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15-04-2010

Silencio atroz

Un triple de Frank Williams en el último segundo le dio a Olímpico el angustioso 70 a 68 ante Quilmes, que descendió al TNA.

por Sebastián Arana

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Quilmes se fue al TNA. Así de doloroso. Así de inapelable. Lo peor fue que el derrumbe llegó cuando parecía tener la salvación en las manos. Pero no estuvo a la altura. Así de doloroso. Así de inapelable. Una desventaja de doce puntos en el último cuarto se le escurrió como arena entre los dedos entre la falta de jerarquía individual y colectiva. Sumido en la más palmaria falta de ideas y de iniciativa salvo McFadgon, quien extrañamente respondió y casi se viste de héroe una vez más, el conjunto local no pudo contener la reacción de un rival que dejó depender de un solo jugador y se acordó a tiempo de pasarse un poco más la pelota. Así se puso en carrera y se llevó la victoria por 70 a 68 en el último segundo con un triple inverosímil de Williams. Olímpico así ganó 3 a 2 la serie de Permanencia y decantó el segundo descenso quilmeño en su historia.

El partido fue hijo de sus urgencias. Un duelo cargado de nervios, de tensión y, como es lógico, de errores. De haberse tratado de un partido de serie regular, se hubiera calificado lisa y llanamente de insoportable. Pero lo que había en juego lo hizo dramático.

No fue tan malo el comienzo. Allí Olímpico, guiado por Villares y con el gol de Williams, arrancó en ventaja. Y como en el último partido, cumplió con la premisa de limitar la incidencia ofensiva de Nelson.

Pero pronto los de Duró comenzaron a abusar del tiro abierto cuando habían comenzado con una interesante predisposición a pasarle el balón en el poste a Juan Manuel Torres, sorpresivo pivote titular.

Y como no tuvieron efectividad, Quilmes impuso su ley en la lucha del rebote. El dominio del espacio aéreo le permitió a los de De la Fuente encontrar algunas oportunidades, esporádicas, de sacar el ataque rápido. Pero lo que metió al conjunto local en el partido fue una ráfaga anotadora de Levi Stukes.

Esta combinación de argumentos, más una decidida presión en toda la cancha que complicó el traslado visitante, le permitió a Quilmes sacar una diferencia de cinco puntos (16-11) a falta de 3?40? para el cierre del primer parcial.

Sin embargo, tampoco el traslado del local fue seguro. Maniatado Nelson, se dependió excesivamente del tiro exterior sin fortuna. Y una seguidilla de puntos de Williams estableció la paridad en 21 a la hora de ir al descanso corto.

El segundo cuarto fue ansiedad pura. Quilmes no se tranquilizó ni con la ráfaga de cinco puntos de McFadgon en el arranque del cuarto. Con Alston en cancha, Olímpico intentó cambiar y jugar interior. Cuando a duras penas lo logró, pudo equiparar una vez más.

Pero no pudo sostener esa intención. Tampoco tuvo tiro abierto. Falló varios libres y volvió a penar con el traslado. Quilmes defendió muy fuerte y apenas le permitió marcar ocho puntos en el parcial.

Claro que lo del equipo local adelante no fue una maravilla, ni mucho menos. Falló una gran cantidad de lanzamientos y la conducción de Titarelli fue totalmente errática. Pero, al menos, la carga del rebote de ataque fue agresiva y efectiva. Y hubo segundas instancias valiosas que le permitieron cerrar el primer tiempo arriba 34 a 29.

El plano de paridad se mantuvo un rato más en el tercer cuarto. Mientras a Olímpico le duró el gol de Williams. Y acaso esa haya sido la gran diferencia del cuarto entre Quilmes y los santiagueños.

Con nervios, con errores, con limitaciones, el conjunto de De la Fuente buscó la salvación en bloque. Mal o bien, fueron todos para el mismo lado. Y los visitantes se encomendaron a Williams y su talento. Pero también a su egoísmo. No hubo sorpresa alguna por el lado de los de Duró. Anulado él, nada apareció en la recta final del tercer cuarto.

Quilmes, al menos, fue defensa, voluntad de todos, determinación para cargar el rebote, un acierto sensacional de McFadgon (triple con falta incluida de Alston, más el libre posterior) para llevar la diferencia a 52 a 43 y la decisión de López para atacar el aro o buscar algún lanzamiento remoto.

Así el conjunto local cerró el tercer cuarto 56 a 44 y parecía tener la salvación abrochada.

Fue una sensación engañosa. Olímpico renació de sus cenizas. Williams dejó de acapararlo todo. Milagrosamente, apareció el pase en la ofensiva santiagueña. Y de la mano del pase volvió el gol, sobre todo exterior, con cinco triples en ese último segmento.

El conjunto de Duró acortó terreno y en Quilmes se agrandaron los fantasmas en la misma proporción en la que desapareció el poco juego que había.

Más allá de las ráfagas de McFadgon (anotó 9 de los 12 puntos de su equipo en el cuarto final), la reacción bandeña fue imparable. Y a falta de 1?50? Williams estableció la paridad en 65 con una jugada de doble y falta. Error contra error, ese empate se mantuvo hasta los segundos finales.

Y el desenlace fue increíble. Alston metió dos tiros libres a falta de 26? y puso a su equipo arriba por 67 a 65. En el ataque siguiente, cuando una vez más no aparecía la más mísera idea, McFadgon clavó un triple inesperado y le devolvió el alma al cuerpo a los quilmeños a falta de 12?.

Pero del otro lado, estaba Williams. Tuvo la bola casi hasta el final, casi la pierde, se la recuperó Villares y se la sirvió. Y, casi sin tiempo, metió el triple mortal. El que instaló el silencio atroz. El que mandó a Quilmes otra vez al TNA.

Síntesis:

Quilmes (68): F.Titarelli 3, L.Stukes 12, J.Cangelosi 3, N.Romano 9 y E.Nelson 6 (FI); L.Peralta 2, F.Piñero 3, C.McFadgon 20 y E.López 10. DT: Esteban De la Fuente.

Olímpico (70): J.Machuca 1, E.Villares 15, F.Williams 23, D.Guaita 8 y J.M.Torres 4 (FI); J.Benítez 8, D.Alston 8 y D.Cavaco 2. DT: Fernando Duró.

Cancha: estadio de Once Unidos.

Arbitros: Diego Rougier, Juan Fernández y Fabricio Vito.

Parciales: 21-21, 34-29 y 56-44.