentro, contaron con un socio propicio a la hora de generar alguna acción importante: Miguel Alba. El domingo, el delantero se pareció y mucho al pibe que irrumpió hace unos años en Kimberley con un juego atrevido y virtuoso. El ex River también fue fundamental en esta levantada futbolística que Unión evidenció en Sunchales, primero para anotar el empate y luego para habilitar a Leo Serfaty, quien afortunadamente pudo romper así una extensa racha sin convertir. Ese es otro dato importante para el futuro, porque el equipo de Mar del Plata necesita y mucho del goleador, por su oportunismo y por su experiencia.

En la otra cara de la moneda, las distracciones ya mencionadas, que desde hace un tiempo le vienen dando un importante dolor de cabeza al equipo de Marcelo Zwicker y que ante Unión de Sunchales se volvieron a repetir. Y por partida doble. En momentos clave del partido, en los primeros minutos del mismo y sobre el epílogo, cuando se jugaba ya tiempo de descuento, Unión volvió a fallar a la hora de tomar las marcas. En el primer gol, al defensor local Riberi le llegó la pelota absolutamente libre de marca. En el tanto del empate, tal vez más preocupante, el chiquitín Zárate ganó de arriba para sentenciar el resultado con un cabezazo al palo derecho de Alvarez.

Los desajustes a la hora de tomar las marcas le impidieron a Unión traerse una victoria que hasta ese momento había edificado con mucha justicia. Sin embargo, y teniendo en cuenta que el plantel venía golpeado por los últimos resultados, el empate tiene un valor significativo, no sólo por lo que el equipo expuso futbolísticamente sino por la calidad de un rival que pelea por cosas importantes en la categoría.

Lo que costará superar es la bronca por la forma en que se escurrió de las manos la victoria. Porque este Unión amigado con el juego puede ser un equipo muy productivo, pero deberá ratificarlo también en su área para sostener un resultado. Por cierto, y a pesar de los más de 40º de sensación térmica en Sunchales, el domingo le hubiera venido fenómeno que la manta lo cubriera de cuerpo entero...